La cuenta de las mujeres

Foto: Especial

A los cuatro años los niños eran presentados a la comunidad y era responsabilidad de todos ayudar a la educación del niño hasta los 13 años, a partir de esa edad los científicos maestros, los tlamatini, conocedores de diferentes ciencias, artes y oficios, que se encargaban habiendo visto las cualidades de cada niño para enseñarle un oficio, para enseñarle una profesión para que pudiera ser de gran utilidad y aportar a la comunidad bienestar para todos.

A los 20 años el joven podía volver a escoger cuál era la profesión que más le gustaba. Cuitláhuac, Nezahualcóyotl, Cuauhtémoc, todos eran jóvenes de 22- 23 años de edad que tenían ya un estudio profundo de la botánica, de la arquitectura, de la ingeniería, de la química, física, astronomía, del ser estadistas, matemáticas, de ser útiles para la comunidad.

Todas estas cuestiones resultan de sumo interés para los ciudadanos de otros países, sobre todo europeos y asiáticos que buscan acercarse y comprender este complejo mundo epistemológico de los nativos mexicanos prehispánicos, sabiduría apreciada por ellos y de ello tengo la prueba por mis más de 40 alumnos europeos y 50 asiáticos que se conectan todos los días a las 10:30 del horario de Europa y por las tardes a las 18 horas en Asia para recibir clases.

Es una pena que los mexicanos no quieran acercarse y se entiende porque siempre han presentado a los antiguos mexicanos como salvajes ignorantes, por ello hay este rechazo del mexicano actual de sentirse heredero de ese pasado indígena cuando nuestra herencia cultural nos puede brindad una identidad poderosa por toda la ciencia que se manejaba en el valle del Anáhuac.