Homilía: Debemos creer y amar


Antonio Flores Galicia.-

Hoy tenemos una gran lección para la vida, utilizando unas comparaciones. Jesús, para hablarnos del Reino de Dios y transmitirnos la buena noticia, nos dice que es “la verdadera vid”. Es que, en el pueblo judío, era importante todo lo referente al pan y al vino, los principales alimentos: Vid, planta con tronco y sarmientos, con ramas leñosas que se trepaban: Uvas, frutos, jugo, vino, viñador que cultivaba y utilizaba la planta. Era una de las plantas más cultivadas, porque en los alimentos no debían faltar el pan y el vino. Por eso Cristo utilizaba, para entregar su doctrina, las palabras: Vino y pan, vid, parra, sarmientos, trigo, harina. Nos dice: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos”. Nos quiere decir que somos parte de una planta, Cristo y los que estamos con él, es Dios con el Padre Celestial. O sea, somos uno con Dios. No quiere que seamos rama que se separa del tronco

   Por eso nos dice: Al que está conmigo, nada le falta…, vengan a mí todos…, no se separen del tronco…, somos una sola cosa…, sarmientos que se separan del tronco, ya no dan el fruto que da la parra, la vid. O sea, estemos con Cristo, vivamos su doctrina, prediquemos a las gentes su doctrina, el Reino de Dios, la Buena Noticia. Otras veces decía: Yo soy el Buen Pastor, ustedes son mis ovejas; soy la resurrección y la vida; soy el camino, la verdad y la vida. Son afirmaciones que fundamentan nuestra fe y la fuente de vida cristiana de sus seguidores. Cristo es Dios, el Dios y Hombre resucitado, que murió para redimirnos: garantía de nuestra esperanza, razón de nuestra caridad. Si estamos unidos con Jesús, el Señor estará con nosotros. Tristemente, en estos tiempos, se descuida el qué nos quiere decir el escritor, el orador, y todo queda al gusto del lector o entregador del mensaje.

   Por lo mal que le va actualmente a quien escriba o diga que urge tener en cuenta lo que se dice, al entregar lo que quiso decir el autor del texto. La mayoría de las veces, en cosas importantes, la verdad se entrega a conveniencia del que la entrega o de quien la recibe. Me doy cuenta cuando leo o escucho exposiciones bíblicas que no se entrega lo que Cristo dijo, sino la conveniencia del momento. Pero, lo peor, no se hace lo que se pide, sino lo que conviene al receptor del mensaje.

   Son muchos los ejemplos, bastantes la expresiones. Lo importante: Cristo quiere que estemos con Él, que hagamos lo que nos pide. Cuando llegó el momento de redimirnos, con su pasión y muerte, actuó como diciendo, ya les dije todo lo que debían hacer. Se nos dice que “pasó Jesús con sus discípulos a donde había un huerto en el que entraron él y sus discípulos. Urge que tengamos en cuenta lo que nos quiere decir Cristo, para que no nos quedemos solamente con hermosas expresiones, sin ver lo que quiere que hagamos: La vid, la higuera, el olivo, la viña. Hay sentido propio y sentido figurado. Importa que tengamos y actuemos como se nos pide: La viña plantada por Noé, salvado del diluvio, marca el inicio de una nueva era; en el Cantar de los Cantares, la viña indica a la esposa; en otros casos la viña es imagen del pueblo elegido por Dios, la Alianza; para San Juan, “Jesús es la vid del Padre”.

   Así, lo importante: “Yo soy la vi, ustedes los sarmientos”. Actuar momo Jesucristo y haciendo lo que nos pide: “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”. Por tanto, lo importante para los cristianos es la actuación. Qué somos, Dios lo hizo y nos sigue diciendo cómo vivamos; qué debemos hacer, nos lo dice resumidamente: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”. Y nos dice que eso es todo.

   Por eso urge el examen particular: ¿Qué le estoy dando a Dios y qué estoy haciendo para los demás?

Hay que dejar en segundo término tantas palabras y actitudes convenencieras.