Los 7 sectores de Manzanillo tienen un enorme potencial turístico desperdiciado


Vistas únicas y espectaculares

Requieren limpieza, seguridad y adecuación de miradores

Todos los sectores de la ciudad tienen una vista espectacular e impresionante. Todas las imágenes que desde ahí se pueden observar y capturar en medios digitales o cámaras fotográficas de cualquier calidad, son dignas de una postal panorámica digna de publicarse. Sin embargo, pocos son los turistas que conocen y acuden a estas áreas de la ciudad, porque no están embellecidas ni cuentan con la debida seguridad, limpieza, señalamientos y puntos de observación adecuados.

DESCONOCIMIENTO DE SUS ATRACTIVOS Y ALCANCES

Esto es quizá porque nunca se les ha visto un potencial turístico. Los accesos no son los más adecuados; pero, sobre todo, se requieren miradores habilitados en las cimas de estas elevaciones, la mayoría de las cuales no requieren más que de unos pocos minutos para llegar a estos sitios. Tal vez esto se dé porque muchos funcionarios nunca han subido a ellos, y no conocen sus bondades y atractivos.

Se han hecho proyectos muy interesantes para pintar las fachadas de las casas en los sectores de colores armónicos y llamativos que se espera se concreten pronto, todo lo cual puede servir para plantear recorridos diurnos para el turismo nacional y extranjero a diversos puntos de observación, de esos que quitan el aliento; y al decir esto, no me refiero a la agitación natural que genera en las personas el esfuerzo de subir a un cerro, sino por el panorama que se abre allá abajo para el deleite visual del espectador.

TURISMO FOTOGRÁFICO CON OFERTA DE PRIMER NIVEL

En cuanto a la agitación mencionada, no solo no es posible evitarla, sino que es parte de la aventura y emoción del recorrido, pues hay que saber que en el país hay muchos paseos a cerros, donde se sube por caminos o brechas de terracería bastante estrechos e irregulares en su superficie; sin embargo, los paseantes trepan contentos y satisfechos en números grandes. Cabe destacar que el senderismo, el turismo de aventura y el fotográfico, están de moda.

Como mencioné antes, los sectores o cerros urbanos en torno a la ciudad, son en su mayoría de fácil acceso, ya que no son muy empinados ni altos. También hay que decir que las vistas no son repetitivas, pues cada sector tiene su propia perspectiva única y atrayente, pues mientras que unas muestran panorámicas urbanas impresionante, desde otras se observan las colonias, edificios, parques y zonas arboladas desde una perspectiva diferente; otras permiten disfrutar de perspectivas de la laguna de Cuyutlán que arroban; mientras que otras lo hacen hacia al mar, hacia las bahías.

Desde el Cerro de La Cruz, el más alto de los que rodean el casco urbano, las vistas son inmejorables.

SIETE PERSPECTIVAS TOTALMENTE DIFERENTES

Hay algunas donde es posible abarcar con la mirada en un mismo vistazo tanto al mar como a la laguna. En otros casos, también es posible observar las playas vírgenes y salvajes detrás de los cerros de la ciudad, donde revientan las olas, dejando una blanca estela que bordea las orillas. Estas vistas, sin infraestructura habilitada para la comodidad y seguridad de visitantes, ya son de por sí excelentes; sin embargo, por el mismo descuido, en ocasiones están los sitios llenos de basura u otras incomodidades.

Para ponerle un ejemplo específico: En el Cerro de las Antenas, al cual es posible subir hasta su cima incluso en vehículo, hay un mirador en forma, con estacionamiento adjunto para carros, el cual, al no recibir mantenimiento, tiene la visibilidad hacia el centro de la ciudad totalmente obstruida por la hierba crecida, de manera que no es posible disfrutar nada, ni tomar ya fotografías. Yo lo visité en el pasado, cuando aún la hierba era baja, y tenía una perspectiva inigualable del centro de la ciudad, el Mar y la laguna.

NADIE PUEDE QUEDAR INDIFERENTE

Tradicionalmente, los sectores o cerros habitados del puerto de Manzanillo han estado marginados y olvidados en buena medida por las autoridades por largo tiempo, por no decir que desde la fundación misma de la población, allá por 1825; y esto, a pesar que son muchísimas las familias que viven sobre ellos, tanto que en algunos casos, como en el del Cerro del Vigía (al parecer el primero de todos que se empezó a poblar), ya se habitó toda la cara del cerro que da a la ciudad, y ahora se ha empezado a hacer lo mismo por la cara contraria, la que da hacia las playas traseras, como son El Viejo y Las Coloradas.

Se requiere empezar a aprovechar esto que tenemos, mejorando la imagen de los sectores, sus andadores, la seguridad y la limpieza, adecuar miradores en uno o dos puntos con interés de observación y capacitar a guías de turistas para que lleven a los visitantes a estos lugares, de donde seguramente regresarán con una sonrisa y montones de fotografías dignas de alguna revista de viajes.

Podría empezarse con un programa piloto en dos sectores que se seleccionen para este fin y le puedo asegurar que, si se promocionan y organizan bien los recorridos, los resultados serán notorios, pues nadie puede quedar indiferente a las hermosas vistas que hay en estos lugares; y si usted como yo, las ha observado alguna vez, no me dejará mentir. El resto será la publicidad de boca en boca, empezando por quienes acudieron a disfrutar de los recorridos.

LA EXPERIENCIA DE LA COLONIA AMERICANA

Es tan privilegiado lo escénico de estos parajes, que el Cerro del Vigía en su momento estuvo habitado por inmigrantes extranjeros solamente, al formarse sobre éste la Colonia Americana, principalmente con personas de allende la frontera norte, que vinieron acompañando al Ing. Coronel Edgar K. Smoot, quien fue contratado a finales del Siglo XIX por el gobierno del Gral. Porfirio Díaz para hacer las Obras del Puerto.

Ellos sabían que este era el mejor lugar para habitar en Manzanillo, y al considerarlo privilegiado, ahí se asentaron. Junto con los norteamericanos vivieron ahí también algunos alemanes, italianos y extranjeros de otras partes de Europa, principalmente. Ahí hicieron hermosas casas de madera, y también algunas de las primeras de concreto que hubo en Manzanillo.

Esperemos que a la brevedad posible se empiecen a organizar y dar forma a estos recorridos a las zonas cerriles de la ciudad, pues sus posibilidad están muy desaprovechadas.

Aunque actualmente no es posible entrar al Rompeolas por tierra, desde la parte alta es posible admirar su extensión y forma.

ESTO COMPLEMENTARÍA OTROS PROYECTOS

Estos cerros están ahí para que les saquemos provecho conforme a nuestra vocación turística natural. Y conste que en este escrito no estoy mencionando los proyectos de uno o varios teleféricos, una plazoleta con una cruz monumental en el Cerro de la Cruz o una carretera escénica entre El Tapo y El Vigía, con la retirada de las instalaciones de Petróleos Mexicanos, que sería otra posibilidad, aunque en un proyecto más a largo plazo.

Vamos primero que nada empezando por los recorridos y miradores fotográficos en los sectores de la ciudad, con su vigilancia y limpieza correspondientes, así como la debida capacitación de guías de turistas. Y que el proyecto de remodelación de fachadas y cambio de imagen de los sectores que se anuncia empezará en breve, sea el punto de partida para que también esto que hoy señalo se haga.