La Panga


Mayahuel Hurtado.-

Mucho se ha dicho de las encuestas, que son consideradas indicadores para que los partidos políticos hagan un cálculo de las intenciones de votos de sus candidatos. Con los datos que obtienen diseñan las estrategias para trabajar de una manera más coordinada y así lograr consolidarse en el ánimo de los electores.

Para valorar a una encuestadora es muy importante verificar algunos rasgos importantes, como: Que esté avalada por el INE, que cuente con experiencia en la elaboración de estudios de opinión, que tengan un buen margen de credibilidad acreditada en varios comicios electorales, que emita con responsabilidad los resultados, que incluya a todos los candidatos, que sus resultados reflejen la realidad de los ciudadanos para hacer un ejercicio democrático transparente y que no tengan “cuchareos”, es decir, que los resultados que emitan no favorezcan a ningún candidato, pues de lo contrario, perdería la validez.

Y se preguntará usted: ¿Cómo podemos interpretarlas?, ¿qué significa realmente el que un candidato supera a otro con cinco, 10 o más puntos porcentuales? Esto es lo que tomaremos como ejemplo en el caso de la elección del estado de Colima:

Los candidatos son ocho: Ignacio Peralta, de la coalición PRI-Pvem-Panal; Jorge Luis Preciado, del PAN; Leoncio Morán, del MC; Martha Zepeda, del PRD; David Munro, del PT; Francisco Gallardo, de Morena; Carlos Barbazán, del Partido Humanista, y Gerardo Galván, del Partido Encuentro Social. Todos deben figurar en una encuesta, aunque la muestra arroje una cantidad mínima. A pesar de esto, algunas encuestadoras eligen que cuando el porcentaje es menor al uno por ciento, evitan emitir los resultados.

Los porcentajes que arroja una encuesta están tasados en el número de ciudadanos encuestados y se deben buscar diversos sectores para levantar la encuesta, de lo contrario se puede correr el riesgo de que sea imprecisa.

En Colima se tiene un estimado de que votarán 330 mil ciudadanos y tomaremos una de las últimas encuestas que arrojó una diferencia de 3.3% entre “Nacho” Peralta, que lidera todas las encuestas que se han realizado, y su adversario más cercano, Jorge Luis Preciado.

En varias encuestas difundidas por los medios radiofónicos, impresos y televisivos, hablen de porcentajes muy diversos, en unas 6%, en otras 12%, en otras 16% y algunas hasta 15% y 22%. Nos basaremos a la más reciente y si hacemos un cálculo matemático simple, encontraremos que ese 3.3% que “Nacho” Peralta aventaja a Jorge Luis Preciado, representa 10 mil 890 votos, si la diferencia es de 6.6%, gana por 21 mil 780 votos, pero si la diferencia es del 9.9%, ganará la elección con 32 mil 670 votos, y en 12% gana con 43 mil 560 votos y en 15% 54 mil 450 votos. Cifras que difícilmente alcanzaría el candidato del PAN, su rival más cercano.

En Manzanillo, las encuestas varían en sus resultados en función de la muestra y el ejemplo más palpable lo tenemos en la que el PAN publica, misma que le da un 45% a “Gaby” Benavides, misma que consideran imprecisa por ciertos elementos:

1.- Excluye a los candidatos Rubén Romo, que se estima trae un universo de seis a siete mil votos, y a Víctor Granados, que al parecer trae entre dos mil y tres mil votos.

2.- A su adversario más cercano, que está al parejo, lo manda al 22% y al del Partido del Trabajo, que otras encuestas lo mandan por debajo del 1%, en ésta aparece con el 2%; la candidata que no figura, que es del PRD, le otorga un 1%.

3.- No define el sector en el que se levantó la encuesta, considerando que Manzanillo vota diferenciado, debieron los encuestadores hacer un cálculo de zonas en donde los resultados ofrecieran datos de los dos punteros. Pues si la muestra se levanta en colonias en las que la candidata del PAN lidera las simpatías, y se omiten las colonias en las que el candidato del PRI es puntero, obviamente el resultado se cargará a un candidato y a nivel de calle se aprecia diferente.

4.- La difusión de la encuesta: Hubo quienes recibimos el correo electrónico, leímos la primera plana o el llamado en los periódicos, lo cual es normal, pero además, hubo quienes recibimos “por si hacía falta” un mensaje via WhatsApp de la candidata del PAN en la que enviaba la imagen de un periódico que destacaba su encuesta. Esta última acción, a mí como ciudadana, no me da buena espina y menos confianza. Pero dejo a los lectores la conclusión y el veredicto.

EN MANZANILLO, SI HOY FUERA LA ELECCIÓN: “Pico” Zepeda avanzó en el tema de las propuestas, tuvo a los aliados “clave” que potenciaron su proyecto, tiene a las jefas de familia, a los universitarios y a la aplanadora humana de la coalición que representa. Aparte de que logró penetrar en el ánimo de la gente, sumó al mayor porcentaje de los indecisos, no cayó en provocaciones ni se dejó llevar por “chismes”, no cometió errores y tiene listo el descorchador, para celebrar su triunfo con los cuatro verdes: PRI-Pvem-Panal y los azul-verdes o ex panistas, que es lo mismo.

“Gaby” Benavides: En definitiva, la tiene complicada, el tema de los 43 millones, la crisis económica y comercial del Centro Histórico y la Elías Zamora son temas que nunca propuso en el Congreso Local y los pendientes de la “administración” en la que soporta su fuerza, comenzarán a ser evaluados por los ciudadanos.

Tendrá que decir que las calles remodeladas se hicieron con recursos provenientes de la API, en donde quienes intervinieron fue el Cabildo, no el Congreso. Tendrá que decir que los uniformes gratuitos es un modelo que Virgilio copió a la ciudad de Guadalajara y que éste no saldrá a pedir el voto a su favor, porque Mendoza pertenece al Partido Verde Ecologista de México.

Tendrá que decir además cuáles son realmente sus logros, cuáles fueron gestionados por ella, porque como lo he manejado en mi columna, es bastante fácil hacer campaña dos años antes de una elección con el cobijo de la presidencia municipal, es muy fácil ser candidata y decir “yo lo hice”. A “Gaby” le ha llegado la hora de aclararle a la ciudadanía ¿qué hizo ella? y ¿qué hicieron otros? Y esas verdades ni la noche las oculta… Al tiempo.