Jorge Luis ante periodistas


Manuel Godina Velasco

(Primera parte)

El día de ayer, atendiendo una amable invitación del candidato a gobernador postulado por el PAN, Jorge Luis Preciado Rodríguez, una docena de periodistas, integrantes de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores (Acpe), nos reunimos a desayunar en un conocido restaurante del norte de la ciudad, para escuchar de viva voz el ideario y propuestas del candidato.

Jorge Luis asistió acompañado de su coordinador de campaña, Enrique Michel; del candidato a diputado local, Nicolás Contreras; de su vocero, el diputado Francisco Rodríguez, y de algunos otros colaboradores de su campaña.

Para romper el hielo con los colegas asistentes, tuvo dos o tres picantes chascarrillos sobre lo que se dice de él, para luego, en forma seria y formal, iniciar una muy extensa intervención para hablarnos de la Revolución, de Carranza, Obregón y Calles como marco de referencia para hablar de la creación del Partido Nacional Revolucionario, de su transformación en el Parm y de su consolidación en el PRI que sigue gobernando en Colima ininterrumpidamente después de 86 años.

Prosiguió con una extensa información de sus orígenes populares, su difícil formación profesional para culminar sus estudios como abogado, así como las experiencias como migrante y su militancia en las filas del PAN.

Dedicó mucho tiempo para hablar de su actuación como coordinador de la fracción panista en el Senado, así como su contribución para sacar adelante las once reformas que el gobierno peñista impulsó.

Quien esto escribe se vio en la necesidad de interrumpirlo para hacerle ver que si bien era importante la información que nos daba, nos interesaba saber más de su estrategia, su campaña y su visión de la problemática de Colima. Ante esto, Jorge Luis abrió un espacio de intercambio de ideas en ese evento, para dar oportunidad a los asistentes para expresar sus comentarios, opiniones o formular las preguntas que consideraran pertinentes.

Hago la aclaración que nunca antes había tenido oportunidad de dialogar con Jorge Luis Preciado y mucho menos convivir para degustar un desayuno con él, en compañía de otros colegas. Apenas hace un par de meses nos saludamos de mano brevemente en Manzanillo, donde coincidimos en el onomástico de un personaje porteño.

Prosiguiendo con mis comentarios sobre este convivio de ayer, inició la ronda por cuenta de los invitados el reconocido médico, escritor y periodista. José Rafael Cuauhtémoc Acoltzin, quien se congratuló de la oportunidad de escuchar al candidato a gobernador. Le siguieron formulando preguntas o comentarios diversos Raúl Juárez Albarrán, Julio César Covarrubias, Alfredo César Juárez y otros dos colegas cuyos nombres se me escapan; quien esto escribe fue el penúltimo en hablar, para cerrar las intervenciones, nuestro amigo, director de este medio, Carlos Valdez Ramírez.

Las críticas o preguntas más punzantes y directas las hizo Alfredo Juárez, quien mencionó el enorme derroche de recursos que se observa en la campaña de Jorge Luis, personaje que en todos lados aparece su imagen, así como preguntando al candidato sobre la construcción del famoso castillo de Montitlán, moteles y giros de dudosa operación. Por mi parte, le hice ver a Jorge Luis que no había escuchado de ningún priísta la positiva defensa sobre la política reformista de Peña Nieto, como la escuché de ayer en voz de Jorge Luis.

Le expresé mis diferencias en su actuar y manera de conducirse, así como mi complacencia por su virulenta acusación contra los funcionarios de estas dos últimas administraciones, que deben ser llamados a cuenta por su latrocinios.

Me llamó la atención que esta vez no hizo escarnio de la actuación de Virgilio Mendoza, a quien en anteriores reuniones le ha tundido duro, mencionándolo apenas de pasada. De “Nacho” Peralta dice que “es un buen muchacho”, pero insiste en atacar duramente a “sus damas de compañía”, Fernando Moreno y Arnoldo Ochoa, a quienes critica despiadadamente, al igual que a Mario Anguiano y Rafael Gutiérrez, a quienes tal parece no soltará en toda su campaña.

Habló de los escandalosos desfalcos de la actual administración que elevó la deuda pública de 800 a 4,800 millones de pesos, que son reconocidos por el Congreso del Estado, más los pasivos que arrastra en el pago a los proveedores que rebasan los 500 millones, para acumular un faltante de más de 5,300 millones de pesos, casi la mitad del presupuesto total que ejerce.

Dedicó un largo tiempo para, en forma por demás irónica y picante, referirnos la anécdota de su diferendo con Fernando Moreno, cuando gobernó Colima, quien lo acusó de difamación por haber denunciado la intervención quirúrgica que ordenó el entonces secretario de Salud, Christian Torres Ortiz, en favor de su perro, en las instalaciones del Hospital Regional, “increíblemente, fue la primera vez que un can, como sujeto ofendido, presenta una denuncia ante el Ministerio Público y procede una investigación. Cuando fui citado a declarar, me hice acompañar de dos hermosos cachorros caninos, para cuyo efecto el policía de guardia en la puerta me indicó que no podía entrar con mascotas; le aclaré entonces que no eran mis mascotas, sino los testigos de descargo, para entonces permitirme el ingreso.

“Coloqué los cachorros sobre el escritorio del MP, ex compañero de Facultad, quien azorado me conminaba a conducirme con seriedad. Le dije que así como le habían concedido personalidad al perro ofendido que operaron indebidamente en el Hospital, requería también un traductor para escuchar a mis cachorros que comparecían como testigos, uno con el nombre de Fernando y otro con el nombre de Sam, en honor al gobernador y al procurador de entonces, respectivamente, ocasionando que de inmediato se librara la primera Orden de Aprehensión en mi contra, a la que siguieron 17 más”.

Aunque ayer no lo dijo Jorge Luis, que para llevarlo a la prisión “lo amarraron como puerco”, que fue su frase que uso como candidato a senador hace tres años. Seguirá mañana la segunda parte.