Fue sede de numerosos eventos naciones e internacionales y foro de grandes programas televisivos
En el mes de febrero del año 1979, se marcó un hito en el tema de la industria sin chimeneas en Manzanillo, pues se cortó de forma oficial el listón inaugural del que en su momento fuera uno de los principales complejos turísticos en América Latina, como fue el Pueblo Club Maeva.
APARECIENDO EN EL MAPA TURÍSTICO
Se trataba de una inversión importante en la materia, solamente igualada a la que unos pocos años antes, hiciera también en nuestro Manzanillo el multimillonario boliviano Atenor Patiño, en lo que respecta al hotel Las Hadas, de forma que así Manzanillo resaltó en el mapa turístico mundial de una manera inédita en esa década de los setentas, completada la oferta por un aeropuerto internacional, y escasa presencia industrial que afeara la imagen con su contaminación, como sucede ahora.
Manzanillo ya había estado desarrollando su vocación turística, pero en el mercado regional y nacional, desde la segunda mitad de los años treinta, luego que tomara la estafeta sobre la explotación estatal de esta actividad del cercano balneario de Cuyutlán (que en aquel tiempo también pertenecía al municipio de Manzanillo, y hoy al vecino de Armería), el cual quedó destruido y con mala imagen tras el embate del tsunami conocido popularmente como Ola Verde, acecido en el año de 1932.
Fue en ese tiempo, pues, que se empezó a promocionar la visita al balneario de Santiago, y empezaron a construirse varios hoteles en esta playa, como fue el caso pionero del Hotel Anita, de la señora Anita Barragán de Villegas.
PATIÑO Y EL GRUPO ALFA IMPULSAN A MANZANILLO
Esto tomó alcances verdaderamente internacionales con la construcción del hermoso Hotel Las Hadas en el año de 1975, cuya conformación fue reseñada en su tiempo en las grandes revistas turísticas mundiales, por encargo del magnate sudamericano Atenor Patiño, conocido como El Rey del Estaño, corriendo su construcción y diseño a cargo del arquitecto español, José Luis Ezquerra de la Colina. Algunos de sus principales atractivos fueron su marina y el campo de golf, también considerado en su momento el mejor del mundo por un breve lapso.
Este hotel fue adquirido por el Grupo Alfa en el año de 1976, con lo que empezó el interés por nuestro destino por parte de esta firma inversora. Del Grupo Alfa hay que decir que es un conglomerado multinacional mexicano con sede en San Pedro, Nuevo León, diversificado en los negocios, principalmente industriales; aunque como puede verse en estos casos mencionados, también en su momento se interesaron en la industria turística.
Está posicionada dentro de las diez empresas más grandes del país, siendo ubicado en la sexta posición en el 2013 por la revista Expansión, de temática empresarial. Esta firma se originó con la fundación de la Cervecería Cuauhtémoc en Monterrey en el año de 1890 por varios empresarios regiomontanos, encabezados por Isaac Garza Garza.
Ya para el año de 1978, fue señalada por la lista de Fortune como la única empresa mexicana entre las quinientas más grandes fuera de los Estados Unidos, a excepción de Pemex, que es una empresa de clase diferente, ya que es estatal.
EL PUEBLO CLUB, MODELO A NIVEL NACIONAL DE COMPLEJO TURÍSTICO
Alentados por el desarrollo turístico que estaba teniendo Manzanillo a finales de los años setentas, y que prometía consolidarse en la próxima década, fue que Grupo Alfa, que ya para entonces también eran propietarios de Las Hadas a través de su empresa filial Casolar, deciden construir un Pueblo Club, al que le pondrían el nombre de Maeva, palabra que en el idioma tahitiano significa Bienvenido.
Siguiendo el estilo de Las Hadas, le dan también cierto aire morisco mediterráneo, con la predominación de los colores blanco y azul. Se decide que la imagen será una gaviota, ave marina por excelencia, delineada por el color azul del mar, volando.
Su conformación fue con quinientas catorce villas, siete restaurantes, cuatro bares, dos discotecas, dos albercas para adultos y dos infantiles, doce canchas de tenis, club de playa, club para niños, parque acuático con toboganes, área para proyección de cine, obras de teatro y danza, pista de go-karts y lavandería, entre otras muchas cosas. Por todo lo que incluía, es que fue considerado en su tiempo uno de los más completos desarrollos turísticos del país.
TIEMPOS DE GLORIA EN EL RECUERDO
Es así que, el 6 de febrero de 1979 se inaugura el Pueblo Club Maeva, por parte del Presidente de la República, Lic. José López Portillo, quien estuvo acompañado al momento del corte listón por el Secretario de Turismo, Guillermo Rossell De La Lama y de Don Bernardo Garza Sada, representante del Grupo Industrial Alfa, de Monterrey.
Tras el recorrido oficial, se continuaron los trabajos a marchas forzadas para afinar los detalles, y el 14 de diciembre de 1979, justo antes del inicio de la temporada alta de finales del año, abre sus puertas el Pueblo-Club. Por aquellos tiempos se decía que contaba con la alberca recta más larga del mundo.
Fue en el año de 1985 que se celebró en Manzanillo, dentro de las instalaciones del Hotel Maeva, parte del programa Señorita México, uno de los de mayor audiencia del año en la televisión mexicana por aquellos entonces, conducido por Raúl Velasco y con la presentación de grandes artistas nacionales y extranjeros.
Las actividades relativas, con todas las tomas y grabaciones necesarias, duraron toda una semana, y una gran cantidad de periodistas de espectáculos de primera línea a nivel nacional vinieron hasta acá a cubrir el evento. La ganadora del certamen en esa ocasión fue Yolanda de la Cruz Avilés, representando al estado de Sinaloa.
Poco a poco, sin embargo, la afluencia de turismo fue descendiendo y compartiéndose, pues abrieron sus puertas otros muchos hoteles turísticos, por lo que Alfa vendió el sitio, ya que se empezaron a enfocar con más claridad en otros asuntos, para evitar perder fuerza en sus acciones, e incluso el club cambió de nombre.
Pero la historia que queremos resaltar, más incluso que la de la construcción y apertura de Maeva, es la de una época de esplendor turístico en Manzanillo a nivel nacional e internacional que debe retomarse. Las bellezas naturales de Manzanillo lo sustentan perfectamente.