La Psicología en boca de todos


Eurocentrismo e identidad; lo que comemos y lo que olvidamos

Hace unos días, mientras platicaba con unos amigos, surgió el tema de la alimentación y nuestra tendencia a creer que para alimentarnos de forma saludable debemos consumir productos extranjeros. Una conversación que me pareció tan relevante que decidí abordarla en esta columna.

El eurocentrismo alimentario es la imposición de productos europeos u occidentales sobre las cocinas tradicionales, desvalorizando así alimentos originarios como el maíz o el frijol. Lo cual conlleva que como país sustituyamos nuestra riqueza alimentaria proveniente del maíz, el cacao, el chile y el aguacate por patrones dietéticos ajenos a nuestra historia y territorio.

¿Por qué es esto importante?

De acuerdo con Claude Lévi-Strauss, antropólogo y etnólogo francés, la comida no es solo la ingesta de alimentos, sino que también es un sistema de significados; por medio de ellos podemos expresar nuestra cultura e historia, a través de esta acción transmitimos nuestra identidad y sentido de pertenencia, es un acto colectivo que reafirma tradiciones. De acuerdo con este autor, que nos impongan una dieta ajena a nuestra realidad también significa forzar la forma en que visualizamos el mundo.

Complementando el argumento anterior, Miriam Bertran Vilà, investigadora mexicana y estudiosa de la alimentación como identidad cultural, expone que cambiar los alimentos locales por extranjeros es un símbolo de pérdida cultural, en su libro titulado “Incertidumbre y vida cotidiana: alimentación y salud en la ciudad de México (2015)” plantea que la modernidad nos alejó de los sabores tradicionales ante nuestra confusión sobre qué comer, ya que en el día a día entregamos nuestra decisión a la publicidad, perdiendo el enlace que nos conecta a nuestra tierra, comunidad e historia. Esto es resultado de fuerzas que actúan de forma simultánea: políticas públicas que promueven la dieta occidental como un ideal de progreso, el mercado global que busca homogeneizar a la población, y una publicidad que asocia lo tradicional al atraso y lo extranjero al avance.

Desde la psicología, y específicamente desde la ecopsicología, recuperar nuestra alimentación tradicional es un acto de resistencia. Volver a nuestras semillas y sabores honra nuestra memoria, identidad e historia.

Si tienes alguna duda o comentario, con gusto te leo en: ecovarrubiashernandez2001@gmail.com

*Licenciada en Psicología por la Universidad de Colima y Premio Peña Colorada 2025