Los ductos de combustible que pasan por debajo del Centro y colonias de Manzanillo


Algunas partes de la red son bastante antiguas

Por las entrañas de Manzanillo corren venas conteniendo distintos tipos de combustibles peligrosos, y poco o nada informa a detalle sobre el estado y atención que se les brinda, por lo que siempre existe la preocupación que estemos expuestos a una tragedia.

TUBOS EN LAS ENTRAÑAS DE LA CIUDAD

Estas arterias subterráneas corren por todo el Centro Histórico, atravesando nuestros jardines y plazas y, sobre todo, las colonias donde viven miles de familias, ya que cruzan la avenida Morelos por diferentes caminos, y luego por la calle J. Jesús Alcaraz (El Tajo), cruzando por los muy poblados barrios de El Túnel y Libertad, para luego entrar a la colonia Alameda. También se siguen por la avenida Niños Héroes, pasando por San Pedrito, y junto a colonias como Las Joyas y Bellavista, hasta llegar a Tapeixtles.

Según información dada a conocer por PEMEX (Petróleos Mexicanos), en promedio la red nacional de gasoductos y poliductos tiene una edad de 35 años; por lo tanto es muy vieja, y a la afectación por los años de servicio, se añade el hecho que son atacadas por colonias de bacterias que les causan perforaciones.

Aunque no hay una información precisa sobre el estado de la red de ductos en Manzanillo, la edad de la red en nuestro puerto debe estar también cercana a esa cifra de años de uso. Es decir, que una buena parte de ella, ya rebasó su vida útil. Aunque también hay que decir que en los últimos años se han estado cambiando tramos antiguos por nuevos.

Bajo gran parte de Manzanillo pasan ductos de combustible.

CONSIDERANDO OTROS EJEMPLOS EN EL PAÍS

Como se puede ver, hay muchos barrios y colonias asentadas sobre estos tubos inflamables por su contenido de gasolinas, diésel y combustóleo, y más, porque Manzanillo es un punto de desembarque de estos materiales, desde donde se abastece una amplia región del país, que incluye a varios estados.

En su confluencia con nuestra ciudad estos ductos tienen que soportar también el paso sobre ellos de vehículos pesados de carga, debido a la calidad portuaria comercial de nuestra ciudad, además del paso del tren de carga, ahora más pesado que antes porque se introdujo el ferrocarril de doble estiba que pasa por arriba de una parte de los ductos, aunque ya es algo menor, pues el sistema de vías férreas se ha estado retirando de la zona urbana a áreas muy concretas y reducidas.

Por todo lo anterior, es necesario que se hagan revisiones a fondo, para no llevarnos una sorpresa desagradable, como se han dado en el pasado en otras partes del país, como en Guadalajara en 1983 y 1992 o en San Juan Ixhuatepec (San Juanico), en el Estado de México en 1984, donde hubo muertes, heridos y daños materiales diversos por explosiones de tuberías subterráneas.

En julio del 2008, hace catorce años, hubo una gran explosión de ductos de Pemex a las afueras de Celaya, Guanajuato, afortunadamente en una zona deshabitada, cerca de un libramiento carretero, el cual tuvo que ser cerrado a la circulación vehicular por algunos días.

Son pocas las ciudades del país que tienen un problema similar al nuestro, estando entre ellas Progreso, Yucatán, donde ha habido fuertes manifestaciones populares pidiendo la reubicación de las tuberías. Tabasco es uno de los estados con una red más amplia, pero que pasa por varios municipios en sus zonas rurales, evitando las ciudades más importantes.

En Salamanca, Guanajuato, y Ciudad Madero, Tamaulipas, los ductos pasan por pequeñas partes de colonias en las afueras de la ciudad; pero no hay un caso parecido al de Manzanillo, en el que la mayor parte de la ciudad esté asentada sobre las tuberías de ductos de Pemex, con gran riesgo por su contenido en combustible.

UN RIESGO SIEMPRE PRESENTE

Ante la falta de información crónica que padecemos en Manzanillo sobre este tema, no podemos saber si hay escurrimientos por el deterioro de la red, lo que podría generar conatos de incendios y explosiones.

Nuevamente, esto es algo que nuestros legisladores federales deben atender y resolver, porque en la práctica y ante hechos como éste, es evidente que somos una ciudad y puerto de quinta categoría, a pesar de que por nuestros resultados productivos exitosos en materia portuaria comercial, somos el escaparate del estado y la región ante los ojos de México y el mundo.

Este es un grito a tiempo, para que se refuerce la seguridad y se atienda la reparación y mantenimiento de los ductos de combustible que atraviesan nuestras colonias céntricas y de otras partes de la ciudad, dándose esta atención, reparación y mantenimiento con mucha seriedad y responsabilidad a corto plazo, y desde luego, que pongan fechas límite para que se empiece a trabajar para que se retiren de Manzanillo los ductos, cambiando los muelles de Pemex hacia los alrededores de la regasificadora, lejos de la mancha urbana.