Hoy 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, siendo una fecha propicia para hacer un alto en el camino y apreciar el trabajo pionero de participación femenina en la sociedad que hicieron muchas porteñas en nuestra historia, en épocas en las que había pocas oportunidades de desarrollo para las féminas. Es por ello que con este motivo, hoy quiero hablar sobre unas pocas mujeres que sirven de muestra o ejemplo de muchas mujeres destacadas que hemos tenido en nuestro suelo salado a lo largo de nuestra historia. No quiere decir que estas sean las mujeres más sobresalientes, ni que no hay más con méritos suficientes para aparecer aquí, sino que, subrayo, son solamente un botón de ejemplo de la destacada labor de la mujer en Manzanillo. También aclaro que aunque no todas nacieron en Manzanillo precisamente, sí hicieron sus vidas y logros en nuestra patria chica.
BASILISA RUVALCABA PIZANO

La maestra Basilisa forjó secretarias y contadores por 70 años.
Basilisa Ruvalcaba Chavarín vio la primera luz en la ciudad de Colima, el 9 de enero de 1917, hija de Juan Ruvalcaba Quezada y Maura Chavarín Cárdenas, trascurriendo su infancia en la capital de nuestra entidad, en el domicilio Reforma 220, el cual aún habitan sus familiares. La familia de la Maestra tenía un local comercial en las inmediaciones de la antigua Central Camionera de Colima, y como no vivían una vida muy holgada que les asegurara poder dejar bienes materiales a sus hijos, prefirieron a cambio brindarles una buena educación al alcance de sus posibilidades.
De este modo, mandaron a la entonces adolescente Basilisa a estudiar la carrera de Comercio en una escuela que se denominaba Excélsior. En esa escuela le dieron una preparación tan excelente que, años después, al lograr abrir su propia escuela, la llamó por el mismo nombre: Excélsior. Se graduó con excelentes calificaciones en 1934.
Por sus ansias de conocimiento -no muy común en las mujeres de aquella época, que ansiaban casarse y llevar una vida de amas de casa-, no se conformó con la educación ahí recibida. Viendo que regresaban de Estados Unidos unas vecinas de la familia Gómez Guerra, se puso a estudiar inglés con ellas hasta llegar a dominarlo, tanto que llegó a ser maestra de esta materia idiomática. Además, se inscribió a cursos de escuela bancaria y comercial.
A sus 14 años, su familia decidió mudarse a Manzanillo y ya en el puerto, cumplidos sus 23 años de edad, empezó a dar clases en una academia propia, pues siempre tuvo gran visión, y no quiso ser empleada de nadie en alguna escuela, sino fundar la suya. Inicialmente tenía tan sólo 3 alumnos, pero no se desanimó.
La Academia Comercial Excélsior empezó sus actividades en el Sector 5, número 124, siendo la única carrera que la escuela ofrecía Comercio Exterior. Con el correr de los años, la escuela fue acreditándose y los alumnos comenzaron a llegar, y así fue como se empezaron a añadir nuevas carreras, como la de contador privado, mecanógrafo y taquígrafo.
La maestra Basi, como cariñosamente la llamaban sus alumnos, tuvo una larga carrera docente, ya que impartió clases durante 54 años. Su academia fue la primera en su tipo, fuera de las escuelas de monjas, y tuvo una vida de 70 años. Todos los directores de las academias viejas de Manzanillo estudiaron con ella, a excepción de Marina Lara.
La maestra decidió que en su escuela se enseñaría tan sólo la taquigrafía de Isaac Pitman y no la Gregg, que era la que enseñaban las monjas en aquel tiempo, y que ella también conocía a la perfección. Pero se dio cuenta que la Pitman era más precisa y facilitaba el aprendizaje rápido, pues se basaba en posiciones sobre los renglones para las vocales de las palabras, lo cual fue toda una revolución en aquel tiempo e hizo que sus secretarias triunfaran ocupando las mejores posiciones de trabajo.
Durante el trienio del Dr. José Luis Navarrete Caudillo al frente del ayuntamiento de Manzanillo, se le hizo entrega de un reconocimiento el 8 de mayo de 1996 como Ciudadano Ejemplar. Desde que Basilisa empezó su escuela, decidió participar con el gobierno en la organización de los desfiles cívicos. La Escuela Comercial Excélsior siempre se caracterizó por dar vida a estos con sus uniformes y pabellones impecables y relucientes con un orden a toda prueba, bajo la supervisión de la directora del plantel.
Durante los años 70 y 80, por alguna razón extraña, la Secretaría de Educación Pública dejó de impartir en las escuelas del país la enseñanza de la escritura manuscrita, a favor de la de molde. A esto se plegaron también una gran cantidad de academias comerciales; pero la maestra Basilisa jamás dejó de enseñar con el Método Palmer de Caligrafía Comercial, con un énfasis muy especial en la acentuación, de modo que los alumnos egresados de la Excélsior se caracterizaron siempre por tener una excelente ortografía. Basilisa Ruvalcaba Chavarín, o de Torres, como le gustaba que siempre la llamaran, murió a los 86 años, el 14 de noviembre del 2005.
MARGARITA TORRES HUERTA

La licenciada Margarita Torres Huerta pionera en muchos campos.
La Licda. Margarita Torres Huerta es una manzanillense que no se conformó con el estereotipo de la mujer, ocupando espacios que anteriormente el sexo débil no soñaba con alcanzar. Por ello ha sido la primera mujer en muchos puestos, áreas y campos, y sigue haciendo historia. Nació el 20 de enero de 1949 en su Manzanillo querido y ha vivido toda su vida en el mismo barrio, en la calle 21 de marzo 287, domicilio que al tiempo de su nacimiento estaba marcado con el número 98, teniendo al lado su famosa notaría.
Sus padres fueron Don Pedro Torres Rueda, Capitán de Corbeta de la Armada de México, y Doña Margarita Huerta Peterson, ama de casa, que aparte de las labores domésticas se daba tiempo para coser ajeno y hacer hermosas flores artificiales. Se trataba de una familia de clase media. Mago estudió la primaria en la escuela primaria Vicente Guerrero, en el turno matutino. Luego pasó a la escuela secundaria, en la recordada Institución de Enseñanza Superior Secundaria 3, la cual marcó toda una etapa del viejo Manzanillo. Para el segundo año, tuvo que asistir a la Secundaria Número 14, en la ciudad de Colima.
Para el último año de la secundaria, regresó a Manzanillo a la escuela 3. En la prepa recibió clases de biología de los Doctores Evaristo Sanvicente y Otoniel Flores. Luego se fue a Colima a estudiar la carrera de leyes, donde ingresó el 17 de septiembre de 1967. Esta escuela superior se encontraba donde hoy está el Iuba.
El 1 de marzo de 1968, todavía estudiando, fue nombrada directora de la Biblioteca Pública del Estado, puesto que dejó el 15 de julio de 1972. En 1972 se recibió como abogada. Su titulación fue el 8 de marzo de 1974. Su tesis fue sobre “La desaparición del depósito de mujer casada, como acto pre judicial en los casos de divorcio contencioso”. La reforma que ella proponía se logró hasta marzo del 2000. Tiene además una especialidad de amparo por la Universidad de Colima.
Estudió también un diplomado de derecho notarial en el Instituto de Investigaciones Jurídicas, junto con la Universidad de Postgrado. Otro diplomado que llevó a término fue el de Derecho Civil. Entonces se regresó a vivir a Manzanillo, y litigó por un tiempo por la calle Colhuas.
El 1 de enero de 1974 fue designada asesora jurídica del ayuntamiento, cargo en el que estuvo hasta 1979, colaborando con los alcaldes Jorge Armando Gaitán Gudiño y Aquileo Díaz Virgen, sustituyendo al Lic. García Franco. El 1 de noviembre de 1979 tomó posesión como Magistrada Titular de 2ª Sala del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, sustituyendo al Lic. Carlos de la Madrid Béjar y posteriormente, tomó posesión como presidenta del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, siendo la primera mujer en ocupar este honroso cargo. Cuando estuvo en este órgano colegiado, se creó el juzgado familiar, para atender asuntos únicamente de esa índole. Al dejar este cargo, se reintegró a su notaria, cuyo fiat le fue expedido el 30 de octubre de 1979, por el Lic. Arturo Noriega Pizano.
En la administración municipal 1995-1997, el Ayuntamiento le invitó a colaborar por unanimidad como secretaria general de acuerdos. Luego, del 2000 al 2003, fue también regidora municipal. Actualmente dedica todo sus tiempo y energía a su prestigiosa notaría en su lugar de toda la vida, sobre la calle 21 de marzo.
MARÍA TRINIDAD BAUTISTA RODRÍGUEZ

Doña Trini fue una mujer altruista.
María Trinidad Bautista Rodríguez nació en junio de 1928, en Zapotlán El Grande, Jalisco, siendo hija de Vidal Bautista e Inocencia Rodríguez. A los 3 años de edad, sus padres se vinieron a vivir a Manzanillo, y empezó a ayudar a despachar en el negocio familiar, que era un puesto en el Mercado Reforma. En el año de 1952 se casó con Delfino González Girón, quien era mayordomo de barcos petroleros como Ébano, Cacalilao y Poza Rica, entre otros.
Doña Trini ya traía en su sangre el sazón para la cocina, pues su madre, antes de ser la dueña del más famoso puesto del viejo mercado, tuvo una cenaduría muy aclientada en el viejo Manzanillo de los primeros años de la década de los treinta. En la esquina de las calles Carrillo Puerto y Balbino Dávalos había un restaurante, propiedad de Lázaro Carreón, el cual se llamaba Savoy. Delfino y Trini se lo rentaron a Don Lázaro en 1958, continuando con el nombre que ya empezaba a ser reconocido, y que en adelante lo sería aún más.
Las ganancias iban en espiral hacia arriba, y el matrimonio González Rodríguez tuvo el dinero suficiente para comprar el Hotel Quiñones, al que bautizaron como El Emperador, el cual se encontraba sobre la Balbino Dávalos. 10 años después de abrir el Savoy, Don Delfino falleció, el 2 de enero de 1968. Doña Trini siguió su carrera comercial en solitario, siendo ya para entonces una excelente cocinera.
En una ocasión, movida por su gran corazón, conoció a un muchacho que andaba pasando penurias por las calles del puerto. Se le partió el corazón al ver el estado en que el niño se encontraba y lo recogió. Se llamaba Guillermo Montaño. Años después, “El Naguas” Montaño se convirtió en uno de los boxeadores más famosos de México, siendo incluso contendiente para un título mundial. Viajó por todo el país y se enfrentó a los mejores, apareciendo en periódicos y televisión. Ya famoso, regresó al Savoy un día, y dio todo el reconocimiento a Doña Trini por lo que era, y le dijo: “Usted es mi madre”.
Doña Trini también lo consideraba su hijo. No es el único caso. Crió a muchos niños pobres, indigentes, de la calle. Durante el 2003 otra vez la tierra se cimbró en nuestra entidad, derrumbándose muchas casas viejas en la capital del estado y otras muchas sufriendo daños graves. Hasta la ciudad de Colima se trasladó Doña Trini, llevando gran cantidad de comida a la colonia Nueva España, todo corriendo por su cuenta y sin esperar alguna recompensa o reconocimiento a cambio. Ese mismo año, justamente, el ayuntamiento de Manzanillo le entregó el reconocimiento de Mujer del Año, por manos del alcalde en ese momento, Rogelio Rueda Sánchez. La comunidad de Tapeixtles también le entregó poco después un premio como mujer ejemplar. El comité de mujeres priístas le entregó otro reconocimiento en el 2007.
Todos los días al mediodía se agolpaban a la puerta del Savoy los indigentes, vagos, inmigrantes ilegales centroamericanos y gente pobre, pues Doña Trini salía a darles de comer sin cobrarles un peso. También hacia lo mismo con las madres solteras, a las que incluso ayudaba con dinero. Apoyaba al Asilo de Ancianos, casas hogar y centros de rehabilitación.
A pesar de su avanzada edad no pensaba en retirarse, pues decía que estaría al frente de su cocina hasta que ya no pudiera más, como fue. Todos los días trabajaba de 8:00 de la mañana hasta las 2:00 de la mañana, únicamente parando para descansar un rato en la tarde. Solo la muerte, el 5 de diciembre del 2018, la hizo descansar.
CELIA CISNEROS AMAYA

Celia Cisneros recibiendo reconocimiento de la plana mayor del Imss en Colima.
Fue la primera trabajadora en ser contratada en Colima por el Instituto Mexicano del Seguro Social, siendo la encargada de contratar a todos los médicos, el personal administrativo, y la plantilla general de esta institución.
Llegó a ser una de las máximas conocedoras de la Ley del Seguro Social en la región, y ayudó a muchas personas a conseguir pensiones difíciles, defendiéndolas en sus derechos ante esta institución, siendo la mayor parte de estos provenientes de las comunidades rurales del municipio y de escasos recursos.
Ella vio la primera luz el 5 de julio de 1934 en El Veladero de Camotlán, donde su padre, Wenceslao Cisneros Villegas, estaba trabajando para el Gobierno del Estado, acompañado de su madre, Clementina Amaya Hernández.
Fue una buena alumna en cuanto a sus calificaciones cuando cursó la primaria en la Escuela del Campesino, a poca distancia de su casa en La Playita de En Medio. En 1953 ingresó a la Academia Comercial Excélsior, de Basilisa Ruvalcaba, cursando estudios de Secretaria Taquimecanógrafa, siendo la alumna más aplicada. Toda su vida, la Maestra Basi reconoció que Celia fue la mejor secretaria que egresó de su plantel.
Luego tomó un curso rápido de inglés, y aunque nunca habló este idioma a la perfección, este hecho le valió un apodo entre sus familiares y amigos cercanos: La Gringa. A la par que se preparaba, siguió trabajando. Entró a trabajar a la imprenta de Don Nicolás del Toro, ayudando a hacer un periodiquito local y luego pasó a ser la secretaria de una agencia aduanal. Ahí estaba, cuando escuchó que abriría sus puertas en la entidad una nueva y gran institución mexicana, el Instituto Mexicano del Seguro Social, para lo cual se había comisionado desde la capital de la república al Señor Gallardo Veloz para que viniera a hacer las primeras contrataciones de personal a Colima.
Consultó a su maestra Basilisa sobre la posibilidad de entrar a trabajar ahí, y esta le animó, diciéndole que estaba suficientemente capacitada. Se presentó y fue aprobada, siendo la primera trabajadora del Imss contratada en todo el estado de Colima, el 26 de agosto de 1957, y posteriormente, un día después, se contrató a Carmen Barreda en la capital del estado.
Doña Celia Cisneros fue la encargada de contratar a los dos primeros doctores que formaron la Unidad Médica del Seguro Social en el municipio, Jorge Baraquiel Alatriste Lozano y Daniel Méndez Victoria. En enero de 1958 se casó con el Teniente de la Armada de México, José Martínez Campos, oriundo de San Antonio, Texas, quien creció en el estado de Durango con nacionalidad mexicana. En uno de sus viajes marinos, Don José conoció a Celia vendiendo pan en un puesto en la calle México, y quedó prendado de ella.
En el Imss no solamente se limitó a cumplir fríamente sus funciones, sino que se fijó en las necesidades de la gente y se especializó en arreglar pensiones difíciles, casi imposibles; pero muy justas, para personas de escasos recursos, principalmente del campo. Lo normal en otras empleadas del Seguro Social era buscar el menor pretexto para negar pensiones, pero ella hacía todo lo contrario.
Su popularidad era grande entre las clases humildes, pero ella nunca se preocupó por capitalizarlo políticamente. En dos ocasiones durante principios de los ochentas se le invitó a ser candidata a diputada local por el PRI, pero no aceptó el ofrecimiento. Con muchos esfuerzos junto a su esposo les dio estudios a sus hijos.
Tanto trabajar sentada tras un escritorio cobró su cuota y enfermó de la espina dorsal. Tenía dolores insoportables. Así que se pensionó por invalidez en 1979. Pero su servicio social no terminó ahí, sino que más bien comenzó. En su casa, en la calle 2 de la Unidad Padre Hidalgo, donde vivió desde 1960, abrió una oficina en 1980, donde se dedicó a arreglar pensiones difíciles. Se convirtió en una gestora independiente reconocida por el Imss, ya que fue considerad toda su vida como la mayor experta en la Ley del Seguro Social, actualizándose constantemente. Arregló cientos de pensiones en los siguientes años, muchas de las cuales parecían imposibles. Pero nunca se daba por vencida defendiendo al trabajador.
Cuando por fin lo lograba y le pedían que cobrara sus honorarios, por altos que fuesen, ella contestaba invariablemente: “Ahí lo que me quiera dar”.
Por eso llegaban todo el año a su casa personas agradecidas por sus gestiones que le llevaban a regalar guajolotes, mangos finos, limones, elotes, sandías, melones y papayas. El 15 de abril de 1988, con la presencia de altos directivos del Imss, la delegada del Imss y el pleno del consejo consultivo, la institución le dio un reconocimiento especial en la capital del estado, reconociéndola como la empleada fundadora del Seguro Social en Colima. Falleció el 12 de julio de 2005, rodeada de sus cuatro hijos, Alejandro, Rolando, Yuri y Víctor, su servidor.
Feliz Día Internacional de la Mujer.