Historia del antiguo Mercado Reforma, el primero que tuvo Manzanillo


Tuvo antecedente en el Siglo XIX con el mercadito de la gente de Campos

Hace 54 años que desapareció el Mercado Reforma, primer centro de abastos formal con que contó Manzanillo y que, a pesar de tener una relativa corta vida, de tan solo 31 años (empezó a funcionar en 1937 y desapareció en 1968) se quedó en el recuerdo de todos los porteños que lo conocieron. Hay que decir que, sin embargo, antes de existir formalmente, con un nombre oficial y el respaldo del gobierno en sus instalaciones y operación, ya funcionaba desde antes en su misma ubicación un pequeño mercadito informal, que tuvo que ver en su conformación y del que a la fecha quedan algunos resabios. 

EL MERCADITO INFORMAL DE LA GENTE DE CAMPOS

Hay que decir que en el año de 1871, un 15 de agosto, la compañía Schatt and Company puso en servicio una compañía de navegación de Manzanillo a Cuyutlancillo y viceversa en un pequeño barquito de vapor, el cual surcaría la laguna de Cuyutlán o de Caimanes, el cual llevaba lo mismo carga que pasajeros, al que se le impuso el nombre de Vapor Colima, mismo que desapareció once años después, en 1882. El barquito arribaba a Manzanillo al fondo de la Calle Principal o de la Laguna (hoy México), pues la población acababa del lado del vaso lacustre a la altura donde hoy está la cuadra llamada Centro Comercial, donde hoy también está una conocida farmacia y enfrente la afamada ferretería Adachi. 

Ahí el señor Morrill, el propietario del Vapor Colima tenía desde un tiempo antes de que funcionara esta embarcación la administración de un muellecito rústico conocido como el Embarcadero de Morrill, sobre el cual se descargaba madera, que era traída desde poblaciones cercanas con las que comunicaba el cuerpo de agua. Ahí también y a lo largo de toda la ribera de la laguna llegaban lanchitas de pesca, y desde entonces las personas de la población de Campos, que vivían enfrente de este punto, traían sus cultivos y se ponían a venderlos en pequeños localitos. Inicialmente estarían a cielo raso, bajo el rayo del sol, por lo que luego se fueron tapando con palos y lonas y después armándose pequeñas cabañitas de palitos en los alrededores del mencionado embarcadero. 

De acuerdo a un censo del 19 de mayo de 1871, por aquel entonces la población de personas adultas que fueron contabilizadas en Campos era de sesenta y dos personas, la mayoría dedicadas al cultivo de frutas y verduras, así como a la pesca, y muchos de ellos vendían esto en aquel lugar donde se fue formando el zoco o mercadito de la gente de Campos. Ponían los campiranos puestos armados con palos y gruesas telas, como carpitas o tiendas de campaña, y en ocasiones tan sólo una mesa de madera, y se ponían a vender sus mercancías a los manzanillenses, que acudían desde las cinco de la mañana a ese lugar. Las lanchas descargaban hasta el piecito de su centro de ventas, en el pequeño muellecito de madera propiedad del cónsul norteamericano Augustus Morrill, dueño del barquito que conducía el Capitán Mellone, el cual desapareció con la llegada del tren de vía angosta. 

Calle del mercado 1900.

CULTIVOS LOCALES DESDE MUY TEMPRANA HORA

Este lugar, aunque sin reconocimiento oficial, se fue convirtiendo en un punto importante de la ciudad, el cual tenía la particularidad de que abría a las 5 de la mañana, por lo que todos los días se veía a las personas que iban a comprar bajando del cerro desde las 4 y media de la mañana, pues si no lo hacían así, ya no encontraban nada. O sea que era un centro de venta para gente madrugadora. Era un mercado clásico de pueblo, con los comerciantes gritando para invitar a los clientes para que se acercaran a comprar, con las arpillas y rejas acomodados por todos lados, por donde cayeran; donde se vendía mucho carbón, ya que éste era un producto entonces muy necesario como combustible doméstico pues aún no había estufas de gas. Los productos, limones, pescados, cocos, mangos, marañones, ciruelas, chiles, nopales, jitomates e incluso alimentos preparados, eran llevados a sus localitos en travesía en frágil lancha, cruzando la compuerta. Desde ahí, a distancia de escasas dos cuadras, se alcanzaba a ver al mar. Hay que decir que ese corto tramo estaba lleno de casas de madera, algunas con hamacas en la puerta. 

Todavía sin formalizarse, en 1932 empieza a vender en este lugar una comerciante icónica, que fue una de las primeras que no era vecina de Campos, Doña Inocencia “Chencha” Rodríguez Carlo, quien vino desde Zapotlán El Grande, Jalisco, siguiendo a su esposo, Vidal Bautista Hernández, quién se había venido un año antes a trabajar en diversas obras de construcción. Como alguien que había crecido en el campo, cerca de las hortalizas que atendía su padre, tenía la idea de dedicarse a vender frutas y verduras, pues veía que en Manzanillo por entonces se vendían muy pocas variedades.

NACE EL MERCADO REFORMA EN 1936 CON EL GRAL. LÁZARO CÁRDENAS

En el gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas del Río, como sucedió antes en el del Gral. Porfirio Díaz Mori, se hicieron muchas obras importantes para Manzanillo, tanto en lo portuario, lo turístico, como en lo urbano, y una de las peticiones de los manzanillenses que escuchó fue la de la creación de un mercado, misma que atendió, imponiéndole a éste, ya terminado, el nombre de Mercado Reforma, el cual se inauguró a finales de 1936 e inició actividades en 1937. 

Se construyeron muchos locales, muchos de los cuales ocuparon personas que jamás vendieron en aquella especie de bazar árabe que le precedió, aunque un buen porcentaje de los negocios siguió en manos de la gente de “La Capital Mundial de los Jejenes y las Ciruelas”. Hasta la fecha, la parte central del actual Mercado Municipal 5 de mayo es ocupada por gente de Campos, que tiene pequeños locales donde siguen vendiendo limones, aguacates, nances, nopales y otros productos cosechados en tierras de Campos y El Colomo. Es un recuerdo de aquellos pequeños inicios, que a la mayoría nos pasa desapercibido. Los de Campos se fueron quedando rezagados, porque ellos vendían lo poco que cosechaban en las tierras aledañas a su comunidad. Por eso es que al paso de las décadas se fueron quedando con los locales más pequeños.

Llegando a comprar al mercado Reforma

LOCATARIOS EN EL RECUERDO

Algunos de los primeros vendedores de verduras fueron Don Rafael Márquez, Doña María Moreno, Don Daniel Alcaraz, Don Miguel Rosales y los Charros Alcaraz; en cuanto a los carniceros, Don Herminio Barreda, quien llegara a ser presidente municipal de Manzanillo, “El Prieto” Mora, los Solorio y Don Panchito; el vendedor de tacos de chicharrón, Don Jesús López; el vendedor de loza, Don Refugio; Don Jesús Bautista “El Cucaracho”, dueño de una pescadería y la taquería de carnitas de Sostenes y Elpidia “Pilla” Casillas. También estuvo el pequeño local del Café Ramos, donde se molía grano y se vendía en botes. 

Los ricos productores agropecuarios que venían a surtir a los locatarios se hospedaban en la cercana Casa de Huéspedes Petrita, que era administrada por Sabas Murguía a partir de 1947.

Mercado 1920.

UN NUEVO MERCADO CONTINUÓ SU LEGADO

El 27 de octubre de 1959, el ciclón del Pacífico, conocido entre muchos porteños como Linda, causó serios destrozos en la cuadra del mercado, que tardaron en repararse en algunos casos. En el año de 1968 el alcalde Dr. Arturo Castro Guízar vendió el predio del Mercado Reforma a un comerciante del norte del país, y éste se traslada a un predio baldío en terrenos ganados a la laguna hacía un tiempo, donde en ocasiones se ponían ferias, plazas de toros o se jugaba al futbol, construyéndose ahí el segundo mercado formal de Manzanillo, el 5 de mayo. 

El 9 de octubre de 1995 un terremoto afectó mucho a este centro popular de abastos en cuanto a su infraestructura, por lo que se optó por demolerlo en el tiempo en que era alcaldesa de Manzanillo Martha Leticia Sosa Govea, y en su lugar se construyó el actual mercado municipal con el mismo nombre, 5 de mayo, con segunda planta, donde aún hay puestos de la gente de Campos en su parte central del área de venta de frutas y verduras, como un recuerdo vago de aquel primer mercado informal del siglo XIX y del viejo Mercado Reforma. 

Puesto del mercado Manzanillo 1908.