Los Woodward Jiménez, numerosa familia ligada al Mar


De un gran personaje manzanillense, como fue Don Alfredo Woodward Téllez descendieron dos familias, los Woodward Jiménez, la más numerosa, por medio  de su pareja Doña Margarita Jiménez Acosta, asentados en Manzanillo, y los Woodward Rojas, quienes vivieron por muchos años en la Ciudad de México, siendo hijos de Doña Conchita P. Rojas.

Doña Margarita Jiménez Acosta vivió 60 años con Don Alfredo Woodward Téllez, y murió en 1984, y de la pareja nacieron 13 hijos de apellido Woodward Jiménez: Gustavo, Enrique (ya fallecido), Jorge, Rolando (ya fallecido), Manuel, Josefina, Carmela, Hortensia, Patricia, Antonio, Rafael Benito, Olga y Martín.

En el caso de Don Jorge Woodward Jiménez, distinguido hombre de mar, hay que decir que es egresado de la Escuela Técnica Pesquera del Instituto Nacional de la Pesca, y que fue Capitán de remolcadores en Guerrero Negro, Baja California, transportando sal, donde vivió muchas experiencias aleccionadoras. También trabajó como Capitán de embarcaciones para la empresa Roca Fosfórica Mexicana de La Paz, Baja California Sur, así como en los barcos pesqueros de dos patrones de mar muy reconocidos en Manzanillo, como fueron Don Aldo Enríquez Alonso, con sus embarcaciones Hugo y Aníbal, y Don Jesús Flores Arévalo “El Flaco”, con sus barcos Chamela 1 y 2.

También hay que decir que entre su bagaje marinero estuvo el de haber sido  Capitán del barco escuela del Cet del Mar, para posteriormente estar en la tripulación del barco pesquero Mare Nóstrum, y luego en el barco María Elena, navegando junto a su hermano Manuel, que servía a bordo como motorista. A este barco, en octubre de 1969 lo hundió un ciclón de nombre Jennifer, y ambos hermanos Woodward Jiménez quedaron a la deriva, logrando salvar la vida.

La experiencia de Jorge también abarcó el tener experiencia internacional, al traer desde Perú en Sudamérica para el Capitán Óscar Schindler embarcaciones, para llevarlas hasta la Isla Margarita, en Baja California, para que trabajaran en su empacadora de sardina. También se desplazó hasta el Caribe a la isla de Cuba, desde donde trajo como patrón el barco de Ferro-Cemento, en otra experiencia más a su hoja de servicios tan amplia.

En lo que fue su experiencia más extrema por la lejanía en la que se verificó, se trasladó en avión hasta el sudeste asiático, a la gran isla de Borneo, la cual está dividida en tres países que la administran, como son Indonesia, Brunei y Malasia, misma en la que capacitaron a tripulantes de barcos camaroneros malayos. Don Jorge Woodward Jiménez se precia de haber navegado por más de veinte años, siendo un hombre de barco, no de puertos ni de oficinas, según su dicho, experiencia que le valió el que en una ocasión se le haya premiado como Marino del Año.

Don Alfredo Woodward Téllez, patriarca de una gran familia en Manzanillo muy ligada al Mar.

En el caso de Rolando Woodward Jiménez, hay que decir que fue también patrón de barcos, dueño de un barco camaronero y cocinero, el cual en el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado fue director de Fomento Cooperativo a nivel nacional y navegó toda su vida.

Enrique Woodward Jiménez, por su parte, murió siendo Capitán del Buque Escuela de la Universidad de Guadalajara y fue propietario de dos camaroneros, siguiendo la tradición familiar.

Hay que decir que Enrique, Manuel y Jorge Woodward Jiménez anduvieron trabajando en el barco Don Quijote por dos períodos de gobierno federal, 12 años, como guarda-faros, siempre yendo al frente su padre, y estando como Capitán Bartolo López, y estando como marineros El Güero, Salvador López, y los tres hijos Woodward Jiménez mencionados. Su trabajo consistía en que ellos acarreaban cilindros de acetileno para los faros de San Telmo, Caleta de Campos, Zihuatanejo, Cabo Corrientes, Punta Etiopa y Cabo San Francisco, en los estados de Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero, recorriendo 300 millas náuticas, que es una gran distancia, equivalente a poco menos de 556 kilómetros.

En el caso de Don Alfredo Woodward Téllez, hay que decir que fue presidente municipal en 1953 y diputado local en 1955, siendo el Gobernador del Estado el Gral. Jesús González Lugo, quien en vida siempre ayudó a todos sus hijos, tanto los Woodward Jiménez como los Woodward Rojas; sin embargo, sus hijos Woodward Jiménez no han recibido la pensión que su padre les dejó, por lo que están reclamando legalmente esto a la fecha, y están a la espera de llegar a un arreglo con la familia Woodward Rojas. Hay que decir que la rama de los Woodward Jiménez son más de cien personas, entre hijos, nietos y biznietos.

También en el recuerdo de los porteños permanece el hecho de que en la Playita de En Medio funcionaba el Varadero de Woodward, que estaba junto a los astilleros de Jesús Martínez y Miguel Jaramillo, el cual era un referente del viejo puerto. En caso de la Agencia Marítima Woodward, hay que mencionar que estuvo manejada por muchos años por José Luis de los Santos y Luis Mier, estando arriba del Edificio Machetto, siendo su secretaria por años María García. Los Woodward Rojas por su parte vivieron la mayor parte del tiempo en la Ciudad de México.