Pretendo ayudarte


Antonio Flores Galicia.-

Con el avance en la tecnología, sobre todo en el área de los celulares, mucho se han descuidado las reglas referentes al uso del español, en escritos y la comunicación oral. A lo mejor te puede servir el que corrijas algunos de los grandes errores que se dan actualmente. Porque ni decir de errores podemos actualmente. Si acaso aceptan, en lugar de corregir, te dicen: “¿Tú nunca te equivocas?”

Eso de: Chiquillos y chiquillas, estudiantes y estudiantas, buenos días hombres y mujeres. Actualmente se dice: Señoras de la tercera edad, señoras de edad avanzada, niños y niñas, vendedores y vendedoras, jóvenes y jóvenas. Eso no es necesario ni correcto. Decir ambos géneros es correcto solamente cuando el masculino y el femenino son palabras diferentes, por ejemplo: Mujeres y hombres, toros y vacas, damas y caballeros, etc. Si Cristo hubiera dicho: Hijos e hijas mías, pecadores y pecadoras, vengan a mí todos y todas.

Otro error: Presidente y presidenta. No estoy en contra del género, sino del mal uso del lenguaje. Es incultura, desconocimiento, ocurrencia. ¿Hay presidente y presidenta? Presidente es quien preside, sea hombre o mujer. En el idioma español existen participios activos como derivados verbales. Así, el participio activo de atacar, es atacante; de sufrir es sufriente; de cantar es cantante; de existir es existente. En el verbo ser, es ente. Por eso, cuando queramos nombrar a una persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega la terminación “ente”. Por eso decimos: Capilla ardiente y no ardienta, estudiante y no estudianta, adolescente y no adolescenta, paciente y no pacienta, comerciante y no comercianta.

Entonces, estaría bien lo siguiente: La pacienta, era una estudianta adolescenta y sufrienta, representanta e integranta de esta grupa de comerciantas. Actuaba muy independienta; era famosa cantanta y valienta ante las atacantas que aparecían. Era buena atacanta ante públicas atacantas; era ardienta e interesanta. Son buenas estas damas existentas.

Por eso, es urgente aprender de qué y cómo estamos hablando. Suena mal la palabra: Presidenta. Actualmente, cuántos se creen preparados e importantes en sus escritos y discursos.

Es que se descuidó la enseñanza del idioma español en las escuelas. Las escuelas utilizan mucho tiempo en cosas que deben aprender los niños, adolescentes y jóvenes, en el hogar y solamente superarlos en deficiencias que tengan; pero urge la enseñanza del idioma.

A los teólogos de un seminario diocesano les decía que no admitía tareas que fueran copias de la computadora, debían ser realizadas totalmente por ellos, para que se enseñaran a redactar. Hoy las computadoras ayudan mucho, pero no tienen conciencia; el escritor debe utilizar lo que le de la computadora y poner lo que dice su inteligencia. El hombre debe dominar la máquina.

Recordemos el libro y después película “Dos mil uno”. La máquina tenía potencia para dominar la nave espacial, pero el piloto sabía lo que se debía hacer. Y ganó el hombre.

Lo expuesto del idioma español es sólo una prueba de que hay deficiencias. Es que no es un texto de español, sino una invitación al estudio del idioma. Porque, qué tristes escritos leemos y qué comunicaciones tan deficientes nos están dando grandes y famosos comunicólogos. Avancemos. No es fácil actuar en estos tiempos ante los grandes de la sociedad, pero demos lo más que nos sea posible y algo ayudaremos.