Maestro, periodista y amigo

Verónica Castro y Manuel “El Loco” Valdez. | Foto: Especial

En memoria de Héctor Velasco 

En el año de 1968 conocí a Ramón Héctor Velasco Soltero. Fungía como maestro de banquillo en una escuela de primaria del sistema federal de la Ciudad de México. Era un muchacho muy inteligente, parsimonioso y atento, con una formación magisterial a toda prueba. Hicimos química inmediatamente porque nuestro origen e intereses eran similares. Le dije que era de Colima y que me dedicaría al periodismo en la Ciudad de México porque en mi estado no había oportunidad de trabajar en medios impresos, lo cual es todavía mi debilidad y mi pasión.

Él era de Guadalajara, pero siempre quiso y estuvo vinculado a Colima debido a su parentesco directo con el ex gobernador Francisco Velasco Curiel y el escritor Manuel Godina Velasco. En aquellos tiempos me propuse trabajar en varios medios de comunicación y mi recién amigo quiso participar en este apasionante mundo de la comunicación.

Hicimos sinergia y en poco tiempo nos aventuramos para ir a reportear en las calles y avenidas de la gran ciudad. Comenzamos a colaborar en periódicos y revistas. También estuvimos en la revista Mañana y desde luego por mi parte, me incorporé en suplencias de reportero de guardia del Diario de la Tarde, un vespertino de El Novedades, rotativo ahora extinto pero que hizo época en el México de entonces.

Velasco Soltero y yo comenzamos a cubrir el rubro de los espectáculos. Así tuvimos oportunidad de conocer a Cantinflas, un personaje famoso y por lo mismo difícil de localizar para la rigurosa entrevista, que finalmente logramos gracias a nuestra perseverancia; a Enrique Guzmán recién casado con Silvia Pinal, ambos en los estudios de Televicentro. Conocimos a Manuel “El Loco Valdez” en su programa “Operación Ja-já”, donde participaba también una jovencísima y muy bella Verónica Castro quien junto con otra jovencita de color eran las dos bailarinas que abrían y cerraban el espectáculo de media hora en el canal dos.

Silvia Pinal y Enrique Guzmán.

Mario Moreno “Cantinflas”.

Ambas muchachas bailaban también en los intermedios de las dinámicas que se sacaba de la manga “El Loco” Valdez, quien frente a las cámaras improvisaba y hacía todo tipo de ademanes y chistes al vapor. Sin embargo, cuando no estaba al aire su comportamiento era completamente serio, hasta se diría que muy meditativo. Seguramente estudiaba las posibilidades de las nuevas improvisaciones que llevaría a cabo, porque no se sometía a ningún libreto, según nos confesaría después en entrevista.

Tuvimos la oportunidad de visitar en su casa a Claudia Islas, una mujer extravagante y sensual porque, sabiendo que íbamos a visitarla, nos recibió sin prendas íntimas, sólo un negligé diminuto y transparente. Al tener una figura cuidada no mostraba pena pero sí mucha gloria para nuestra vista, por cierto mucha seguridad en sí misma. Mujer de la farándula moderna y desenvuelta. Visitamos, en otra ocasión, los estudios Churubusco, donde conocimos y entrevistamos a una mujer encantadora y radiante de belleza como era Fanny Cano, quien poco tiempo después perdió la vida en un accidente aéreo en Europa. A ella la sorprendimos con un atuendo sobrio, color negro, actuando en una escena de película.

Claudia Islas

En otro momento conocimos a Isela Vega. Fuimos a su casa y tardó mucho en salir porque firmaba el contrato de una película. Nos entretuvo mucho pero finalmente nos concedió la entrevista. Era la artista de moda. Se caracterizaba en atrevidos desnudos.

Isela Vega.

Ante la oportunidad de nuevas opciones, decidimos dejar la farándula, gusto que nos duró cuatro meses, cambiamos de género periodístico, nos fuimos a la información general, porque el periodismo dinámico y con mayor sentido es el social. Para entonces ya cada quien hacía su trabajo con sus propios recursos y alcances. Mi amigo llegó a incursionar en televisión como reportero y luego corresponsal de varios periódicos incluido El Noticiero.

Nunca nos perdimos la pista. La distancia no hizo más que acrecentar el afecto y la estimación de una leal y auténtica amistad. Para nosotros representa un gran dolor su ausencia. Fue generoso, a nadie le hizo daño sino todo lo contrario, siempre tenía una solución generosa para la solución de algún imprevisto.

Héctor Velasco se preparó académicamente en la carrera de periodismo. Se perfeccionó en esta profesión tan apasionante convirtiéndose en uno de los reporteros que más ha permanecido en la fuente de la Presidencia República, también fue reportero de la Cámara de Diputados. Se relacionó en el ambiente político. Siempre quiso a Colima no obstante haber nacido en Guadalajara. Falleció a la edad de 82 años. Nunca perdió su pasión por el periodismo, hasta los últimos momentos de su existencia. Que en paz descanse.