¿La vida es más simple o compleja con la tecnología?

Hoy en día mucha de la interacción entre nuestros hijos se realiza a través de un intermediario electrónico | Foto: Especial

¿Qué escogerías: un taller de mecanografía o uno de programación de apps?

¿Cuándo fue la última vez que fuiste a una agencia de viajes física? ¿La última vez que apagaste la laptop o el teléfono? Ni te preguntes por la última vez que usaste un CD de música o un DVD para ver una película. La frecuencia con que hacías estas actividades ha disminuido radicalmente, o simplemente las dejaste de hacer. Hay otras actividades en las que quizá no bajaste su frecuencia de uso, pero gradualmente se han reducido, como el pago en efectivo o hacer el súper en la tienda.

Todas estas actividades, en mayor o menor medida, están cambiando nuestros hábitos del día a día y nos dejan tiempo para realizar otras, y aquí es donde se puede armar la conversación.

Estos cambios pueden significar hacer la vida más simple o más compleja, dependiendo de la óptica como lo veas. Quizá si le preguntas a una persona con aversión a la tecnología, todos estos cambios han representado un dolor de cabeza y su vida se ha vuelto aún más compleja, pero también estará la persona que se adaptó de manera nata a la tecnología, y los cambios significaron una simplificación de su vida impresionante.

Independientemente de ello, las nuevas tecnologías están cambiando nuestros hábitos, esto implica que la relevancia de ciertas actividades cambie y que los tiempos libres se deban emplear en otras ocupaciones.

Es aquí donde está la conversación, y este cambio de hábitos tendrían que enfocarse en generar actividades de valor para el mundo de hoy.

Un ejemplo concreto: ¿pondrías a tu hijo a tomar una clase, en su tiempo libre, sobre cómo utilizar una enciclopedia, o en una clase de caligrafía? ¿Qué escogerías: un taller de mecanografía o uno de programación de apps? ¿Qué tiene más valor? ¿Qué le aportará más?

Estos cambios se están traduciendo en que muchas cosas, que antes eran importantes, hoy no lo son. El truco es no estancarnos y dejar de esforzarnos, o perder tiempo, por aquellas que ya no son relevantes.