El agua del arroyo cambia muchas veces, pero el reflejo de la Luna y las estrellas en el agua siempre es el mismo. (Rumi)
Los hijos tienen a sus padres como un puerto seguro igual que una barca protegida por un fuerte amarre. Sin embargo, sabemos que llega el tiempo en que los hijos se tornan independientes preparándose para zarpar cumpliendo para el destino para el cual fue creado, por más seguridad, protección y manutención que puedan sentir junto a sus padres, ellos querrán ir al encuentro de sus propias aventuras y riesgos.
Dejarán estelas en el hogar de igual forma en los lugares que conquistarán dependiendo de la crianza que se les otorgó en el hogar. Como la barca que deja estelas dependiendo de la fuerza del aire de la naturaleza sino se verá obligada a desviar su ruta a vientos más seguros.
Así los hijos dependerá de todo lo que tengan que enfrentarse, pero cierto es que llevan consigo los ejemplos adquiridos y los conocimientos obtenidos. Pero en mi opinión lo más importante es que lleven en su interior la incansable búsqueda de la felicidad.
Los padres queremos muchas veces ser puertos seguros para nuestros hijos pero no podemos olvidarnos que debemos de prepararlos para que adquieran esa confianza para navegar mar adentro y encontrar su propio lugar donde se sientan agusto y confiados, con la certeza que deberán ser también un puerto seguro para sus propios hijos. Es imposible trazar una ruta para ellos, lo que sí podemos hacer es ayudarlos a que lleven un gran equipaje lleno de valores: Seguridad, humildad, solidaridad, honestidad, disciplina, gratitud, generosidad por nombrar algunos y uno, no el más importante, pero sí de tomarlo en cuenta ante cualquier circunstancia es el respeto, ya que con este valor se podrán librarse de muchas batallas y sorpresas que si no están preparados para librarlas podrán fracasar en su caminar por la vida.
Los padres siempre deseamos la felicidad de nuestros hijos pero no podemos ser felices por ellos tampoco olvidar que no podemos seguir su travesía, ni ellos descansar en nuestros logros, palabras increíbles que quizá no podemos descifrar, pero los hijos nos ayudan a descifrarlas y más aun a entenderlas porque los vemos que buscan sus propias conquistas y aventuras.
Ellos deben hacerse a la Mar como la barca desde el puerto donde sus padres también llegaron con la preparación suficiente para ir por la vida y que tengan presente y la certeza que quien ama y educa siempre estará a su lado aunque el agua del arroyo cambie muchas veces, el reflejo de la Luna y las estrellas en el agua siempre es el mismo. Saludos.