Fiscal anticorrupción


No parece haber prisa para nombrar a un nuevo o nueva fiscal anticorrupción para Colima, luego de la renuncia de su último titular, en medio de la polémica por la falta de resultados concretos. Lo cierto es que esta figura pública, de reciente creación, tiene una presencia bastante escasa en todo el país. Colima no es la excepción en ese sentido y, sin embargo, como la ley y el organigra-ma lo dictan alguien debe ocupar esa plaza y hacer algo con ella.

En ese contexto, en el Congreso del Estado han decidido que es un buen tema para ocuparse y llamar la atención a la gobernadora para que a la brevedad voltee a ese espacio para ocuparlo, desde luego, activando el mecanismo burocrático indispensable y, en ese sentido, los diputados del PRI, Héctor Magaña y Miguel Ángel Galindo, aprovecharon para proponer que dicho nom-bramiento no recaiga en la gobernador, argumentando, desde luego, conceptos democráticos, abiertos y públicos aunque en el fondo la idea represente adelgazar el poder del ejecutivo para hacer designaciones.

Entre tanto, el combate a la corrupción es todavía un campo pendiente por explorar en nuestro estado. Si bien a nivel federal hay casos sonados de funcionarios públicos vinculados a proceso por delitos vinculados a su función, Colima parece ser todavía demasiado pequeño como para fincar responsabilidades sin desmadejar a medio estado por presuntas complicidades.