Manzanillo necesita aprender de la exitosa experiencia portuaria-comercial panameña


Es preciso traer empresarios y especialistas canaleros

ESPERANZAS FRUSTRADAS DE LA INDUSTRIA SIN CHIMENEAS

Hay que recordar que la industria sin chimeneas viene recuperándose de una caída económica ocasionada por la pandemia del SARS-COV 2.

Las esperanzas de un repunte económico fueron afectadas en buena medida debido a la vocación portuaria por la interminable fila de tractocamiones para entrar al recinto portuario, lo que desanima a muchos turistas que, viendo que pasarán mucho tiempo para poder entrar a nuestra ciudad deciden en muchas ocasiones regresarse para elegir otros destinos turísticos.

En otras palabras, la vocación portuaria apabulla aquí a la de la industria sin chimeneas, como siempre sucede.

APRENDIENDO DE LA EXITOSA EXPERIENCIA PANAMEÑA

Hay quienes dicen que Manzanillo debería aprender de Panamá, que debiéramos ser como ellos, y tantas cosas bonitas que se dicen de ese país centroamericano esquina con Sudamérica, pues cabe señalar que Panamá antes era de Colombia.

Valdría la pena traer gente de Panamá para que den conferencias a la ciudad entera, y nos enseñen muchas cosas. Es verdad que su economía es muy buena, a tal grado que tienen dos monedas oficiales, que son el Balboa panameño y el dólar americano. La moneda local de ellos, el Balboa, tiene el mismo valor que el dólar.

O sea que, entre la economía local y la estadounidense no hay diferencia, y esto es algo admirable. Esto quiere decir que a ningún canalero se le antoja ir a Estados Unidos en búsqueda del llamado “Sueño Americano”, debido a que tienen la misma calidad de vida.

Así que, si vemos a alguien de allá en las caravanas que vienen a México en busca de una mejor calidad de vida, ahí sí que sería por meritita aventura.

APRENDIENDO DE SUS VIVENCIAS PORTUARIO-COMERCIALES

Claro que ellos tienen el canal transoceánico a su favor, lo que les da a los locales el poder vivir al nivel de los norteamericanos, pues ese país compite con los Estados Unidos y es uno de sus principales socios en el área. Panamá representa para sus alrededores un propio Sueño Americano, fuera de los Estados Unidos, pero dentro del mismo continente y, como plus, teniendo como idioma oficial nuestro amado español, aunque un gran porcentaje de su población habla inglés.

Valdría la pena que gente de Panamá nos venga a enseñar si allá también se pisotea a la vocación turística, ya que ellos también la tienen. A ver si se ensaña su gran vocación portuaria con la vida cotidiana de los habitantes de los puertos Colón en la bahía de Manzanillo, del lado del Atlántico panameño, y el puerto de Balboa del lado del Pacífico a ambos lados del canal.

Valdría la pena saber si a esos dos exitosos puertos los tractocamiones también les destrozan sus vialidades, les colapsan sus carreteras y, si lo hacen, en cuanto tiempo las reparan.

Sería interesante conocer el índice de su contaminación, sus problemas de tráfico en carreteras interiores hacia otras partes de ese país, si siguen manejando los camiones full, si tienen problemas ferroviarios interactuando con la zona, si se la pasan talando indiscriminadamente mangles y demás vegetación, si han ido acabando con la fauna en derredor, si siguen creciendo aunque ya no quepan sin importar si se invaden ciudades, campos de cultivo o áreas protegidas, etc.

La experiencia de movimiento de carga panameña ha sido una de éxito y prosperidad.

MÁS MOVIMIENTO, MENOS PROBLEMAS

Porque hay que señalar que todo parece indicar, por la información que se desprende de la red, que en ese país centroamericano, los tractocamiones full o de doble remolque están prohibidos, mientras que en nuestro país circulan de forma cotidiana, como dicen por ahí, “como Pedro por su casa”.

En resumen, queremos saber si los  empresarios portuarios panameños tampoco tienen corazón. Panamá también es uno de los poquísimos países que cuenta con un sistema de tren ligero, al que en México conocemos como Metro, y el único con ese servicio en toda Centroamérica.

Necesitamos que gente importante de aquel país venga a Manzanillo a explicarnos todos los puntos anteriores que menciono; pero, con pláticas a la ciudadanía en general. No vaya a ser que la comunidad portuaria los traiga para darles conferencias solamente a ellos de un supuesto éxito que en el Puerto-Ciudad de Manzanillo no se tiene.

EL PUERTO DE MANZANILLO, UNA SITUACIÓN MUY DIFERENTE

Afirmo que no se tiene, porque hay disparidad entre la holgura y riqueza portuaria, con la situación de las familias porteñas, que es totalmente la antítesis. Y, cuando Puerto y Ciudad no se benefician al mismo nivel, sino que hay una disparidad marcada, a eso no se le puede llamar de ninguna manera éxito.

Cuando por el movimiento de carga que se da al interior del recinto portuario se colapsan las vialidades de la ciudad, tampoco se puede decir que hay éxito, sino más bien un grave problema.

Y mucho menos se le puede llamar ganar-ganar, cuando los habitantes de la zona alta de Manzanillo, hartos de la situación, están a punto de hacer bloqueos para manifestar su hartazgo ¿Es qué acaso esto es éxito?

Deberíamos saber si los empresarios portuarios de Panamá también discriminan a su gente local, quitándoles el pan de sus bocas, para darlo a foráneos que, si se ofrece, sean hasta de otros países.

El movimiento de carga portuaria vía terrestre se ha convertido en un problema para la ciudad al congestionar sus vialidades en el entorno del recinto y salidas de la ciudad.

Lo más seguro, por lo que se sabe, es que no, pues al parecer, quienes viven en Balboa, Colón y otras terminales portuarias panameñas viven bien, justamente remunerados y acomodados en los trabajos portuarios locales, y la riqueza que ahí se genera, también se distribuye al resto del país, que no está pegado al canal de una manera equitativa. Prueba de eso es el valor tan alto que tienen sus balboas.

Por eso digo que sería interesante aprender de otros puertos latinoamericanos que sí son exitosos, como los de Panamá. Más bien a los del recinto portuario les debieran dar cursos de cómo no ser co-dependientes de la ambición, del quiero más y más y más sin parar, y de la búsqueda desmesurada del éxito a cualquier costo.

En fin, de eso que les vengan a hablar a los empresarios portuarios asentados en Manzanillo. Y que le hablen a la ciudad de la experiencia puerto-urbe exitosa por tantos años en aquellos lares. Hay mucha razón cuando se anhela vivir como los canaleros.