Idea original era fuera canal de navegación hacia la laguna de Cuyutlán
Entre los años 1946 y 1947, en el afán de habilitar un posible puerto en la laguna de Cuyutlán, se pensó desde el gobierno federal en la apertura de un canal de navegación que conectara a la bahía de Manzanillo, en el área entre La Perlita y La Playita de En Medio.
POBLACIÓN EN RELACIÓN A LO PORTUARIO
Cuando la población costera de Manzanillo empezó a desarrollarse en la segunda década del Siglo XIX, misma en que México se independizó, fue partiendo a partir de un embarcadero que se construyo para que arribaran y atracaran barcos en lo que hoy es la Playita de En Medio, para los cual, miembros del cabildo de la capital del estado limpiaron esta área. La población misma nació a partir de la necesidad que Colima contara con un puerto, y así fuera viable que funcionara como un estado de la federación.
Una vez que se aprobó esta categoría de manera oficial, se empezaron a trazar unas pequeñas callecitas para el asentamiento de los domicilios y predios donde se instalarían las personas que ahí vivirían, que eran muy pocas, la mayoría de las cuales habían vivido antes en la población original de la zona desde el tiempo de La Colonia, que era Salagua. Todas estas áreas limpiadas, trazadas y habilitadas, incluidos los asentamientos en las partes bajas de los cerros de la bahía de Manzanillo, estaban del lado del mar.
LA INDESEABLE LAGUNA
La razón era porque la laguna era malsana, que producía emanaciones enfermizas. Sin embargo, se abrió una única calle que iba hasta los márgenes de la laguna, que se la puso este nombre, Calle de la Laguna, la cual, al llegar a su término en la ribera de este vaso, a la altura de donde hoy se encuentra la ferretería Adachi aproximadamente, la calle subía por una brecha que concuerda con la actual calle Torres Quintero, para entroncar con la calle que era la salida de la ciudad, la cual iniciaba donde acababa un cerrito llamado de La Ciudadela. Esta calle, La Pedregosa era la salida de la ciudad con rumbo a Cuyutlán y Armería.
Fuera de esto, todas las calles y casitas miraban hacia el mar, pues estaban de ese lado. Sin embargo, pronto se vio la necesidad de que la población creciera hacia el lado de la laguna, y se abatió el Cerro de La Ciudadela para hacer la Carrillo Puerto, uniendo las calles Ponciano Ruiz y del Mercado para ir rumbo a la salida de la ciudad por La Pedregosa, a la par que se habilitaba la calle Pino Suárez o Calle Nueva. La Calle México se extendió una calle más donde estaban terrenos de Augustus Morrill y se instalaba el tianguis de la gente de Campos.
EL CAÑÓN FERROVIARIO
Toda la orilla de la laguna concuerda con el trazado de la calle Cuauhtémoc, y entre esta y el cerro actualmente del Sector 4 del lado de la laguna tímidamente algunas personas se asentaron. A finales del Siglo XIX se abrió otra comunicación entre el mar y la laguna al llegar a Manzanillo el proyecto de introducción del ferrocarril, que en este caso era de vía angosta. Fue así que se practicó un paso de la bahía al lado de la laguna, que se conoció como El Cañón o La Cortada con este fin, instalar las primeras vías férreas, creando con ello el Sector 5, que quedó en la lado izquierdo el paso, viéndolo del lado del mar. Aun cuando el propósito de esta vía no era para el uso público urbano ni era una calle, las personas empezaron a usarla para ir del lado del mar al de la laguna, caminando por un lado de los rieles.
Esto posibilitó que se empezara a poblar cada vez más el lado de Manzanillo hacia la laguna de Cuyutlán, también llamada de Caimanes, creándose así el Barrio de El Crucero. En cuanto se creó este paso, inmediatamente se creó también, en ese año de 1880, el Panteón Santa Rosa, en la ladera del Sector 5. Para ello, se canceló el primer cementerio que había tenido Manzanillo por 55 años, en el Barrio de el Vigía, Sector 1, al costado de la parroquia de Guadalupe.
UN PUERTO EN LA LAGUNA
Desde el gobierno del Gral. Porfirio Díaz, empezó la visión de desarrollar a Manzanillo grandemente, y él fue de la idea de que la laguna, que de poco había servido hasta entonces, aparte de generar constantes epidemias, se convirtiera en un gran Puerto Interior de enormes dimensiones, que sería uno de los principales del país, sino es que el primero, con posibilidades casi ilimitadas de crecimiento. Para ello, se hicieron varios planes para abrir una comunicación entre mar y laguna en la zona de Ventanas, donde desde 1867 ya se había decidido instalar el faro de la ciudad, pero fracasó en parte porque, aparte de ser muy costoso y necesitarse más tecnología, el gobierno porfirista terminó con el estallido de la Revolución Mexicana, que paralizó el país por un buen tiempo.
En 1946, con el inicio del gobierno nacional encabezado por Miguel Alemán Velasco, se le da un nuevo impulso a Manzanillo con diferentes obras, entre ellas, la apertura de un nuevo intento de canal de navegación hacia la laguna de Cuyutlán, pero de mayores dimensiones al que había intentado Díaz en Ventanas, esta vez, a la altura de La Playita de En Medio, para salir a la parte final del barrio de El Crucero, donde terminaba el Panteón Santa Rosa, que marcaba el final de la ciudad por el lado de la laguna.

En esta pintura de Alfredo Zalce se observa El Tajo recién abierto.
LA APERTURA DE UN TAJO
Hay que decir que en 1945 hubo un gran incendio de casas de madera sobre la calle Principal o México, y e considera que a partir de esta fecha se cierra el período conocido como época de oro de la construcción del Puerto de Manzanillo al haber desaparecido casi en su totalidad las casas de madera de las partes bajas de la población, con algunas pequeñas excepciones puntuales y en los cerros o sectores. Es en ese tiempo, pues, de crecimiento urbano, que se inician los trabajos de apertura de El Tajo, por donde se pretendía hacer el canal de navegación del Puerto Interior en la laguna de Cuyutlán, que no llegó a realizarse. Los vecinos de La Playita, del Cerro de El Culebro, recuerdan que se oían muy potentes los truenos de los cohetes con que se detonaba sobre el cerro, para abatirlo y partirlo en dos.
Por cierto que desde 1936 el panteón Santa Rosa ya había alcanzado el área donde estaría El Tajo, y poco a poco lo empezó a sobrepasar. Por ese año se dio el primer paso para sanear la laguna, al practicarse El Túnel, entre La Perlita y el Barrio de El Crucero. Desde 1944 habían empezado los planes para retirar el panteón de ahí, y mandarlo a los terrenos ejidales de Tapeixtles, lo que finalmente se concretó. Se exhumaron muchas tumbas para reubicarlas al nuevo panteón, donde la primera persona enterrada fue Teresa S. de Escobar. Aunque el canal de navegación no pudo hacerse realidad, pues fue una obra demasiado costosa, finalmente quedó una nueva calle para la ciudad.
LLEGANDO A SER UNA CALLE
Al principio se recuerda que había algunas pozas y charcas con agua en diversos puntos, y poco a poco se fue emparejando, hasta que quedó lista la calle J. Jesús Alcaraz, que se unió a la Hidalgo. Todo esto detonó la ciudad del lado de la laguna finalmente. Poco a poco se fueron poniendo diversos negocios. Por ejemplo, en el 53 se puso ahí la radiodifusora XECES La Grande, segunda en el estado en las bodegas del señor Morán, y el primero de marzo del 59 la Pescadería Hidalgo de Don Chuy Flores Arévalo “El Flaco”, por poner solamente algunos ejemplos.
Finalmente, se puede decir que a partir que nace la calle J. Jesús Alcaraz, el lado de la ciudad del mar queda totalmente habilitado para uso habitacional. Las personas que vivían en la ladera del Sector 6 del lado de la laguna, pasando El Tajo, tras del fin de lo que fuera el panteón, con los años empezaron a asentarse en la parte de enfrente, por donde se empezó a rellanar la extensión de la calle Hidalgo, y fue así que empezó a nacer la colonia Libertad, desde El Tajo hasta llegar finalmente hasta Punta Chica.
Finalmente, en 1976 se terminó de sanear la laguna, al abrirse en Ventanas otra comunicación en la zona de El Tapo. Hoy el antiguo casco urbano se extiende por igual entre el lado del mar y el de la laguna.