Incierto el futuro de pescadores


Germán Ramírez Ríos.-

Cerca de 300 pescadores que conforman las diferentes cooperativas en el puerto y algunos que trabajan de manera libre, se agruparon para hacer frente a la crisis que están padeciendo por la negativa de las autoridades de dejarlos pescar en la Laguna de Cuyutlán, situación que con el paso del tiempo se ha ido agudizando, ante la indiferencia de las autoridades involucradas en esta problemática; dijo en entrevista exclusiva a EL NOTICIERO DE MANZANILLO, la lidereza Carmela Velasco.

El origen

Los pescadores señalan que en los últimos años, la Laguna de Cuyutlán ha sufrido diversas afectaciones, como la contaminación que emite la termoeléctrica, los escombros que continúan dentro de la laguna y que fueron dejados por la empresa Coconal cuando se inició la carretera alterna; además de que otra de las empresas contratadas por la Administración Portuaria Integral (API), esta vez para realizar el nuevo proyecto de la carreta panorámica alterna Campos-Punta Chica, no retiró debidamente los escombros del fondo de la Laguna; lo que les impide realizar sus labores de pesca, ya que las lanchas sufren daños al momento de navegar. La API, acordó con los rivereños mediante minutas, que mientras duraran las obras compensatorias (que no han terminado) se les estaría entregando apoyos en especie (despensas) y económicos, pero éstos solo se otorgaron durante los primeros meses y después fueron cancelados.

Los afectados señalan que en esas minutas también se contemplaba que los pescadores podían hacer uso de ese espacio como laguna navegable para poder desempeñar su actividad, entre muchas otras promesas que quedaron sin cumplir y que por el contrario cada día son más los impedimentos que reciben para poder pescar.

Destacaron que han presentado denuncias ante la Semarnat por los daños que la laguna ha sufrido, y que a su parecer, esta dependencia está al servicio del gobierno y no de los ciudadanos afectados, situación que los mantiene inconformes por el daño que se genera a la laguna y a su patrimonio, que será irreversible.

Otro de los problemas que enfrentan se encuentra plasmado en los nuevos permisos que les expidió Conapesca, restringiéndoles los límites para desarrollar su práctica en la laguna, achicando cada día más el espacio permitido para la captura.

La incertidumbre para los pescadores crece en la medida en que autoridades señalan que este vaso será convertido en el nuevo puerto, porque desde este momento no se les permite acercarse a determinada distancia a donde llegan las embarcaciones a descargar combustibles. Además de que por el momento no les permiten pescar en este lugar, negándoles también la posibilidad de llevar dinero a sus familias producto de su oficio, que por años han desempeñado.

Afectados

El bloqueo que aún mantienen los pescadores ha impedido que los camiones cargados con mineral salgan del puerto, choferes materialista señalan que ellos nada tienen que ver con la problemática que viven los rivereños, “nosotros transportamos el material del cerro hasta Campos, donde lo demuelen y lo trasladan en furgón a la peletizadora Peña Colorada”; dijeron.

Agregaron que se encuentra prácticamente atrapados en este tramo carretero, generándoles pérdidas millonarias ante la falta de movilidad.

Revelaron que ya se entrevistaron con Antonio Alvarez, presidente municipal interino, a quien le solicitaron que al igual que a las pipas de gas, a ellos también se les permita circular por el Centro Histórico para poder descargar su material, recibiendo una respuesta negativa a su petición, quien les señaló que de hacerlo, entonces los pescadores pudieran ponerles otro bloqueo por esa parte, lo que complicaría aún más la difícil situación que enfrentan, además de que, ante el peso de sus unidades, las vialidades del Centro Histórico, se verían seriamente afectadas.

Para finalizar, la lidereza de los pescadores, informó que el día de hoy sostendrán una reunión con el director de la Administración Portuaria Integral para tratar de darle fin a esta situación, destacando que no aceptarán más promesas como las que realizaron en tiempos pasados y que los tiene sumidos en el hambre y la desesperación porque no pueden trabajar, a pesar de que la API se había comprometido con ellos que les generarían alternativas laborales y no les han cumplido, por lo que ahora esperan que se haga efectivo el cumplimento de lo pactado con anterioridad.