La Catedral de San José, un monumento con historia


Fernando G. Castolo.-

Bajo los mismos cánones arquitectónicos de la Catedral Metropolitana de Guadalajara, fue construido nuestro hermoso alcázar josefino, inspirado en los cortes neoclásicos y neogóticos del más importante monumento de los católicos en el occidente mexicano.

Ante la imperiosa urgencia de contar con un edificio que albergara las necesidades litúrgicas de la comunidad católica zapotlense, se iniciaron los trabajos de edificación el 27 de mayo de 1866, al tiempo en que el bachiller don Antonio Zúñiga Ibarra depositara la primera piedra en lo que fue el atrio cementerio del primitivo convento franciscano de Santa María de la Asunción.

Esta urgencia respondía al creciente número de habitantes que la ciudad experimentó en la segunda mitad del Siglo XIX y, por consiguiente, el hecho de contar con un espacio que diera cabida a los mismos, para llevar a cabo los diversos ritos de la liturgia romana.

Entonces, los principales vecinos de la ciudad, procuran conseguir un espacio de suficientes dimensiones como para poder construir en definitiva un gran templo, santuario y casa del patriarca José.

Es en febrero de 1863 cuando el terreno donde funcionaban unas canchas deportivas le es entregado a la comunidad, por parte del Gobierno Federal, a fin de concebir la magnánima obra.

Durante el proceso de construcción del templo parroquial fueron muchos los peones y albañiles que perdieron la vida. Era escasa la seguridad de la cual se proveían los trabajadores a fin de garantizar su integridad física mientras se desplazaban a lo ancho y largo de la descomunal edificación.

Cuando don Silviano Carrillo llega a regentear la mitra local, al templo únicamente le hacían falta las bóvedas, mismas que dejó concluidas cuatro años después, apresurando de esa manera los trabajos a fin de dejar terminado el hermoso santuario. Fue el ingeniero tapatío Domingo Torres quien supervisó los trabajos de construcción en los últimos años.

Sin embargo, parecía que la madre naturaleza pondría suficientes obstáculos a fin de que el sueño del cura Carrillo no se concluyera. En enero de 1900 un sismo sacudió al valle, agrietando significativamente las bóvedas del templo josefino. Esto, obviamente que mortificó sobremanera al sacerdote pero no lo desanimó.

Finalmente, la solemnísima ceremonia de inauguración se llevó a cabo el ocho de octubre de 1900, con la presencia de las principales autoridades eclesiásticas de Guadalajara y la región, poniéndo con ello en servicio del culto público una obra monumental en la que se invirtieron 34 años y muchas vidas humanas.

Este templo parroquial, por sus magníficas dimensiones y exquisita arquitectura, y por haber sido inspirado en el más importante edificio católico de la región, desde un inicio fue conocido con el mote de “Catedral”, categoría que finalmente alcanzó en el año de 1972, al tiempo en que se eleva al rango de Diócesis la mitra local.

La Santa Iglesia Catedral de Ciudad Guzmán resguarda en sus entrañas los tesoros y símbolos más emblemáticos de la comunidad católica de la región sur de Jalisco. Tallas escultóricas y pinturas de gran relevancia histórica; vitrales y candiles de finos acabados; pero, sobre todo, es el monumento que resguarda la fragilidad y desnudez de un pueblo que encuentra en él su fortaleza “En hambre, peste, temblores, / guerra, inundación, sequía…”.