Gestión Pública


Alex Casarrubias García.-

Luego de su toma de posesión, el presidente Peña Nieto procedió a la firma del Pacto por México con los líderes del PAN, PRI y PRD con miras a facilitar el camino de una serie de reformas a fin de ampliar la competencia económica, especialmente en el rubro de telecomunicaciones.

En junio de 2013 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación las reformas constitucionales en materia de telecomunicaciones, concretadas a los artículos 6, 7, 27, 28, 73, 78, 94 y 105. Esto posibilitó que el 10 de septiembre de ese año se integrara e Instituto Federal de Telecomunicaciones.

La propuesta de leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, actualmente en revisión en el Senado de la República, pueden ser analizadas en dos vertientes.

La primera serían los beneficios en los servicios a los usuarios, como la disminución de las tarifas, ampliación de la banda ancha, mejoras en las interconexiones, entre otros.

La segunda, se refiere a la percepción de los usuarios como restricciones a la libertad y neutralidad en internet, libertad de expresión y respeto a la privacidad.

En este orden, en el mismo Senado se ha anunciado que será hasta junio cuando en un periodo extraordinario se dictaminen y aprueben estas leyes secundarias, tomando en consideración que previamente se abrió el foro en el que se han expresado académicos, técnicos, grupos específicos de interés, entre otros.

Lo anterior es una sólida prueba de que nuestra sociedad es un crisol de múltiples intereses, de una lucha en la que con frecuencia recurrimos a un modelo de organización en el que los partidos políticos se ubican en cada una las esquinas del cuadrilátero y se ubica a la propia sociedad al centro, que es donde se da la lucha, pero sin que se tome conciencia que los mismos partidos políticos son una expresión de la sociedad para encausar una iniciativa específica.

Michel Foucoult, en su obra “Vigilar y castigar” (1975), retoma el concepto del panóptico -esa estructura arquitectónica propuesta por el filósofo Jeremy Benthman hacia finales del siglo XVIII-, para explicar cómo una sociedad ha interiorizado los controles  para una vida disciplinada. Lo vemos en las sociedades industrializadas, en las que una señal de tránsito es suficiente para que el automovilista haga alto, o se apegue a los límites de velocidad, por citar un ejemplo.

En breve se retomará la discusión en el Senado para mejorar lo que se tenga que mejorar a la propuesta del Ejecutivo de leyes secundarias en materia de telecomunicaciones. Mi deseo para que la percepción de restricciones a la libertad y neutralidad en internet, de expresión y respeto a la privacidad sean el mejor motivo para sentar la base en la que todos seamos responsables para migrar a una sociedad que interiorice un control superior que nos beneficie colectivamente y que incluso sea el internet el medio de marchas virtuales que eviten mayores conflictos con la libertad de tránsito que todos tenemos.

De ser así, los propios partidos políticos tendrán que adecuar sus marcos de actuación y dejarán las cómodas esquinas del cuadrilátero -en las que hasta ahora han permanecido y que muchos dividendos les ha reportado- para integrarse con los intereses mismos de la sociedad. Esperemos así sea.

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