Jornaleros transportados en camionetas de redilas


EDITORIAL

 

Sin ninguna medida de seguridad, los trabajadores del campo de nuestro estado, continúan siendo transportados a sus lugares de trabajo, hacinados en las cajas traseras de las camionetas, lo que resulta indignante que quienes los contratan no tengan sensibilidad humana y no valoren la vida de estas personas.

El lunes volvió a registrarse otro accidente en el libramiento Rubén Téllez de Tecomán, donde seis jornaleros resultaron lesionados al volcarse la camioneta en que eran transportados de forma irregular: iban apilados en la caja trasera que tenía adaptada una simple estructura de herrería. Por fortuna no hubo pérdidas humanas qué lamentar. Esta noticia continúa repitiéndose casi como una calca de la anterior, muchas veces con saldos negativos.

Esta casa editorial ha hecho hincapié en que las autoridades correspondientes deben actuar sin concesiones aplicando a pie juntillas los reglamentos y las leyes que tienen prohibido el transporte de personal en condiciones inadecuadas. La desaparecida Policía Federal de Caminos no pudo evitar que esta irregularidad siguiera cometiéndose y la actual Guardia Nacional en los escasos años que lleva activa no ha dado muestras contundentes de actuar con resultados definitivos.

La vida humana debe ser la prioridad de las autoridades gubernamentales, no es posible que sigan ocurriendo accidentes donde trabajadores del campo resulten heridos o fallezcan por ser transportados sin las condiciones de seguridad establecidas en los reglamentos. Si bien existen sanciones para los responsables de estos accidentes, las consecuencias graves que se presentan, las pérdidas humanas no se recuperan con los pocos miles de pesos de esas multas.

Nosotros como medio informativo y comprometido con las causas sociales, seguiremos insistiendo a que las autoridades correspondientes asuman su responsabilidad de forma más activa y con la urgencia que amerita. Se deben reforzar los operativos así como aplicar las sanciones sin contemplaciones de ningún tipo. Y más allá, en caso de reincidencia, imponer penas más fuertes con miras a disuadir por completo este tipo de irregularidades.