Punto (.) Rojo


 Baldomero Díaz Gaytán.-

PRECIADO: SE CAEN LAS IMPUGNACIONES ESTE DIA, CLARO QUE MANDO POSTDATAS

En el “cuarto de guerra” de Jorge Luis Preciado Rodríguez están en la hora de las definiciones: ¿Se impugna o no la elección del pasado siete de junio?

En el cuartel general azul, entre los hombres más cercanos a Jorge Luis reina la incertidumbre. Unos están a favor de la impugnación como un mecanismo jurídico ideal que justifique una derrota que se ve a todas luces incomprensible. Otros, quizás los más, saben que está todo perdido. Difícilmente podrán ganar en la mesa lo que no ganaron en las urnas.

En las primeras horas posteriores al conteo “voto por voto, casilla por casilla”, Preciado Rodríguez aún no se explica que pasó. ¿Cómo explicarse que en el municipio de Colima ganaron todos los candidatos del PAN, la alcaldía y las tres diputaciones locales, y perdió el candidato a gobernador?, ¿cómo explicarse que en Manzanillo el PAN arrasó con el PRI, pero en la hora de los conteos, el candidato a la gubernatura sacó tres mil votos menos que la abanderada de ese partido a la presidencia municipal?

Las justificaciones jurídicas de la impugnación se están derrumbando porque no soportan el peso de la verdad histórica. ¿Cómo hablar de una elección amañada si cada una de las mesas de votación estuvo vigilada por 12 ó 13 personas, por tres funcionarios de casillas y por 10 representantes de los partidos políticos?, ¿cómo poder sustentar jurídicamente que más de 10 personas se vendieron o se amañaron para marcar y viciar las tendencias de la elección por la gubernatura?

Y las reflexiones llegan a la raíz del conflicto: De acuerdo con los datos del Instituto Electoral del Estado (IEE), las 903 actas de las 903 casillas que se instalaron a lo largo y ancho del estado, todas, absolutamente todas, están firmadas, con puño y letra, por los representantes del Partido Acción Nacional. ¿Cómo explicarle a la militancia que hubo 903 representantes del partido que se “vendieron” o que simple y llanamente no contaron bien los votos? Esa teoría se cayó en pedazos en el momento en que se realizó el reconteo de “voto por voto, casilla por casilla”. Hablar de un robo, de un fraude, implicaría sepultar la credibilidad y la confianza de casi mil seguidores de Acción Nacional.

Se llega entonces al argumento de que es necesario explotar de manera jurídica el supuesto respaldo que el Gobierno del Estado le otorgó al candidato del PRI, José Ignacio Peralta Sánchez. Y una vez más, la suposición se cae, se desploma ante la contundencia de las evidencias. Social, política y moralmente, queda la percepción de que nunca, jamás en la historia moderna de Colima, un candidato del PRI se había visto tan descobijado por el aparato gubernamental. Hoy, en Colima, a todos nos queda claro que de la victoria de José Ignacio Peralta se dio, quizás, aún en contra de los depositarios del poder político.

Y llega entonces la ruta de la protesta civil como mecanismo de presión para modificar resultados electorales. Pero el perfil del colimense, su cultura no encuadra con la personalidad de los habitantes de otros estados del país. En el Distrito Federal sí funcionan las marchas de protesta, en Colima no. En el suroeste, en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán, allá sí funcionan los bloqueos de carreteras y de instalaciones estratégicas. El colimense está acostumbrado a vivir en paz, nunca avalará esas actitudes y menos las respaldará.

Los márgenes para la impugnación se agotan. No hay lugar para reclamar un fraude porque todos los votos fueron contados, cada uno, 18 veces, como lo mencionamos en nuestra columna del lunes anterior. No hay evidencias de que el Gobierno del Estado apoyó al candidato del PRI, al contrario, existen sospechas de que muchos, desde las entrañas del PRI-Poder, estaban interesados en que no ganara Peralta.

Quedan algunos pasos, por ejemplo, el de llamar a figuras nacionales del panismo para que vengan a protestar por lo que el primer círculo de Preciado ha bautizado como fraude electoral. Nadie acepta venir: Gustavo Madero no regresará a Colima, menos después de aquel discurso fascista e intolerante en donde amenazó “con incendiar Colima”. Y Margarita Zavala va a regresar a Colima, pero no con el traje de encabezar protestar callejeras, sino con la silueta de ser la más fuerte de las pre candidatas presidenciales del panismo. Y Santiago Creel, Ernesto Ruffo, Javier Lozano, esos, ya se vio en la campaña, esos y nada son lo mismo, formaron parte de un tour que debemos bautizar como turismo político.

A 60 horas de que el Instituto Electoral del Estado (IEE) le entregó a José Ignacio Peralta la constancia de mayoría como ganador de la elección del siete de junio, en el cuarto de guerra de Jorge Luis se está diluyendo el fantasma de la impugnación. No hay cómo cuestionar la que fue, sin duda, la elección más cerrada de la historia política de este país, pero también, sin duda, una de las más limpias, de las más transparentes.

Pero lo más grave: Los hombres cercanos a Jorge Luis lo hacen entrar en una profunda reflexión: La elección se perdió porque en varios municipios la gente supo votar de manera diferenciada: En Manzanillo, Jorge Luis sacó tres mil votos menos que Gabriela Benavides. En Colima perdió Jorge Luis aun cuando el partido ganó la alcaldía y las tres diputaciones. Y en Villa de Alvarez ganó “Nacho” la gubernatura y la panista Yulenny Cortés la presidencia municipal.

Por lo tanto, no nos hagamos bolas: No hubo fraude, no hay elementos para impugnar, simple y llanamente, los electores de todo el estado enviaron el claro mensaje de que saben diferenciar el sufragio. Y ahí la explicación para comprender el por qué el PAN arrasó en seis municipios y con todo y eso, ganó el candidato del PRI a la gubernatura.

En pocas palabras, el ciudadano envió el claro mensaje de que sabe votar. Y la inteligencia de los electores nunca se podrá comparar con el traje del fraude electoral. Y eso, sin duda, a todos nos queda claro.

MIS POSTDATAS DE ESTE DIA

P. D. 1.- Virgilio Mendoza Amezcua anunció que ya no regresa a la presidencia municipal. El mensaje está dado, Virgilio no quiere cargar con el peso del colapso financiero del ayuntamiento.

Pero también, significa que desde ahora, Gabriela Benavides asume el control total de la alcaldía y de los organismos descentralizados.

Y ni una línea más.