*Antes eran brechas sin gradas
Eunice Flores y Víctor Manuel Martínez
Manzanillo ha crecido tanto, que ya contamos con muchas colonias nuevas, amplias carreteras, segundos pisos viales y un sinfín de obras, que año con año se hacen, gobierne quien gobierne. Aunque, hay que decir que, en lo que no crecemos es, tristemente, en zonas de áreas verdes; por lo contrario, se están quitando o dejando secar, de plano.
Dicen que todo ese modernismo le ha cambiado la vida a los manzanillenses; sin embargo, hacer obras como las de hoy es lo más común. Sin embargo, muy poco se habla o casi nada se dice de la vida que llevan las familias de los nueve cerros habitados del Centro Histórico, mejor conocidos localmente como Sectores, que están numerados para su identificación.
Hace muchos años, esos cerros no tenían andadores, o sea, escaleras. Para subir y bajar en esos lugares había que practicar rappel, porque la gente literalmente trepaba; y, si alguna agarradera había, era de las tuberías, que estaban totalmente expuestas, tanto de agua, como de drenaje.
Aunque no vivimos nuestra infancia ni adolescencia en uno de estos Sectores, sí teníamos una amiga que habitaba en el Sector 6, a una considerable altura. Constantemente me invitaba a su casa, y recuerdo que gustosa acudía, porque para mí era toda una aventura el hecho de trepar el cerro.
Logré hacerme experta, tanto que ya después hasta conduje a cierto misionero cristiano, que iba de visita con una familia en el Sector 5. El que las tuberías de agua y drenaje estuvieran expuestas tenía como consecuencia la abundancia de ratas de cuatro patas, y se les podía ver tanto de día como de noche, al desplazarse por entre los pies de las personas y sobre las tuberías.
Así que ya se ha de imaginar que en casi todas las casas había por lo menos uno de esos asquerosos roedores. Gracias a Dios esos tiempos pasaron, porque hubo un presidente municipal, emanado del Revolucionario Institucional, que se acordó de las familias que habitaban los Sectores.

Andador colorido que sube de la Carrillo Puerto hacia la calle nueva o Pino Suárez.
Tal vez haya sido porque alguna vez vivió en alguno de ellos, y me refiero a Don Cecilio Lepe Bautista. A esta distinguida persona siempre lo han asociado con el ámbito portuario, pero pocos saben que la inmensa mayoría de andadores con sus gradas en los cerros fueron hechos durante su período de gobierno al frente del municipio de Manzanillo.
Al mismo tiempo, cubrió gran parte de las tuberías expuestas que había en estos lugares, quedando por encima de ellas gradas, jardineras, rampas y superficies planas, para así evitar las enfermedades que los roedores ocasionaban. Porque, usted no está para saberlo, pero yo sí para contárselo, que algunas de esas ratas mordieron gente.
Junto con ese cambio que Don Cecilio hizo a las zonas cerriles, disminuyó la presencia también de otras alimañas, como alacranes o víboras, así como muchos otros parásitos que surgían de la tierra.
Hoy, quienes viven en algún Sector de los 9 que tenemos, ya no tienen que practicar rappel con bolsas de mandado a cuestas, pues ya hay gradas, que cambiaron la vida de muchos porteños.
Incluso, a algunos cerros hasta carros pueden subir, aunque sea hasta cierto punto del cerro, lo cual ayuda considerablemente, como en el Sector 7, el 1, el 8 y el 9.
Como podemos ver, la vida de las nueve zonas cerriles de la zona centro de Manzanillo cambió gracias al interés que un presidente municipal, como Don Cecilio Lepe Bautista tuvo por esas familias que tanto batallaban para subir y bajar; y eso en tiempo de secas, porque cuando llovía, eran prácticamente intransitables.
Si junto a algunas casas había algunas pequeñas graderías –me refiero a tres o cuatro escalones para entrar al domicilio- era porque los propios dueños de las viviendas las construían a como Dios les daba a entender, y de su dinero; por eso algunos peldaños eran chiquitos y otros grandotes, unos anchos y otros angostos, todos irregulares, pues incluso tenían que en ocasiones labrar las rocas del cerro, para sacar de esa piedra, a puro cincel, un escalón.
Lamentablemente, surgieron nuevas administraciones después de él, y nadie ha hecho gran cosa por mejorar los nueve sectores de la ciudad. Me refiero a obras que valgan la pena; porque a lo que más llegan es a pintar fachadas de las casas, para darle una buena imagen a los turistas; pero no hay quien haga miradores, con sus baños sanitarios, parques o jardines, unidades deportivas, áreas verdes bien cuidadas y protegidas, la atracción de tiendas de conveniencia que el gobierno mismo las promueva, etc.
Así que, cada vez que usted pase por las faldas de un Sector manzanillense, sepa que todas esas gradas no han estado ahí por siempre; y si usted vive en esos cerros cuya fecha de nacimiento no es muy antigua, valore esas gradas o esas rampas, y todavía más, si vive al pie de una callecita o andador por donde suban carros.
Qué bonito fuera que hubiera alguna exposición fotográfica de cómo estaban los Sectores antes de tener gradas, hecha por el Archivo Histórico Municipal; digo, si es que cuentan con ese material y, sobre todo, con el interés y voluntad de hacerlo.

Este era el penoso camino cuesta arriba que se tenía que seguir para llegar hasta el puesto de centinela de Don Cristóbal, ante de los andadores.

Vista del sector 4 de la bahía de Manzanillo.
