Desde la óptica de la mayoría de los habitantes de la capital colimense, la policía municipal está rebasada y su presencia en las calles resulta casi imperceptible. Sin embargo, tras un enriquecedor diálogo propiciado por la intervención del Mtro. Manuel Godina Velasco, coordinador del Círculo de Analistas de Colima, con el General Vicente Guzmán Lucero, director general de Seguridad Pública, Tránsito y Vialidad del Municipio de Colima, queda de manifiesto que tanto la institución como sus mandos realizan esfuerzos extraordinarios para cumplir con su encomienda en un contexto sumamente adverso.
El General Vicente Guzmán se mostró claro, contundente y sumamente respetuoso frente a las críticas de los columnistas sobre el desempeño de la corporación y su limitada presencia en diversos puntos del municipio. A diferencia del primer encuentro que sostuvimos con él, en esta ocasión se le observó con un dominio pleno de su función: respaldó sus argumentos con cifras operativas concretas, reconoció la determinación por fortalecer la institución y destacó la dignificación salarial del personal operativo y de estructura, expresando además un sincero reconocimiento al trabajo coordinado y leal de sus subordinados.
Al inicio de la administración municipal encabezada el actual alcalde, los agentes policiales percibían ingresos cercanos al salario mínimo; no obstante, con los ajustes recientes han obtenido un incremento superior al 30%. Aunque el director no detalló la cifra exacta durante la charla, precisó que la percepción neta actual supera los 8,000 pesos quincenales, posicionándose por encima de la media de ingresos mínimos y fortaleciendo el incentivo económico de la corporación.
En materia de equipamiento e infraestructura, las condiciones recibidas eran críticas: al asumir el cargo a mediados de octubre de 2024, la corporación operaba con apenas dos patrullas funcionales, encontrándose el resto del parque vehicular en estado de inoperatividad. Hoy en día, la fuerza operativa cuenta con 17 patrullas tipo camioneta, 4 motocicletas, 17 bicicletas y 2 drones tácticos de vigilancia. No obstante, el estado de fuerza humano está integrado por solo 129 elementos adscritos, de los cuales un porcentaje considerable padece comorbilidades como obesidad o secuelas de lesiones —situaciones que el propio General ejemplificó con absoluta franqueza—, aunado a que predomina una plantilla madura que supera los 45 años de edad, con una escasa representación de personal joven.
El titular de la corporación enfatizó que los aspirantes que actualmente cursan la academia o causan alta son jóvenes que cumplen con estrictos exámenes de control de confianza y evaluaciones de salud física. Reveló que supervisa personalmente las revisiones médicas, ya que en administraciones pasadas se permitió el ingreso de personal sin el perfil idóneo por edad o padecer enfermedades crónicas; esta situación provoca que, de manera recurrente, más de 10 elementos se encuentren fuera de servicio por incapacidad médica, sobrecargando el trabajo diario sobre los aproximadamente 119 agentes restantes, una cifra que, según admitió, sigue siendo insuficiente para las necesidades operativas de la ciudad.
Frente a las múltiples quejas ciudadanas por faltas administrativas o viales que parecen no ser atendidas con oportunidad, el jefe policial aclaró que no se trata de eludir responsabilidades. Explicó que, al restar el promedio permanente de incapacidades, el personal asignado a labores administrativas o custodias requeridas por la ciudadanía y las autoridades municipales, la fuerza efectiva de patrullaje real se reduce a cerca de 60 elementos por jornada, los cuales deben dividirse obligatoriamente entre los diferentes turnos operativos que cubren las 24 horas del día.
A pesar de estas severas limitaciones, el director resaltó la entrega del personal en activo y el creciente rol del personal femenino que se ha incorporado con éxito a las labores de patrullaje y proximidad social. Reconoció de forma abierta que la capacidad del servicio es superada por la demanda ciudadana y por la falta de cultura vial de ciertos sectores, como los motociclistas que incurren en conductas de riesgo. Respecto a la problemática de los grupos juveniles que generan desorden en la vía pública —un tema delicado que se dejó crecer con el tiempo y que involucra a menores de edad—, informó que mediante el uso de drones tácticos ya se tienen identificadas sus zonas de concentración, rutas de desplazamiento y a los principales incitadores.
En el ámbito de la seguridad pública y los delitos de alto impacto, destacó la transformación del escenario local: mientras en periodos donde se registraban homicidios dolosos a diario se responsabilizaba de inmediato a la policía municipal, ahora que las cifras han disminuido drásticamente en la capital, el logro suele atribuirse de forma exclusiva a las estrategias estatales. No obstante, el General enfatizó que las estrategias nacional y estatal de seguridad han funcionado en una estrecha coordinación interinstitucional, precisando adecuadamente que los delitos del orden federal y del fuero común de alto impacto son competencia de las fiscalías y corporaciones estatales o federales, rectificando el enfoque expresado en su primera entrevista y agradeciendo el respaldo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, la SEDENA, la Marina y la Guardia Nacional.
Para la reflexión: Analizando el panorama expuesto por el director, resulta evidente que la Policía Municipal de Colima requiere no solo de un incremento urgente en su plantilla operativa, sino también de una reestructuración administrativa integral, proceso de depuración e idoneidad que resulta igualmente necesario en diversas áreas y dependencias del Ayuntamiento capitalino. Finalmente, el General Guzmán Lucero subrayó que desde hace varios meses la corporación ha volcado sus esfuerzos hacia la prevención social del delito, una atribución eminentemente municipal. Esta labor se traduce en un trabajo directo en colonias, barrios y comunidades rural-urbanas, complementado con un programa de charlas informativas con padres de familia y docentes en escuelas públicas y privadas para atajar de raíz los conatos de violencia escolar que afectan a la juventud.
Para despedirme: A la luz de los datos operativos presentados sobre detenciones, recorridos y prevención, se percibe un trabajo policial dinámico y transparente. Si bien la cobertura aún está por debajo de las metas ideales para garantizar la tranquilidad de una población que ronda arriba de los 110 mil habitantes en la cabecera municipal (y cerca de 210,000 a nivel metropolitano con Villa de Álvarez) junto a un parque vehicular altamente denso, debe reconocerse el esfuerzo de la alcaldía y del mando policial por no ocultar la realidad, abordar con honestidad las problemáticas heredadas y mantener un canal directo de coordinación con las autoridades de los tres órdenes de gobierno. Felicidades a quienes ejercen la docencia. Feliz Día Internacional del Docente. Nos vemos en una próxima entrega.
