Organización, base del éxito de Cecilio Lepe


Carlos Valdez Ramírez

Cecilio Lepe  siempre ha sido muy organizado y dedicado a su trabajo, esas características y su solidaridad ha sido la clave de su éxito, expresó la señora Mercedes Vasconcelos de Lepe en entrevista exclusiva a EL NOTICIERO DE MANZANILLO.

“Es un hombre inteligente, que ha demostrado su capacidad para desarrollar el puerto interior, creo que es un hijo para él. Manzanillo participó dentro del “Plan Colima” fue excelente idea  que fue apoyada por el ex presidente de la República Miguel de la Madrid,  ahora es un orgullo para nosotros ver en lo que se ha convertido nuestro glorioso puerto antes sólo había un muelle de madera” dijo al referirse a su esposo “Chilo” Lepe.

En tono de admiración, dijo “Chilo” posee un cerebro que trabaja todo el tiempo, había noches en que la despertaba y le decía, “rápido, dame un lápiz y una libreta, acabo de resolver un problema mientras dormía”.

Doña “Meche” como cariñosamente le dicen nos reveló pasajes íntimos de su vida y familia, así como relatos inéditos al lado de su esposo, el líder obrero más importante en la historia de Manzanillo y posiblemente a nivel nacional en el rubro portuario,

Meche narró que sus padres se conocieron en Manzanillo, debido a que su papá de origen oaxaqueño desde los 14 años de edad trabajaba en los barcos, por lo que viajaba por todo el mundo, estuvo en Chile y el continente asiático, pero un día al atracar en Manzanillo conoció a su madre oriunda de Villa de Alvarez, era maestra y daba clases en Jalipa, Campos y Colomos.

A pesar de que su padre era muy apreciado por los capitanes de barcos,  dejó de navegar cuando su primer hijo falleció. Cuando Mercedes Vasconcelos de Lepe tenía 15 años, su padre ingresó a trabajar a la Capitanía de Puerto.

Recuerda que durante su juventud no tenía interés por casarse como sus amigas, se desanimaba porque a la mayoría de los hombres les gustaba alcoholizarse. Sin embargo,  ella buscaba a alguien que se pareciera a su padre, que era un ejemplo de la cortesanía y las buenas costumbres, nunca le gustó el alcohol a pesar de que en ese tiempo era común que casi todos los hombres del puerto tomaran. No obstante, añade, tuvo varios novios, entre ellos guardias marinos, pero la vida que llevaban no era de su agrado, ella quería vivir en un solo lugar, tener su hogar y disfrutar a su familia.

En esa bella etapa de su vida vivió en la Calle Nueva y solía salir a platicar con sus amigas y un día por casualidad, conoció a “Chilo”, nunca se imaginó que tendrían un noviazgo por 4 años y más tarde se casarían, añade.

Chilo Lepe quien era trabajador de la Crom en ese tiempo, un día le pidió permiso a su mamá para que lo acompañara a un de baile del sindicato,  y fue así como comenzó su noviazgo, con las reglas que eran muy rígidas y no podía llegar después de las 10 de la noche.

Con entusiasmo cuenta que se casó con “Chilo” en 1964, su trabajo lo desempeñaba como estibador, cargando los costales al hombro y de tanto peso ya lo tenía morado. En esos tiempos utilizaban carretillas; pues no había grúas, ese detalle despertaba la curiosidad de la gente del puerto que acostumbraba ir a verlos trabajar.

Cuando tenían 7 años de casados, sus compañeros de la Crom le pidieron que los ayudara para administrar el dinero de los trabajadores, ya que había muchos problemas dentro del sindicato, reconocían que “Chilo” tenía espíritu de ayudar a los demás.

En temporadas de lluvias los cargadores no podían trabajar, por lo que no tenían ingresos económicos; se veían obligados a pedir fiado en las tiendas y eso a Cecilio Lepe no le gustaba, y cuando no les pagaban bien les decía que no recibieran salario, hasta que hablara con los empresarios para resolver esa situación.

Agrega que muchos de los trabajadores que vivían cerca a la laguna yendo para Campos, tenían sus casitas de cartón, por lo que los enseñó a ahorrar porque también se daba cuenta que malgastaban el dinero, hasta les compraba motocicletas y  recogía los abonos para estar al corriente con sus pagos.

A pesar de ser firme en sus decisiones, no dejaba a un lado su parte sensible, por ello al ver las condiciones en las que vivían, comenzó una alcancía entre todos los trabajadores para que pusieran el piso en sus casas y así mejorar sus viviendas. Al ver sus compañeros todas las cualidades en “Chilo” lo nombraron tesorero.

Fue así como empezó todo, dice Mercedes Vasconcelos, quien dijo que con el paso del tiempo crecieron las responsabilidades de su esposo, por lo que dedicaba más tiempo a su trabajo que a su familia, no obstante lo entendía porque siempre respetó su trabajo.

“Nunca le quité el tiempo, ni cuestioné sus ausencias, sabía lo que hacía, tenía confianza, jamás fui a su oficina, ni le llamé por teléfono en horarios de trabajo o cuando sabía que estaría en reunión; nuestra relación siempre ha estado basada en el respeto”, dijo.

Añade que para muchas personas es muy difícil una relación familiar, pero es porque no practican lo esencial que es el respeto a la pareja y a los hijos, “siempre he aconsejado a las mujeres que dejen que los maridos de la puerta para afuera “echen maromas”, pero de la puerta hacia dentro el respeto debe ser mutuo, por eso siempre hemos sido felices”, dijo.

Siempre disfrutó el tiempo que Cecilio le dedicó a su familia, aunque por motivos de su trabajo, las reuniones familiares eran cada vez menos frecuentes, sólo convivía los sábados y domingos, los lunes por la mañana se iba a México y regresaba el viernes por la noche.

Recordó que cuando Cecilio Lepe empezó a viajar a México ella lo acompañaba, pero cuando sus hijos empezaron a crecer dejó de ir, porque quería estar más tiempo con ellos para  llevarlos a la escuela y satisfacer sus necesidades.

Agregó que le gustaba usar minifalda, pero las cambió por los pantalones, porque se ponía a jugar con sus hijos, los enseñó a jugar de todo, la gente la criticaba porque no se arreglaba como las demás mujeres, quienes incluso gastaban más de lo que sus maridos ganaban, todo para poder lucir bien ante los demás, ella prefirió lucir bien para sus hijos, ser su compañera de juegos, amiga y confidente, ahora todos ellos son hombres de bien, esa es su recompensa.