A 100 años de la revolución cristera
Por los cuatro puntos cardinales se está hablando del aniversario número 100 de lo que se dio en llamar la “revolución cristera” que, desde 1926, empezó la inconformidad de la gente católica por la entrada en vigor de la famosísima y jacobina “Ley Calles”, que limitaba el culto religioso, expulsaba sacerdotes y cerraba escuelas católicas. Provocando una revolución de guerrillas que duró hasta 1929, muriendo en ella más de 200,000 personas, entre católicos y no católicos. Fue un período que coloreó de rojo al gobierno de Plutarco Elías Calles, que pasó a la historia, por unan parte, como el gran tirano y asesino y, por otra, el gran reformador político de la historia de México, que lo recuerdan bien los políticos de antaño, por haber fundado el partido “Nacional Revolucionario” abueno del PRI, podríamos decirlo así,
No eran pocos los denuestos en todo el país en contra de la Iglesia católica, de la que se daba la impresión de quererla aplastarla a como diera lugar. Pasando por encima de la gente católica que en esos tiempos era la mayoría de la población, que llegaron a sufrir: prisiones, golpes, torturas, destierro, asesinatos crueles para muchos que se resistieron a la Ley Calles, principalmente los sacerdotes y muchos jóvenes que tenían bien arraigada su fe católica.
Fue tanto el odio de los hombres del régimen callista hacia la mayoría del pueblo, que fueron leales a Cristo, y a la Iglesia, que no les importó incendiar al país y provocar muchas muertes de los que defendieron sus creencias, como lo decía Santo Tomás de Aquino, sobre la necesidad de recurrir a la fuerza para salvar a la sociedad atacada en sus bases fundamentales: la propiedad, la familia y la religión.
Muchos analistas de aquellos tiempos vieron al movimiento cristero como necesario para defenderse del gobierno tirano, así lo afirmaron los teólogos y juristas de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma. Pero al mismo tiempo, también hubo detractores del movimiento armado cristero, aduciendo mucho sacrificio para la población por unas creencias que, hacia sus adentros, nadie se las quitaba, que podían seguir creyendo en sus ideas, pero el corazón cristiano de los miles de ciudadanas y ciudadanos los hizo preferir las armas en su defensa, contra de Calles.
Los católicos presionaron por todos los frentes para evitar el levantamiento armado: marchas y concentraciones, como la peregrinación de miles de jóvenes al Cerro del Cubilete, considerado el centro de la Cristiada, pero fue imposible, Calles ya tenía dispuesto aplastar con la fuerza del estado, cualquier movimiento que se opusiera a su Ley y a sus ideas jacobinas que traía dese joven.
Las milicias católicas se levantaron en armas en varios estados del país, principalmente en el Bajío, Jalisco, Michoacán, Guanajuato y no podía quedar atrás Colima. Los jóvenes seminaristas y de la acción católica encabezaron el movimiento, entre varios: Dionisio Eduardo Ochoa, Marcos V. Torres, J. Trinidad Castro, Martín Zamora, José Verduzco Bejarano, Miguel Anguiano Márquez Antonio C. Vargas, Tomás de la Mora, José Ray Navarro, entre otros.
Se adelantaron al día previsto para el levantamiento, tuvieron que apresurarse y se fueron a construir el primer cuartel general de los revolucionarios cristeros defensores de la fe católica, una especie de cruzada de aquellos tiempos, cuando el clero mandaba a sus hombres a defender la fe católica y los interese del papado romano.
Cuando los muchachos se movilizaron hacia el Rancho “El Arenal” municipio de Cuauhtémoc, ya había levantamientos armados en Valparaíso Zacatecas y en otros lugares del Bajío. Y así, iniciaba la epopeya revolucionaria para la defensa de los cultos religiosos, de los sacerdotes y de todos los creyentes en Cristo.
En el entonces pueblo indígena de Zapotitlán, Jalisco (todavía no era de Vadillo), hubo un semillero de cristeros que se enfilaron a los revolucionarios y que al grito de “viva Cristo Rey” para ellos era el redoblar de los tambores que llamaban a la batalla en defensa de la Iglesia Católica.
En Zapotitlán se reencontraron todas las fuerzas de Caucentla, para establecer allí su cuartel general. Y Se unieron a ellos los grupos revolucionarios que había en el pueblo, comandados por Melesio Padilla y otros grupos revolucionarios que había en las principales rancherías del municipio con sus jefes como en el caso de Marcelino Ramírez, se estableció en la región de Tetapán; Diego López, en El Potrero; Justo Díaz, en Copala; Juan Flores, en Sta. Elena y Manuel C. Michel, en San Pedro, siempre bajo las órdenes del colimense Dionisio Eduardo Ochoa, de quien obtuvieron sus facultades y nombramientos.
Por ser bastión de cristeros, el Municipio de Zapotitlán fue castigado por el gobierno, le quitaron territorio y se lo dieron a otro municipio colindante. Es un asunto que tenemos pendiente que no se ha podido revisar.
DE OTROS ASUNTOS
a). Qué bonito está quedando el Puente “Arco Norte” que se encuentra en la confluencia de las avenidas Venustiano Carranza y Tercer Anillo Periférico, de la Ciudad de Colima, el cual está muy aventajado y su entrega será en la fecha indicada desde un principio.
Obras que vienen a beneficiar la vialidad colimense, gestionadas por la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, joven mandataria que puso la muestra a sus anteriores, al conseguir muchos beneficios para el desarrollo del Estado de Colima, y para mejorar el bienestar de los colimenses, que es la meta principal de la 4t que, desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, se puso en marcha, y los resultados están a la vista, que solo los que tienen miopía política los palpan pero no los quieren ver.
b), Me llegó un WhatsApp, muy largo, omito su autor por razones obvias. Resumidamente me dice, que las obras publicas que hacen los gobernantes estatales o municipales en beneficios de su población, deben ser aprobadas por los beneficiarios que son los que están viendo a diario el actuar de los políticos o políticas, no por notarios. Bueno, ese es su sentir, y tiene derecho a expresarse, ¿servido? Trae otras cosas impublicables por respeto. Las cosas como son.
