Manzanillo en los años 50 tuvo su época de oro


Se extraña ambiente social y familiar seguro y sano

Víctor Manuel Martínez

A principios de los años cincuenta, el empresario porteño José Luis Moreno, al comercializar plátano en el vecino país del norte, pasaba a menudo por el estado fronterizo de Chihuahua, y fue así como conoció a Rosa Martha Aguilar Servín de la Mora, a la que hizo su novia y la trajo a conocer Manzanillo en 1951 y se casó con ella un año después, cuando la trajo a vivir con ella de forma definitiva a nuestra ciudad y puerto, sitio donde formaron una familia que hasta la fecha es muy reconocida entre los porteños de cepa.

La familia Moreno de su ahora esposo y era muy connotada en Manzanillo, y eran los propietarios del Hotel Colonial. Platiqué con ella en su edificio Moreno, donde se encontraba rodeada de sus hijos, y al preguntarle sobre sus recuerdos del Manzanillo del ayer que ella conoció, inmediatamente entornó los ojos y con aire soñador y melancólico exclamó con un suspiro que en los años cincuenta aquí era un auténtico paraíso, y fue la época en que Manzanillo vivió su época de oro, a su parecer.

“En aquella época todos se conocían y no estaba nada contaminado, ni en lo ambiental ni en lo humano, pues ni había vicios ni tampoco crímenes, siendo todo transcurriendo un ambiente plácido y familiar. Había una vida social y familiar muy sana, donde destacaban personas y familias como el Dr. Bazavilbazo, el Dr. Navarro, los García Pirsch, los Woodward, el Dr. Bayardo, los Machetto, los Sánchez Díaz, Anita Barragán de Villegas, los Careaga y muchos más, siendo el escenario de las grandes fiestas de gala de Manzanillo el Hotel Colonial, que administraba la familia.

No había cantinas y las que había no eran de mala muerte, y la seguridad no era un tema de importancia. El Mercado Reforma, ubicado sobre la Calle México, cerraba a las 3 de la tarde todos los días, siendo lo más bonito de todo el Paseo del Rompeolas y el jardín Galván, chiquito pero entrañable, de tan solamente una cuadra, sitio en el que los padres se juntaban a platicar en una banca y las mamás en otra, los niños paseaban tranquilos en sus bicicletas y patines, mientras que los muchachos solteros daban la vuelta, los varones en un sentido y las damitas en el contrario, hasta que se formaba una pareja y entonces caminaban ya juntos.

Por ahí enfrente estaban las Enciso, que vendían unos muy buenos refrescos que ellas mismas elaboraban a base de frutas naturales en su plantita, mientras amenizaba la orquesta de la CROM con alegres notas musicales. Las Fiestas de Mayo se hacían en El Playón, con sus puestitos, presentaciones de artistas y jueguitos, desde donde se podía ver el mar como telón de fondo. También en ocasiones amenizaba la Orquesta de Arturo Gudiño, e incluso en ocasiones venía la de Horacio “El Colorado” Naranjo.

Otro paseo muy bonito era ir al Hotel Playa en Santiago, a donde se podía llevar lonche sin problema, con tal que ahí se consumiera refresco. El turismo era muy escaso, que principalmente era nacional, y venía mayoritariamente en las Semanas Santa y de Pascua.

La gente de Colima venía mucho a pasear los fines de semana a Manzanillo, pero, aunque les gustaban mucho sus playas, siempre se asustaban de ver a tantas personas en short y lo que ellos pensaban era ropa atrevida y destapada; sin embargo, a pesar de sus temores, el paisaje acababa seduciéndolos y volvían a venir.

Por aquellos años todavía la presidencia municipal estaba en la calle México, y contrario a lo que muchas personas piensan, todas las calles del centro ya estaban pavimentadas y la mayoría de las casas ya eran de concreto, con alguna que otra excepción de domicilios hechos de madera como material de construcción.

Por aquellos años casi no había barcos en los muelles, pues dejaron de venir tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, época en que arribaban en grandes cantidades. Eran tiempos en que no había aviones, sino avionetas de diferentes tamaños, que operaban en Salagua.

Definitivamente, dijo la señora viuda de Moreno, Rosa Martha Aguilar, Manzanillo tuvo su época de oro durante los años cincuentas, siendo una época que, lamentablemente, ya no volverá.

Bungalows hotel playa de Santiago 1950.

Carretera a Santiago 1950.