Juan Pablo II


Cuquita de Anda.-

Juan Pablo II tiene a pesar de su desaparición física lo sentimos cerca muy cerca de nosotros y nos tocó en el siglo XX la fortuna de tener dos santos Juan 23 y Juan Pablo II, un poco de cada uno.

En homenaje a un Santo que nos tocó conocer, en el aniversario de su sentida muerte.  Su nombre verdadero es Karol Wojtyla, nació en Wadowice, Polonia el 18 de mayo de 1920. Quedó huérfano de madre cuando apenas contaba con ocho años. Su padre, que había sido sargento del ejército polaco, lo envió al colegio del lugar. Luego ingresó en la Universidad Jagellónica  de Cracovia. Durante la ocupación alemana trabajó en una cantera y, después, en la fábrica de productos químicos Solvay para poder seguir estudiando clandestinamente.

En 1942 ingresó en el seminario de Cracovia, al tiempo que se licenció en filosofía. Participó en la resistencia contra los alemanes, al mismo tiempo que organizó un grupo de teatro. Se ordenó en 1946 y, poco después, se trasladó a Roma, donde se doctoró en el Angelucum, en 1948, con tesis sobre San Juan de la Cruz.

Cuando regresó a Polonia fue nombrado Vicario cooperador, consiliario de los estudiantes universitarios católicos y profesor de ética en la Universidad Católica de Lublin y en la Facultad de Teología de Cracovia. Pío XII le nombró obispo titular de Ombú en 1958, y Paulo VI, arzobispo de Cracovia, en 1964.

Cercano colaborador del cardenal Wysznski, intervino ocho veces en el Concilio Vaticano II.

Es nombrado cardenal en el consistorio de 26 de junio de 1967. Fue vicepresidente de la Conferencia Episcopal polaca. Fue elegido papa el 16 de octubre de 1978 cuando tenía 58 años, siendo el primer papa no italiano desde Adriano VI en 1552. En los comienzos  de su pontificado fue su gran preocupación la renovación de la Iglesia, la defensa de la familia y el mantenimiento de la paz en el mundo, temas que han mercado su labor pastoral.

Convertido en primer misionero, por su gran inquietud y por su afán por comunicarse con todo el mundo, viajó por los cinco continentes despertando la atracción mundial por su gran personalidad, su profunda erudición, la firmeza de sus convicciones y su innegable  simpatía. Su primera salida del Vaticano fue para inaugurar, en México, la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, reafirmando, en Puebla, la tradicional doctrina social de la iglesia en febrero de 1979. Continuó su primer viaje por la República Dominicana. Visitó después, Polonia, Irlanda, Estados Unidos, Turquía, Zaire, Congo, Kenia, Ghana, Alto Volta, Costa de Marfil, Francia, Brasil, y la República Federal de Alemania.

Durante los dos primeros años de su pontificado publicó las encíclicas Redemptor hominis (1979), Dives en misericordia (1980) y Laborarem exercens (1981). En 1983 promulgó el nuevo Código de Derecho Canónico y en 1992 el nuevo Catecismo.

 En 1981 viajó a Filipinas y Japón, hasta que un atentado contra su persona, en plena plaza de San Pedro ocurrido el 31 mayo, le obligó a suspender durante algún tiempo toda actividad. En 1982 visitó Nigeria, Benín, Gabón, Guinea Ecuatorial, Portugal, Gran Bretaña, Argentina, Suiza, donde es recibido por diversos organizamos internacionales; continuo por la República de San Marino y España, adonde llegó el 31 octubre para asistir a las ceremonias conmemorativas del IV Centenario de Santa Teresa y donde, a lo largo de diez días, visito distintas ciudades en los cuatro puntos cardinales del país.

En 1983 viajó a Costa Rica, Nicaragua, Panamá, El Salvador, Guatemala, Honduras, Belice y Haití, Polonia, Francia (Lourdes) y Australia. Durante 1984, se entrevistó en Alaska con el presidente Reagan y visitó Corea del Sur, Papúa, Nueva Guinea, Isla Salomón, Tailandia, Suiza, Canadá y nuevamente España (Zaragoza), República Dominicana y Puerto Rico. En 1985 acude a Venezuela, Perú, Ecuador, Holanda, Luxemburgo y Bélgica, Togo, Costa de Marfil, República Centroafricana, Zaire, Kenia y Marruecos. En 1986 viajó a la India y Colombia. En 1998 visitó La Habana, Cuba, siendo el primer papa en visitar aquel país socialista. Ese año realizo su segunda gira por México. Juan Pablo II fue nombrado en todo el mundo como el “papa viajero”. Su pontificado fue uno de los más largos en la historia del papado.

Su Santidad Juan Pablo II murió 2 de abril del 2005 a los 84 años de edad y a los 26 años de pontificado, a causa de dificultades respiratorias e insuficiencia renal y cardiaca. La precariedad de su salud marcó el final  inevitable y con ello la culminación de la inspiración misión de una de las grandes personalidades del siglo XX.

El jueves pasado el Papa Francisco canonizó, es decir, elevo a los altares como SANTOS a dos papas: El papa bueno, Juan XXIII, quien en el poco tiempo que duro como papa, convoco al concilio Vaticano II, acontecimiento muy importante que tuvo como  objetivo actualizar la iglesia a tiempos actuales, ya que,  como él mismo decía: “Abramos las ventanas de la iglesia para que entre aire fresco”. Desde entonces,  la iglesia vive una constante renovación  tratando de actualizar la liturgia para que en cada país se celebre la Misa en la lengua propia, (antes en todo el mundo la Misa se celebraba en latín  y nadie se daba cuenta de lo que le decía a Dios en las oraciones o en las lecturas). Hizo cambios en la curia del Vaticano, donde se encuentran n los organismos del gobierno de la iglesia, y otros muchos cambios que propicio durante su muy corto tiempo al frente de la iglesia como Pastor Universal.

A su muerte, lo sucedió el papa pablo VI al que toco continuar y finalizar el Concilio Vaticano II. Lo sucedió el Papa Juan Pablo II al que conocimos más de cerca, tanto por sus 5 venidas a México y por el tiempo que duro al frente de la iglesia católica, casi 27 años,  pero también por su devoción a la Virgen de Guadalupe a la que encomendó su pontificado  en 1979, en su primera venida a nuestro país  para asistir al Concilio Latinoamericano  Celebrado en la ciudad de Puebla. Desde entonces se enamoro de México al grado de que, en su última venida, en el estadio azteca, a pesar de su avanzada edad  y sus males causado por el atentado  que sufrió, se le noto muy emocionado al grado de decir: “Tu eres Mexicano”, refiriéndose a sí mismo.

Estos dos nuevos santos canonizados por el papa Francisco este domingo vienen a  adornar nuestra iglesia. Serán dos nuevos intercesores ante Dios ya que, la santidad de vida no es otra cosa que su cercanía ante Dios  Nuestro Señor  y la garantía de que están en el cielo. Ahora bien, debemos preguntarnos: ¿Quiénes son santos? Y ¿para que la iglesia les da este título de santos?

La respuesta es muy sencilla. Cuando rezamos el Credo decimos que creemos en  iglesia que es una SANTA, CATOLICA Y APOSTOLICA. Eso quiere decir que, si todos los bautizados formamos parte de la iglesia, es que todo estamos llamados  a la santidad de la vida, es decir,  a ser obedientes  a lo que  Dios quiere de nosotros. Solo que hay algunos que sobre salen por sus virtudes, por su ejemplo y su estilo de vida  apegada a los mandamientos de Dios  y las enseñanzas de Jesucristo. Este es el caso de nuevos dos santos que fueron  Pastores de la iglesia de Jesucristo , lo que llevaron el encargo  de conducir fielmente la iglesia  de Jesús y que ahora el Papa Francisco  los declara santos, es decir, modelos de vida cristiana.

Muchas veces existe  la idea de que los santos  son para pedirles que nos hagan milagros. Esta idea  tenemos que rectificarla  ya que los milagros los hace Dios  porque él es el único que tiene  el poder de hacerlos. Los santos, que están ya en la presencia de Dios, nos pueden ayudar cuando les pedimos que intercedan ante Dios para que escuche  nuestras necesidades  y súplicas. Así fue como Jesús hizo el primer milagro en las  bodas de Caná se lo pidió su madre, la Virgen María.