Punto (.) Rojo


EL PERALTISMO COMO OFERTA POLITICA EN 2018
ESTE DIA, CLARO QUE SI MANDO MIS POSTDATAS
  1. Baldomero Díaz Gaytán

A José Ignacio Peralta Sánchez se le está acabando el tiempo: O asume de una vez por todas el compromiso de ser el líder real, moral y formal de su partido, el Revolucionario Institucional, o deja que sus opositores sigan socavando la autoridad que históricamente le ha pertenecido al mandatario: La de ser jefe del partido.

Hay dos momentos que debemos revivir de la historia para comprender la realidad política que está viviendo el gobernador:

1.- La caída: El día en que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI anunciaba que Ignacio Peralta dejaba de ser el candidato al Senado de la República, en ese momento, Nacho se quedó solo. Y ese día entendió que si quería ser gobernador, debería iniciar un peregrinar solo, sin ayuda, y al contrario, cargando con las cadenas que le ponían los grupos locales del PRI que se movían en la órbita de los intereses del entonces gobernador Mario Anguiano.

2.- La elección: Durante todo el proceso interno del PRI para elegir a quien sería el candidato a la gubernatura y aún en los dos procesos electorales del 2015 y del 2016, Nacho tuvo en contra a una buena parte de la estructura del partido. En este momento, cuando han pasado más de dos años de la elección del siete de junio del 2015, a nadie nos queda dudas de que Peralta ganó esa contienda a pesar del PRI y teniendo en contra a una buena parte de éste.

¿Por qué evocamos estos dos antecedentes? Por varias razones, la primera de ellas, porque cada día que pasa queda claro que en este momento el mandatario está como blanco de las feroces campañas orquestadas desde los ejes de los diferentes grupos de poder que empiezan a disputarse las posiciones electorales que estarán en juego en el 2018. Y que se oiga recio: Los golpeteos no sólo vienen desde los bandos opositores, llegan directos, desde adentro del PRI, desde los bunkers de aquéllos que le regatearon el respaldo electoral en el 2015 y en el 2016, desde los grupos que propiciaron la anulación de la elección, desde las células priístas que siempre estuvieron en contra de su postulación.

Una buena parte del PRI no respaldó a Ignacio Peralta en los dos procesos electorales y hoy ese sector del partido busca espacios de participación política para tener algunas fichas de participación en la partida de ajedrez del 2021. Hace unas semanas escribí un comentario: “No sabemos cómo juega el gobernador Peralta en el rol de fiel de la balanza. En el 2015 le arrebataron la facultad meta constitucional de elegir a quienes serían los candidatos a los diferentes puestos de elección popular y ahora, rumbo al 2018, no ha enviado señales que permitan a las bases tener un diagnóstico sobre cuáles serán las reglas del juego”.

Hoy tenemos evidencias que nos hacen aterrizar en nuevas conclusiones: En el PRI hay algunos grupos opositores al mandatario que se están apoderando de las dirigencias de los comités seccionales, por lo que, se percibe, le están jugando chueco al jefe real del partido. Pero en cambio, desde Casa de Gobierno surgen datos que nos hacen aterrizar en la conclusión de que en el proyecto político de Ignacio Peralta caben todos los que tengan rentabilidad electoral, de manera preferente los priístas, pero también, y en lugar destacado, aquéllos que le quieran apostar a la construcción de un nuevo Colima. En el esquema de Nacho caben, todos los que tengan algo que proponer, algo que aportar, y hay que decirlo claro, sean o no priístas.

Por eso hay que evocar al discurso: Peralta ha dicho en muchas ocasiones, en varias reuniones públicas y privadas, que la construcción de un nuevo y un mejor Colima requiere una visión de estadista. Y está enviando, por todos los medios a su alcance, el mensaje de que como gobernante no está pensando en que el PRI barra en las elecciones del 2018, está proponiendo un Colima de mayor alcance, con el surgimiento, hoy más que nunca queda claro, de una nueva clase política gobernante.

Son tiempos de darle la lectura adecuada a las circunstancias y a los mensajes. Son muy pocos los agradecimientos que Peralta tiene que darle al PRI y, en contra parte, son muy pocos los reclamos que la militancia del tricolor puede hacerle a Peralta. Vienen días claves, semanas de alta definición política. Y si Nacho sigue actuando como lo ha hecho hasta ahora, es probable que no esté pensando en que el PRI arrase en las próximas elecciones. Está tejiendo para que sea el Peraltismo el que gobierne a Colima a partir del primero de octubre del 2018.

Y el Peraltismo es una nueva clase política, una corriente en donde aparecen liderazgos sociales y políticos de todos los partidos y de todos los colores. La propuesta ideológica de Nacho, está sobre la mesa. Parece que estamos en la víspera de ver el surgimiento de una nueva era política. Pero bueno, como siempre tenemos que insistir en que eso, sólo parece.

MIS POSTDATAS DE ESTE DIA

  1. D. 1.- Que alguien calme la voracidad de los movimientos sindicales. Lo que está pasando en Tecomán es el preludio de lo que tarde o temprano pasará en todos los Ayuntamientos del estado. Me parece que están matando la gallina de los huevos de oro.
  2. D. 2.- Por cierto, en el Partido Verde se da como un hecho que José Alberto Ojeda Hernández será el candidato a una de las regidurías. Joven, con talento y con sólida visión de lo que es el servicio público, es una buena adquisición del equipo de Virgilio Mendoza.
  3. D. 3.- Las huestes de Rogelio Rueda poco a poco se están reagrupando en Manzanillo: Juanito Maldonado, Vidal Dávalos, Ramón Hueso. Ya no cabe duda, Rogelio quiere ser candidato a alguna posición en el 2018.

Y ni una línea más.

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