Prepararon logística pro-AMLO en 30 minutos 



Dos años antes de conocerse la fiebre de las encuestas que favorecían a López Obrador, cuando existían dudas y todo era incierto para este personaje que ahora despacha en Palacio Nacional, sin que mediara oportunismo, el entonces diputado federal Virgilio Mendoza me invitó a desayunar al restaurante Juanitos, uno de sus sitios favoritos en Manzanillo por su ambiente sencillo, cálido y, desde luego, buen sazón, centro de reunión de importantes personajes que además le recuerda buenos tiempos de su activismo social.

En medio de la conversación su teléfono sonó con insistencia. Se disculpó conmigo para atender la llamada sin levantarse del asiento. Al otro lado de la línea estaba el entonces senador de la República por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Mario Delgado Carrillo. Se saludaron y tuvieron una conversación rápida. Se compartieron sus respectivas ubicaciones, el senador estaba en el puerto.

Escuché a Virgilio decir casi de inmediato: “Mira, Mario, aquí te espero para definir una estrategia de lo que me estás solicitando”. A los 15 minutos apareció Mario y de inmediato abordaron el tema que preocupaba al ahora presidente nacional de Morena. Se trataba de un apoyo logístico para conseguir un sitio idóneo para una visita de Andrés Manuel López Obrador a Manzanillo, pero que además tuviera buena convocatoria. Mario Delgado, aunque es colimense, no estaba lo suficientemente conectado con los sectores sociales del puerto, así que pidió apoyo al mejor perfil que podía encontrar.

Las esperanzas de Delgado Carrillo eran poder organizar un evento político multitudinario, para eso requería estrategias y pensó de inmediato en Virgilio para poder llevar a un contingente numeroso, el mayor número posible de personas. Virgilio le dijo: “Mira, para esos efectos vamos a conseguir la plaza de toros de El Colomo, es un espacio propicio, que le cabe lo poco y lo mucho de simpatizantes de López Obrador. Es más, mira, ahorita mismo vamos a conseguir a la persona idónea que nos puede dar la solución. Tomó el teléfono y buscó en su larga lista de contactos. Halló al que buscaba y marcó. Se trataba de David Díaz Valdez, pionero de la izquierda en el puerto de Manzanillo y luchador de las causas populares que, por su perfil conocido, sin duda aceptaría colaborar con Mario. Lo puso en altavoz y se escuchó la voz de David Díaz decir “con mucho gusto voy a tratar de reunir de quinientas a mil personas”. El rostro de Mario Delgado se iluminó.

Anteriormente los mítines de la izquierda en el puerto no habían alcanzado las dimensiones que en ese momento prometió David. En tiempos pasados, los perredistas se veían en serios apuros para conseguir asistentes, incluso tenían que invitar a los militantes y simpatizantes de otros municipios para mostrar ya no digamos un poco de músculo, sino de certificar su existencia como fuerza política real cuando llegaban los procesos electorales. Mario se puso de buenas, dejó atrás su preocupación y le agradeció a Virgilio.

Cuando llegó la fecha del evento en cuestión no solamente hubo mil, sino que rebasó a las  dos mil personas que abrigaron a López Obrador escuchando sus propuestas. Fue un evento masivo, que dependió mucho del recién fallecido activista social David Díaz, cuyo mitin fue factor de éxito de López Obrador en Manzanillo.

En ese desayuno fui testigo del talento intuitivo que posee Virgilio Mendoza Amezcua, quien presagió el buen destino de la corriente política que estaba recién conformada y de la que ahora su partido es aliado. De los tiempos por venir, los manzanillenses abrigan la esperanza de una transformación en todos los ámbitos, con la alineación de tres titulares ejecutivos de Morena que han prometido reducir la brecha histórica de beneficios que históricamente le deben a la gente de Manzanillo. Creemos que esta vez no van a fallar.