Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

 

TORRES QUINTERO, ILUS TRE EDUCADOR Y POLITICO

 

Ayer se celebró en la Secretaría de Educación del Estado, al igual que en buen número de centros educativos de la entidad, el 149 aniversario del natalicio del ilustre pedagogo y político colimense Gregorio Torres Quintero, evento en que tuve la oportunidad de recordar el quehacer, visión, humanismo y rectitud de tan destacado colimense.

En el marco de la ceremonia llevada a cabo en la Secretaría de Educación, el encargado de la misma, Dr. Armando Figueroa Delgado, al intervenir sobre la vida y obra de Torres Quintero, rememoró la importante tarea educativa que llevara a cabo tanto en nuestra entidad, como en la capital del país y otras entidades federativas.

Gregorio Torres Quintero nació en esta ciudad de Colima, el 25 de mayo de 1866, habiendo cursado sus primeros años de educación primaria en la escuela pública denominada “Escuela del progreso”, donde fungiera como director y mentor el maestro Francisco Pamplona; al terminar sus estudios, este profesor le sugiere a los padres de Torres Quintero que lo dejen continuar con sus estudios superiores.

Fue así como sus progenitores, con esfuerzo económico, acatan la sugerencia e inscriben al joven Gregorio en el Centro Educativo de Cultura Superior del Estado de Colima, “Liceo de Varones”, concluyendo con un reconocimiento y honores como “Preceptor de educación”.

Torres Quintero fue llamado a poner en práctica sus conocimientos, correspondiéndole su primer nombramiento en el naciente ayuntamiento de Manzanillo, que en 1873 inició como el séptimo municipio del estado, lugar en que conoce y vive varias experiencias al hacerse cargo de las escuelas del puerto.

Como resultado de su fértil desempeño como educador, fue llamado por el gobernador Gildardo Gómez, para ofrecerle pagar sus estudios superiores, siendo así como Torres Quintero sale a la Ciudad de México para en el mes de enero de 1888 quedar inscrito en la Escuela Normal de Profesores.

Los estudios superiores citados los realizó en un término de cuatro años, en donde recibió los conocimientos de la educación pedagógica moderna a su época, presentando su examen recepcional y obtención de título como maestro el tres de noviembre de 1891.

A su regreso Colima, el gobernador don Gildardo Gómez lo comisiona para que funde dos de las escuelas en Colima, la José María Morelos y la Miguel Hidalgo.

Su actividad pedagógica se ve alentada y funda la Sociedad de Estudios Pedagógicos Ramón R. de la Vega, honrando la memoria de tan ilustre maestro, para luego con su método Onomatopéyico Fonético abrir un camino a la enseñanza más rápida a la comprensión lecto-escritura.

Como muestra de su pasión por la educación, vale mencionar que cuando el general Juan José Ríos tomó posesión como mandatario estatal, se propuso modificar el entonces Jardín de la Concordia, primero colocando un monumento a don Benito Juárez, para lo cual en dicho recinto se encontraba un templo del culto católico a medio construir y en la otra parte se encontraba una vieja construcción espacio en que decidió derribar y construir lo que llamó una Escuela de Artes y Oficios.

Para lograr lo anterior se encontró con que el propietario de ese espacio era el profesor Torres Quintero, a quien solicitó se le diera en compra-venta pero, conocedor del objetivo del general, el profesor accedió, no sin antes anteponer sus condiciones, que queda descrita en la escritura pública No. 50 de fecha 15 de abril de 1916.

Dicho texto dice: “Donación gratuita de un solar y construcciones en el mismo efectuado por el profesor Gregorio Torres Quintero a favor del Gobierno del Estado, ubicado al sur de la plazuela de la Concordia y que hoy lleva el nombre de Jardín Juárez”.

De Gregorio Torres Quintero es mucho lo que se puede escribir en el campo educativo; sin embargo, cabe mencionar el reconocimiento del medio colimense, nacional y estatal a su quehacer educativo, situación que le llevó en su momento a ser aspirante a la gubernatura del estado, pues su preparación, honestidad y valores le convertían en el hombre ideal para iniciar un gobierno diferente al sistema dictatorial del porfiriato.

Fue así como ante la renuncia del gobernador Enrique O. de la Madrid y gubernatura provisional de Miguel García Topete, este convocara a elecciones, contándose con dos aspirantes: El general J. Trinidad Alamillo y el profesor Gregorio Torres Quintero.

Sin embargo, como con frecuencia acontece, Trinidad Alamillo, con alta experiencia política, abrevada como Prefecto Político de Colima durante el porfiriato y otros desempeños políticos en otras entidades del país, se dio a la tarea de combatir a Torres Quintero y seguidores a su causa.

Para lo anterior Alamillo emprendió, como está registrado, una infame campaña de calumnias y denuestos contra el talentoso revolucionario Gregorio Torres Quintero, situación que originó que éste y sus partidarios se retirarán de la contienda.

El proceso electoral siguió su curso celebrándose las elecciones para gobernador el 30 de julio de 1911, en que resultara electo como era natural J. Trinidad Alamillo.

Como resultado de lo anterior, se escribió en su momento: “Lástima de la determinación, pues se privó a Colima de la actuación de un hombre culto de gran relieve nacional”. Asimismo, los trabajos de analistas políticos sobre lo anterior han escrito: “El tiempo dio la razón a los quinteritas, pues Trinidad Alamillo ejerció un gobierno agresivo del pueblo”.