Memorias del balneario de Salagua


*El boom hotelero hizo menguar el caudal del hermoso río *Gran saqueo de vestigios de antiguo poblado prehispánico

El balneario favorito de mi familia, así como de la mayoría de los porteños era, allá por los años setenta, el río de Salagua, contiguo a la playa de olas bravas del mismo nombre, donde finalmente desemboca. Tengo muy gratos recuerdos de ese lugar, casi virgen, con un ancho cauce que corría todo el año, y a los lados mucha vegetación que proporcionaban sombra a los visitantes.

DE LA TERRAZA AL MAR Y AL RÍO

En el lugar casi no había ninguna construcción cercana, a excepción de una terraza donde vendían refrescos, cocos y cerveza, y se permitía que uno llevara su propia comida desde casa para degustarla ahí, o también le freían algún pescado o le servían ceviche, si es que usted optaba por esa opción.

También se caracterizaba por tener una gran rockola, donde los comensales podían poner la música que uno quisiera, de la que estaba de moda en aquellos tiempos (Chiquitita del Grupo Abba, canciones de Rigo Tovar, Acapulco Tropical, Chayito Valdez, corridos de caballos de Antonio Aguilar, José José, Lupita D´Alessio, Pedrito Fernández y Juan Gabriel, entre muchos otros).

Desde ahí las personas se trasladaban a enfrentar temerariamente las olas de la playa, que es mar abierto, por cierto, o, sobre todo, al hermoso arroyo de Salagua, que desembocaba en la playa.

En esta foto se ven piedras conocidas como la roca del mono, que se decía eran vestigios de una tosca efigie hecha por los indígenas de Salagua.

NOMÁS LOS RECUERDOS QUEDAN DE AQUEL PARAÍSO

Hoy este balneario está desaparecido totalmente, pues en vez del ancho y profundo cauce, solamente corre una angosta corriente de agua, y solamente crece un poco más este caudal en la época de lluvias. La razón es porque una gran parte de las aguas de este río fueron desviadas para irrigar el campo de golf del hotel Las Hadas. Además, se sabe que hay descargas de aguas contaminadas al arroyo que resta.

Mientras que Manzanillo nace en 1825, casi al mismo tiempo en que México logra su independencia en 1821 (cuatro años después), y otras ciudades del país nacieron durante la época de La Colonia, Salagua ya existía en tiempos prehispánicos como el poblado indígena más importante de la región costera. Ya luego de la Conquista, ahí estuvieron Hernán Cortés, varios navegantes célebres y hasta el propio Virrey de la Nueva España, y fue asimismo un placer de perlas bastante conocido.

UN PARAJE DE TESOROS Y VESTIGIOS ARQUEOLÓGICOS

En 1824 se gestionó la apertura del puerto colimense en la hasta entonces despoblada primera ensenada de la bahía de Las Manzanillo o El Manzanillo, y los pobladores de Salagua, poblado que para entonces había decaído mucho en población e importancia fueron trasladados al nuevo asentamiento, Manzanillo.

Sin embargo, era conocido ampliamente que el sitio donde estuviera el viejo puerto de Salagua era lugar de tesoros escondidos, como ídolos prehispánicos, monedas antiguas y ruinas de antiquísimos edificios, por lo que empezaron a llegar saqueadores por montones, y se sabe de personas que se enriquecieron vendiendo objetos que desenterraban a los turistas norteamericanos. La magia del paradisíaco rincón atrajo a Luis Buñuel para filmar ahí el clásico filme Robinson Crusoe en 1954, casi íntegramente grabada en playas de Salagua, así como alguno que otro paraje de nuestro municipio.

Otro gran saqueo se verificó por parte de los trabajadores de las constructoras que hicieron el hotel Las Hadas, obra del Arq. José Luis Ezquerra, y propiedad del magnate boliviano del estaño, Atenor Patiño, obras que duraron de 1964 a 1974. En mi casa muchos años estuvieron acomodadas en una repisa en una de las recámaras unas doce piezas de barro cocido que mi papá le compró a alguien que las desenterró en la Playa del Tesoro.

En una ocasión en que visité el Museo Regional que se ubica en Guadalajara, Jalisco, cuya muestra más famosa es el mamut de Santa Catarina, vi piezas arqueológicas muy interesantes, y un empleado del museo me comentó que algunas de ellas eran piezas originarias de Salagua, en Colima. Los hoteles que se han estado construyendo en la zona del viejo poblado indígena y español sobre sus ruinas y vestigios impunemente, y los trabajadores se han llevado muchos objetos de gran valor histórico de este sitio, aparte de los saqueadores que han hecho su agosto vendiendo a extranjeros.

Mi madre, Celia Cisneros Amaya, en la playa de Salagua, allá por los años sesentas.

LA ROCA DEL MONO Y OTROS RASTROS DEL PASADO PREHISPÁNICO QUE VAN DESAPARECIENDO

El Prof. Carlos Elio Brust Victorino, quien fuera cronista de la ciudad y publicara un excelente libro sobre ella, señaló en 1993 la existencia de un gran monolito de roca en la margen derecha del río, con cabeza, tronco y brazos, aparte de una base, del cual existen algunas fotos todavía en los años sesenta, que era conocido por los antiguos manzanillenses como “La Roca del Mono”; y se sabe que se reportó ante el INAH el hallazgo de antiguas escalinatas, y también había jeroglíficos pintados, como señalaron en su momento Don Alfredo Ruiseco Avellaneda y Carlos Roque García Pirsch.

También se habla de tumbas de tiro; pero, lo cierto es que no se ha hecho una excavación a conciencia y profesional en lo que queda del viejo puerto indígena y español de Salagua. La mayoría de aquel, hoy se encuentra debajo de hoteles como Las Hadas y Karmina Palace, pero aún quedan lugares en que no se ha edificado, y deben ser preservados, para conocer más de nuestro pasado y orígenes.

A DESENTERRAR NUESTRO PASADO HISTÓRICO

Recuérdese que también en este sitio hubo astilleros hispanos, donde, entre otras naves, se armaron los barcos que luego hicieron las primeras travesías transpacíficas, desde el Puerto de Navidad hasta las Filipinas, de ida y de regreso. También que era lugar de aguada y reposición de víveres de la Nao de China igual que de buques piratas de muchas nacionalidades, hecho de gran importancia en tiempos en que el escorbuto diezmaba las tripulaciones.

No pocos porteños aseguran que han hallado por ahí herrumbrosas espadas y monedas extrañas. Debería hacerse un gran proyecto para desenterrar la historia del viejo puerto de Salagua, porque en verdad, esa es la playa del tesoro.

Salagua antes de desarrollarse turísticamente.