Mascarita Dorada, el más grande de los minis.

Mascarita Dorada, el 25 aniversario del más grande de los minis.

 

Un ejemplo de metamorfosis y éxito, es sin duda la vida y trayectoria de Mascarita Dorada, el luchador mini más grande que ha dado el arte del pancracio nacional, pues en sus 25 años de carrera ha tocado el cielo con sus 1.35 metros de estatura; de no saber leer ni escribir, hasta conquistar el CMLL, la Triple AAA, la WWE, e incluso ser el único mini en portar la máscara de El Santo.
Su legado ha roto las leyes del tiempo y la historia, pues desde 1989, año en que se creó la división mini, esta ha sido para homenajear a las estrellas convencionales como lo hizo con Máscara Sagrada y Mascarita Sagrada, pero a base de esfuerzo y de llevar a sus personajes a planos estratosféricos, por primera vez se le dio a un gladiador la tapa de Máscara Dorada, en honor a Mascarita Dorada.
Mascarita Dorada sabe que el sendero que abrió en el pancracio nacional e internacional tiene un valor especial y continúa aportando a la historia.
“Estos 25 años conlleva mucha responsabilidad porque he viajado por el mundo llevando nuestra lucha libre mexicana a todas partes; me encuentro en los Estados Unidos desde que me contrató la WWE y estoy entrenando a luchadores americanos, a chaparritos”, relató.
Por esta razón, es que decidió abrir la primera escuela de lucha libre en el mundo especializada en personas de talla baja, lo que no solo lo convierte en un impulsor del deporte, sino también de la inclusión.
“La idea nace después de que estuve trabajando en algunas empresas de chaparritos; empecé a entrenar a mis amigos y a mis compañeros, porque los veía arriba del ring, pero lamentablemente acá en Estados Unidos los promotores no les interesa preparar a los chaparritos y así los suben al ring y bueno, se han lastimado porque es un deporte espectáculo, basado en golpes, en caídas y era muy triste ver a mis compañeros, a mis amigos que arriba del ring no podían realizar el trabajo correcto”, compartió Mascarita Dorada.
ESFUERZO Y RECOMPENSA
La trayectoria del gladiador comienza en su natal Guadalajara, de donde emprendió el viaje a la Ciudad de México. “De taquero en los tianguis a luchador”, así resumió su historia; inició como mascota luchística junto a sus hermanos ya consolidados en el ring. Su primer nombre fue Speedy González, y antes de llegar a los cuadriláteros, incursionó en el mundo del espectáculo taurino, formando parte del show de los enanitos toreros.
“Desde mis inicios tuve mil limitaciones, porque cuando me fui a la Ciudad de México, era un joven que todavía no estaba preparado, sin estudios porque en Guadalajara, donde vivía pues había que trabajar, entonces yo no fui a la escuela, no sabía ni leer ni escribir, entonces fue muy difícil estar en la Ciudad de México, esa densidad tan grande, con tantísima gente, en verdad llega uno como la india María, y así tal cual me sentía”, comentó.
“Fue lo primero que me topé, que fue muy difícil, darme cuenta que en el grupo donde yo andaba toreando, en el grupo de Enanitos Toreros, yo de alguna forma nunca hacía nada por mí mismo, entonces andaba como en un circo, viajando; cuando me doy cuenta en la Ciudad de México, que estaba en esa posición donde no sabía hacer nada, fue muy difícil”, recordó Mascarita Dorada.
Fue alumno del Indio Vitela y debutó profesionalmente el 4 de enero del 2000 como Mascarita Sagrada en la Triple AAA, donde alcanzó el título de doble campeón: tanto de LLL como el Campeonata Mundial Mini.
“Como siempre lo he dicho, yo no fui el primer Mascarita Sagrada, pero sí soy el que llevó el personaje a otro nivel y creo que ha valido la pena tanto sacrificio, porque sí fueron muchas cosas. En aquel tiempo yo estaba radicando en Aguascalientes y me mudé a la Ciudad de México, entonces todo lo que viví y todas las negativas por las que pasé, de alguna forma ayudaron a cambiar mi mentalidad y a superarme a mí mismo”, expresó