Homilía: Jesús, hizo y envió predicadores


Antonio Flores Galicia.-

El tema de la homilía de hoy, es muy difícil para mí. Porque, según lo que veo que hacemos en las comunidades cristianas, estudios de la Biblia y escritos de científicos, se ha desviado lo que Cristo quiso. Pues no vino al mundo a inventar una doctrina ni a hacer una Iglesia. La doctrina, las obligaciones de los humanos, según lo que han descubierto los científicos, desde milenios antes de que viniera Cristo al mundo, la estuvo dando de diferentes maneras y, los pueblos fueron dominando y sometiendo a su modo.

   Así, por decir un poco siquiera, tenemos los nombres de Adán, Eva, Caín, Abel, Isaac, Sara, Noé, David, Josué y tantos profetas, tribus y reinos, y allí le dejamos. Vino una nueva etapa en la que Dios quiso que se centrara la doctrina: Dios y lo que creó. Apareció más clara la doctrina: Haz, no hagas, diles, ordénales, hagan, quiten; obedezcan y tendrán estos premios, si no obedecen tendrán estos castigos. Hubo muchos enviados, los Profetas, responsables de que se actuara como lo hizo con Moisés. Actuaron con responsabilidad, pero el mundo había llegado a un gran complejo y, aunque fueron enviados por Dios, dirigidos y sostenidos, lograban mucho, lo aceptaban muchos, pero seguían tribus, reinos e imperios actuando con su inteligencia y gustos.

   No se perdió la idea de Dios y Nosotros. Pero, hicieron sus dioses y doctrinas. Arriba quedaron los humanos, dueños y libres actantes. Por eso, hasta el Pueblo de Dios (el pueblo judío) se desvió totalmente de lo que Dios quiere. El llamado desde Moisés se desequilibró y Jesucristo vino al mundo tomando cuerpo como el nuestro, para orientarnos. Ya había dado al mundo la auténtica doctrina y le había dicho qué sí y qué no.

Pero como les había ido mal a Moisés y a los Profetas, igual le fue a Cristo. Sólo que a Cristo no lo pudieron destruir, porque ser el Dios eterno, dueño de la doctrina y de la humanidad. Todo esto quedó claro en la actuación y predicación de Cristo: Dios y nosotros. Por eso insistió demasiado Cristo en la actuación nuestra y hasta nos dijo: “Haz esto y vivirás”. Como diciendo: No te entretengas en tantas cosas, primero tú y el otro.

   Allí están nuestras desviaciones. Sigue sucediendo en toda la humanidad. Se olvida que detrás de todo está Dios y nosotros hasta nos creemos dioses y hacemos la doctrina para nuestro gobierno. Allí está el papel urgente que Cristo quiere de los predicadores: Primero,  conocer la doctrina de Cristo, entenderla y vivirla. Luego, entregarla a los demás, buscando y ayudando para que la vivan. Cristo ya se fue, pero dejó poder a sus predicadores para que dominen las maldades; habrá oponentes, por eso deben acompañarse de otros, “vayan de dos en dos”. Pero, no deben ir a buscar dinero y fama, a pensar en cooperaciones. No deben llevar: “Ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica”. Como diciendo: Eres predicador, no negociante. No eres dueño, vas a llevar mi doctrina, eres mi servidor.

   Mucho cuidado, predicadores, catequistas, evangelizadores, responsables de grupos parroquiales. Los que reciban la predicación, no acepten solamente lo que les conviene, acepten la auténtica doctrina, sin desviarla como ha ido sucediendo. Los que son predicadores, recuerden que no deben desviar la doctrina convenencieramente,  es la doctrina: “Dios y yo, criatura suya”. Muchos ocupan predicadores: Vayan a predicar la conversión, a expulsar demonios, ungir enfermos y a curarlos. Pero, no se sientan dueños.