“Gente de ‘cuello blanco’, la mayoría de la corrupción”


El cáncer tiene cuello blanco… en ti y en mí, sí se puede confiar

Artículo de la Profra. Mercedes Ballesteros Silva

Según recientes investigaciones de la organización no gubernamental “Transparencia Internacional”, nuestro país ocupa el deshonroso primer lugar en corrupción de los países latinoamericanos, sí mis queridos lectores dijeron primer lugar en todo.

Qué pena y qué vergüenza para nuestro país ser calificado, como el país más corrupto en América, así se le contempla en el estudio realizado por esta ONG que sustenta en amplia investigación a través de encuestas aplicadas a más de 22 mil personas en 20 países del continente americano.

Al parecer, el 29% de las personas encuestadas afirman que ha tenido que pagar un soborno en México y que según cálculos de esta ONG, según el número de personas que habrían sobornado en un año la corrupción en México genera $90 millones de pesos tristemente más utilidad que muchos sectores de nuestra nación.

Esta enfermedad cancerígena llamada corrupción ya tiene su tiempo y es preocupante su estado crónico que se presenta e involucra diferentes sectores en nuestra sociedad “algunos que casi son mayoría tienen cuello blanco” con distintos disfraces.

El narcotráfico es un sector que corrompe cualquier nivel de gobierno desde el más alto al más bajo, funcionarios de cuello azul implicados en situaciones comprometedoras, gobernantes altamente enriquecidos sangrando al pueblo y saqueando las arcas, compadrazgos que hacen negocios sucios, explotación a empleados, estudiantes que compran calificaciones, parejas infieles, hijos (as) desleales, en fin, un interminable y variado listado de corruptelas.

La corrupción campea casi en todos los niveles de nuestro territorio nacional el gobierno estatal, nacional y municipal, tal vez como resultado de la indiferencia de autoridades en la aplicación a sus malas políticas que no dan el oportuno seguimiento, ni evaluación necesaria en programas que se implementan.

Es más, “estos cuellos blancos” se involucran en fraudes multimillonarios y los sancionan por unos cuantos miles de pesos, pero no fuera al que se roba una gallina por hambre que lo refunden 50 años de prisión (cosa que no sucede en nuestro país y menos en nuestro Colima).

Una vez escuché a un ilustre abogado de esos que hacen falta en nuestro querido país con visión clara de la realidad de las cosas, quiend dijo: “en México el código penal es aplicado a los pobres y el civil, exclusivamente para los ricos”.

Tristemente somos cada vez más tolerantes a esa basura. La ciudadanía ya se acostumbró al soborno y no practica la denuncia ¿Para qué? Si no hacen nada, optan por el silencio, que la hace a su vez cómplice de este terrible mal. ¿Qué es lo que causa este círculo vicioso? ¿Denuncias no atendidas, leyes no aplicables, personas influyentes, esquemas de impunidad o porque nos hacemos inconscientemente tolerantes a la corrupción? ¡¡¡Ya basta!!!

Al parecer, las malas políticas son impulsadas por funcionarios corruptos desde adentro de sus entrañas, muy dentro de las instancias gubernamentales, en programas y proyectos en donde los “muchos” abundan y dañan las finanzas de los pocos, como socavones interminables.

El pueblo ya no confía en nada y en nadie. Está cansado, está decepcionado, está harto por tanta irresponsabilidad y cinismo dentro de las esferas gubernamentales que han defraudado a todo México. Claro, con sus honrosas excepciones que merecen, todo el respeto y admiración a su integridad. A ellos, nuestro fiel y sincero reconocimiento.

No cabe duda que la corrupción es fruto de malos gobiernos y de peores políticas públicas. Lo bueno sería que se aplicara la ley a quienes no respetan lo conferido o conveniente para y por el pueblo.

Este deshonroso primer lugar en corrupción debe poner en alerta a los gobiernos, funcionarios, al sistema educativo en México, a las familias, a la sociedad como tal, las asociaciones, grupos, en fin; a todo conglomerado que aporte ideas positivas y reales para el combate a la corrupción de forma definitiva. Será desde ahora nuestra tarea.

Es complicado, no se puede lograr de la noche a la mañana. Se debe entrar en profunda reflexión como primer paso o como un primer eslabón de una cadena larga de acciones a realizar.

La doble moral corrompe. La persona corrupta no es aceptada por nadie, ni acepta a nadie. En estos tiempos en que no se confía en nada, ni en nadie por tanto deshonor, surge la idea de retar a que “en ti y en mí, sí se puede confiar”. Es reto para rescatar la integridad, cualidad valiosa que está extraviada.

Se el primero en comentar en "“Gente de ‘cuello blanco’, la mayoría de la corrupción”"

Deja un comentario

Tu correo electronico no sera publicado.