Gestión Pública


Alex Casarrubias García.-

Una figura que la ciudadanía poco conoce, pero que es fundamental en la gestión portuaria, es el agente naviero consignatario. Conforme la Ley de Navegación y Comercio Marítimos, el agente naviero consignatario de buques “tendrá la facultad de realizar actos y gestiones administrativas con relación a la embarcación en el puerto de consignación…”.

Por la fecha en que escribo estas líneas, este dos noviembre, viene a mi memoria tres agentes consignatarios con quienes compartí en la gestión portuaria. Dos en Puerto Vallarta y uno en Mazatlán.

Don Juan Arias Pérez, de trato ameno, de fácil palabra pero carácter firme. Nos conocimos en septiembre de 1995 en el Edificio Circular de la API Puerto Vallarta, donde su agencia naviera tenía oficina.

En cierta ocasión que el periodista Cesáreo Martínez lo entrevistaba, llegué a su oficina para corroborar la programación de buques. Ese día estaba atracado el Jubilee, de la naviera Carnival Cruise Lines. Don Juan Arias, tan pronto terminó de platicar con Cesáreo Martínez, me dijo: “Sigue el recorrido en el crucero, así que vámonos”. No me dio oportunidad de decir que no y los tres abordamos el crucero, en donde amablemente nos invitó a almorzar y seguimos una extraordinaria charla.

Para diciembre de 1997, se tenía todo para la atención del crucero Ocean Majesty, que estaría haciendo recorridos semanales por la Riviera Mexicana, teniendo como homeport, o puerto base de operación, la terminal marítima de Puerto Vallarta.

Don Juan Arias, junto con su amable familia, serían los responsables de las gestiones de este crucero. Este proyecto se concretó y el señor Arias dejó todo preparado para la atención del crucero que estaría haciendo su base, por primera vez, en Puerto Vallarta. Le dejó la estafeta a su hijo, mi amigo Juan Pablo Arias Mendívil, mejor conocido en el puerto como “Paperman”.

Don Carlos Gerard Contreras, al igual que a don Juan Arias, lo conocí en 1995 en el mismo Edificio Circular de la Terminal Marítima de Puerto Vallarta, en donde tenía oficina Viajes Viva Tours, S.A. De trato amable, sumamente directo y cordial, fue muy fácil entablar conversación, más cuando le mencioné amigos de mi familia vecinos de Tomatlán, Jalisco, que obviamente también eran amigos de él.

Don Carlos Gerard siempre contó con el apoyo de su familia, especialmente de su primogénito, mi amigo Carlos Gerard Guzmán. Hicieron formidable equipo, porque don Carlos Gerard se enfocaba en la gestión de la agencia naviera y mi amigo se centraba en los tours, toda vez que habla fluido inglés, además de que su personalidad y liderazgo le facilitan la comunicación con grupos.

La última vez que saludé a don Carlos Gerard fue el uno de junio de 2007, precisamente en la ceremonia del Día de la Marina y en la que el presidente de la República inauguró los Muelles 2 y 3 de la Terminal Marítima de Puerto Vallarta.

Uno de los aciertos de Ramón Guerrero “El Mochilas”, presidente municipal de Puerto Vallarta, fue haber escuchado al empresariado turístico y tomar la decisión de designar a Carlos Gerard Guzmán como director municipal de Turismo, toda vez de que además de su sólido conocimiento en el ramo, es agente naviero y tour operador, digno hijo de un gran hombre que con sencillez, imaginación y talento entregó mucho a Puerto Vallarta.

A don Ramón Orona Sifuentes lo conocí en Mazatlán, en 2002, e iniciamos una buena amistad. El Sr. Orona, para ese entonces, ya tenía muchos años como agente consignatario, habiendo estado en Veracruz, Puerto Vallarta y Mazatlán, en este último puerto contó con el apoyo de su esposa y sus talentosas hijas Adriana y Chamely, consolidando un equipo para atender la gestión de buques.

Los capitanes de muchos cruceros lo buscaban, toda vez de la añeja amistad que tenían. Hombre talentoso y de gran inteligencia. Hablaba fluidamente inglés, italiano, griego y japonés. En una ocasión, el Sr. Orona y el que esto escribe atendimos la visita de un ejecutivo de la Japan Cruise Line y cuando estábamos en el recorrido de reconocimiento por la terminal de cruceros de la API Mazatlán, el Sr. Orona le preguntó al ejecutivo si había escuchado “x” canción. Éste dijo que sí y entonces, con entusiasmo y una entonada voz casi de tenor, el Sr. Orona cantó dicha canción en japonés. El ejecutivo estaba por demás emocionado y nos comentó que nunca se imaginó que un mexicano cantara japonés y además con excelente acento.

El Sr. Orona Sifuentes recientemente partió a la gloria eterna y dejó las gestiones de la agencia naviera en las experimentadas manos de su bella familia.

Por ello, sirvan estas líneas para recordar a estos tres mexicanos que con su trabajo y entrega, hicieron posible una etapa fructífera en la gestión portuaria. En este día, en su ausencia física, les decimos: ¡Muchas gracias amigos, hicieron un magnífico trabajo, descansen en merecida paz!

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