Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

ESTRATEGIAS Y PROPUESTAS POLITICAS

De entrada, vale decir que en toda campaña política, las estrategias y propuestas han sido el eje sustantivo para ganar el respaldo del electorado que lleve a los candidatos a obtener el triunfo en las urnas.
Al ponerse coto al unipartidismo que por lustros hacía posible que el partido en el poder triunfara en las urnas, paso a paso han ido cambiando las cosas ante la demanda ciudadana de transparencia y democracia en lo referente a las campañas que se emprenden, hasta llegar a la alternancia.
Sin embargo, también con fines políticos surgieron las concertaciones, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, a fin de fortalecerse como jefe de la nación, tomando en cuenta que su triunfo electoral despertó en buena parte de la población sospecha sobre el real resultado de su elección.
Al respecto, ni las alternancias y menos las concertaciones han venido a reflejarse en beneficio de la población, pues está plenamente demostrado que la clase gobernante en el campo de la pluralidad política sólo ha recurrido, salvo honrosas excepciones, a repartirse el apetitoso pastel que representa el poder político.
Paralelamente a lo anterior se ha recurrido en forma sistemática a convencer al electorado de parte de los partidos políticos, a maximizar los perfiles de sus candidatos, colocándolos como lo mejor; sin embargo, tomando en cuenta el deterioro de la política enmarcada en la corrupción y la impunidad han sellado férreamente el quehacer político, no hay tela de dónde cortar.
Como resultado de lo anterior, las estrategias se han centrado medularmente en señalar los errores y debilidades de los adversarios, con o sin razón, al mismo tiempo que no se deja de lado la simulación, conducta de la que resulta más que complicado abstraerse la clase política.
De hecho, la lucha por el poder se ha convertido en algo de suma importancia y atractivo para partidos y clase política, sin tomar en cuenta el compromiso y responsabilidad que les asiste de velar por el destino de la nación y su gente.
Como resultado de lo anterior, vemos cómo las propuestas que se han hecho a la ciudadanía cada sexenio o trienio, según el caso, consistentes en mejorar la calidad de vida de la población, se incumplen meridianamente, reflejándose lo anterior en el creciente porcentaje de pobreza y miseria en el país.
En el caso concreto de la sucesión gubernamental en Colima, la lucha se ha centrado entre en candidato de la alianza PRI-Panal-Pvem, José Ignacio Peralta Sánchez, y el del PAN, Jorge Luis Preciado Rodríguez.
“Nacho” Peralta arrancó, de acuerdo a la encuesta levantada, con 18 puntos de ventaja sobre Preciado Rodríguez, y a un mes de haber iniciado ambos su campaña, Jorge Luis restó 11 puntos de distancia, es decir, la acortó a siete puntos.
Sobre ambos contendientes, cabe mencionar que según el sentir popular, ni uno ni otro eran los de mayor aceptación ciudadana; es decir, PRI y PAN juegan con segundas cartas.
En el caso del tricolor, al ser abanderado como su candidato Peralta Sánchez, quedaron nueve aspirantes fuera de la jugada; en el caso del PAN, éste contaba solamente con dos, la primera decidió no jugar por la amistad y cercanía con Peralta Sánchez, por lo que en el PAN no hubo aspirante dejado fuera de la jugada.
Con lo anterior, queda claro que si bien los nueve aspirantes del tricolor con sobrada institucionalidad aceptaron la decisión central de su partido, los muchos o pocos seguidores de los dejados fuera, no deben haber quedado conformes del todo.
En el PAN no se dio tal caso, porque en el fondo deben agradecer más que nada que el aspirante que se ubicaba en primera posición decidió no participar, antes que jugar a perder, en el fondo los panistas deben agradecerle no haberles engañado.
Ya como candidatos, Peralta Sánchez y Preciado Rodríguez iniciaron sus campañas con dos estrategias distintas, “Nacho” en busca del voto ciudadano en forma generalizada, sin abandonar su forma de ser y actuar, con mensajes sustentados en resolver los problemas sustantivos que encara la población, no de ahora, sino desde siempre.
Por su parte, Jorge Luis Preciado antes que nada enfocó su campaña directamente hacia los grupos marginados y gente del pueblo, por ser los más numerosos y olvidados, con el agravante de ser éstos los que han visto y esperado pacientemente ser tomados en cuenta y redimidos de las condiciones en que subsisten.
De hecho, no faltará quien diga que Preciado Rodríguez no le cumplirá a los grupos vulnerables sus promesas de llegar al poder; sin embargo, como estrategia política no está mal, pues como reza el refrán popular: “Un perdido todas va”, y en este caso el electorado espera que llegado el momento y, de darse el triunfo de Jorge Luis, en la medida que se mejoren las condiciones económicas que vive el país, algo podrá hacer con la voluntad y humanismo con que todo buen político debe proceder.
Nada extraño resultará que en lo que resta de campaña Preciado Rodríguez motive a la iniciativa privada a invertir en Colima mediante gestiones de apoyo, a fin de incrementar la generación de empleos.
En el caso de los problemas del campo, resulta necesario que antes de hacer propuestas para su mejora, nada mejor que hablar de un proyecto, porque el abandono a este sector es tan marcado, que antes que nada deben resolverse los problemas económicos del país y la entidad.
Lo anterior porque el Gobierno Federal ofrece determinados apoyos, con porcentajes a cubrir por parte del Gobierno del Estado y beneficiarios, resultando que los gobiernos estatales carecen de dinero y más los campesinos, quedando todos los apoyos en ceros.
Retomando el asunto de las campañas de “Nacho” y Jorge Luis, el PRI ya reconoció los errores o detalles no tomados en cuenta, lo que en el fondo es buena medida, sobre todo en lo referente a los pequeños detalles; pues éstos, por falta de cuidado, se convierten en grandes fracasos.
Por lo pronto, el candidato del tricolor ha hecho cambios en su grupo de campaña a fin de sostener los siete puntos de ventaja con que cerrará el primer mes de campaña, porque de continuar por esa senda, las cosas se le complicarán.
Adicionalmente, José Ignacio Peralta Sánchez debe, antes que nada, dejar de confiar en el corporativismo; pues éste cada día va a la baja como resultado de que el campesinado, sector popular y clase trabajadora, ven que los únicos beneficiados son sus dirigentes, en tanto ellos siguen igual, o peor que antes.