*Para ello demolieron dos manzanas, y cambió a llamarse Álvaro Obregón *En el 79 se extendió a 3 manzanas bajo el gobierno de Jorge Armando Gaitán *Parece mentira que en 1965 el jardín de Manzanillo era todavía de una sola cuadra de extensión
Parece mentira que todavía en el año de 1965, a pesar de la importancia que ya había cobrado Manzanillo en todos los sentidos, la ciudad seguía teniendo una plaza principal, o jardín, como se les llama en nuestra entidad, con la pequeña extensión de una manzana, que es la que se encuadraba dentro de las calles Juárez, 21 de marzo, Morelos y Madero.
Desde luego que, como puede apreciarse en cualquier fotografía antigua, era un parque bonito, con muchas palmeras y su kiosco al centro, pero ya no era apto para una ciudad en crecimiento y desarrollo como la nuestra.
DESAPARECE LA PLANTA EMBOTELLADORA ENCISO
El 21 de noviembre de aquel año, hace cincuenta y nueve años, fue demolida la construcción de Doña Hortensia Silva de Castellanos, ubicada en la cuadra al oeste del jardín Galván, una de las dos únicas construcciones de esa manzana que resistieron la furia del ciclón del 27 de octubre de 1959, y seguían en pie.
Esa misma jornada también fue demolida la planta embotelladora de refrescos Enciso, propiedad de Don Felipe Enciso Arce, ubicada también en la cuadra al oeste del Jardín Galván, con lo que se hace posible concluir los trabajos de ampliación de esa plaza, que era algo que ya se reclamaba por el crecimiento urbano, y la constante visita de más turismo nacional e internacional.
A partir de ese mismo día también se empieza a pagar a los propietarios el valor de los predios ubicados en esa manzana limitada al norte por la calle Morelos, al sur por la Juárez, al este por la Madero y al oeste por la México, siendo Gobernador del Estado Rodolfo Chávez Carrillo, y presidente municipal, Don Luis García Castillo.
Es así como se da inicio a la primera ampliación del jardín Galván hacia el oeste, hasta la calle México, lo cual, desde luego, causó expectación entre los habitantes de la ciudad y puerto.

Jardín Galván con extensión de una cuadra con los barcos Querétaro y Acapulco en la bahía.
PASANDO EN POCOS AÑOS DE UNA A TRES MANZANAS
Siete años después, el 30 de enero de 1973, ocurrió en Manzanillo un terremoto poco después de las 3 de la tarde, con una magnitud estimada en 7.4 grados en la escala de Richter, y con epicentro en Michoacán, a 43 kilómetros al sureste de Coalcomán. Tras los daños acaecidos, se ordenó la demolición de la escuela primaria federal Benito Juárez, porque sus afectaciones estructurales por el terremoto ponían en riesgo a profesores y alumnos.
Inmediatamente se decidió hacer la reconstrucción del plantel en otro sitio, y utilizar el predio que quedaría baldío, para hacer la segunda ampliación del jardín Galván, que se convertiría una vez concluida en el jardín Álvaro Obregón, obra promovida por el presidente municipal Jorge Armando Gaytán Gudiño ante el gobierno federal, lo cual comenzó en 1974.

Pez vela recién instalado en el jardín Álvaro Obregón en la administración de Rogelio Rueda.
DEL JARDINZOTE A LA PLAZA DEL PEZ VELA
El 22 de junio de 1979 se inauguró el nuevo jardín, Álvaro Obregón, por parte del Gobernador Arturo Noriega Pizano, y el alcalde Jorge Armando Gaytán Gudiño, mismo nombre que conserva hasta la fecha, el cual en sus primeros años no fue recibido con muy buenas comentarios, por lo que los porteños se referían a él con mofa e ironía como “El Jardinzote”. La ampliación iba desde la calle México hacia la Carrillo Puerto, por un costado de las calles Balbino Dávalos y Morelos.
Una vez que Manzanillo contó con esta nueva plaza, se le asignó el nombre del héroe revolucionario Gral. Álvaro Obregón, quien peleó en nuestro suelo para arrebatarle a los huertistas la plaza de Manzanillo, atrincherándose para ello en la estación de Campos, y atacando a las fuerzas del Gral. Joaquín Téllez, hasta que logró hacerlo huir con destino a Salina Cruz, Oaxaca, liberando con ello a Manzanillo. Esto sucedió el 9 de julio de 1914.
Nuestra plaza central aún sufrió otra transformación durante el trienio del presidente municipal Rogelio Rueda Sánchez, con trabajos dirigidos por el Arq. Fernando Morán Rodríguez, en los que, entre otras cosas, se le unió al playón, desapareciendo un tramo de la calle Morelos, e instalando al fondo una escultura monumental del reconocido escultor Enrique Carbajal, conocido artísticamente como Sebastián, representando a un Pez Vela, con 25 metros de altura y 70 toneladas de peso, con la silueta de la forma de la segunda bahía de Manzanillo entre su pico y la cola, del lado del abdomen, la cual, se ha hecho famosa y distintiva de Manzanillo a nivel nacional e internacional.
Eso sí, a pesar de los cambios, siguió conservando su antiguo kiosco, aunque, ante el cambio de sus dimensiones y extensión, esta estructura ya no quedó al centro del gran recuadro, sino en uno de sus costados, dándole también su lugar al monumental Pez Vela. También permanecen algunas fuentes antiguas.