Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz

REFORMA EDUCATIVA Y SNTE

Sin duda, la Reforma Educativa decretada por el actual Gobierno Federal representa un importante paso para superar el rezago acumulado por varias décadas en que los gobiernos en turno utilizaron al profesorado como uno más de sus pilares corporativos para sostenerse en el poder político.

Lo anterior, en forma por demás negativa para un sector fundamental para el progreso y convivencia, recurriendo como siempre las autoridades en turno a cooptar a las dirigencias nacionales del Snte, otorgándoles posiciones políticas y cacicazgos nada recomendables al desviar el atarea docente y utilizarla con fines meramente político-partidistas.

Abundando sobre el tema, no queda la menor duda que como siempre acontece en cada inicio de sexenio, el nuevo régimen presidencial operó en busca del reconocimiento social mediante una Reforma Educativa autoritaria, sin medir y tomar en cuenta los retos que el caso enfrentaría, sustentando todo en el trabajo docente, dejando de lado factores de primer orden para concretar una educación de calidad.

En ese contexto, para nada tomó en cuenta el Gobierno Federal que para contar con una educación de calidad, se requiere de acuerdos con el magisterio de base y sindicato, a fin de superar los índices de miseria y pobreza de millones de familias, salarios dignos al profesorado, adecuaciones de estructuras curriculares y programas de estudios a las instituciones formadoras de docentes.

Asimismo, el gobierno debe atender con eficiencia la salud de los escolares y sus familias, edificios escolares con la higiene requerida, como también con seguridad y espacios adecuados para la operación de los recursos tecnológico-didácticos para la facilitación del proceso enseñanza-aprendizaje.

Retomando el caso del profesorado a quien se endereza toda la responsabilidad del bajo nivel educativo, vale dejar en claro que ante los mínimos estipendios que perciben, se ven en la necesidad de deambular por dos o tres escuelas cada día, a fin de cubrir los gastos de sus hogares, o bien en actividades ajenas, situación que les priva de dedicar su tiempo total a tan importante tarea como la educativa.

Para colmo de errores, el Gobierno Federal ha tomado como base de la Reforma Educativa, evaluar al profesorado, medida en el fondo positiva, dejando de lado el compromiso que le asiste como a todo patrón de capacitar y actualizar a sus trabajadores, para luego evaluarles, como también preparar a conciencia a los maestros de las escuelas secundarias y telebachilleratos en sus respectivos campos de acción

En el fondo se ha privado al magisterio de toda defensa y apoyo laboral, derecho que antes de la reforma el gobierno, de común acuerdo con el Snte, se atemperaba todo tipo de demandas.

En cambio, hoy en día, el Gobierno Federal ha tomado la determinación de ser quien sustente su acceso y permanencia en respuesta a sus capacidades profesionales, maniatando al Snte y cualquier otra organización magisterial para intervenir directamente, al habérseles minado su tarea de apoyar a sus agremiados, con leyes secundarias de la multicitada reforma.

Con lo anterior, el gobierno demuestra dos cosas fundamentales, acepta tácitamente no formar docentes capacitados de acuerdo a los tiempos que reclaman calidad en la enseñanza en todos sus niveles, y el incumplimiento de su compromiso de capacitar y actualizar al profesorado en activo.

Como su intención de evaluar sin haberse antes analizado fallas del sistema, ello con la finalidad de ofrecer los temas y renglones sustantivos para superar la calidad de la enseñanza, evaluar cumplido lo anterior y dar seguimiento a las medidas que lleven a una real mejora en el área.

Olvidan también las autoridades el alto número de problemas de corte administrativo que enfrenta el magisterio en lo referente a las claves que marcan certeza en su desempeño; caso que también incide en que los maestros no cuenten con la seguridad requerida para ofrecer un mejor desempeño, debido a la incertidumbre.

Sumado a lo anterior se han generado los rechazos a una reforma poco sujeta a la realidad que se vive, provocándose consecuentemente las marchas y paros con la intención de que las autoridades escuchen y conozcan lo que en su momento debieron prever para evitar problemas que pudieron superarse con el diálogo y justicia requerida.

Igualmente, las dirigencias del Snte a niveles nacional y estatal, están ocupadas en algo que les representa el doble empeño de responder a las demandas de sus representados y autoridades educativas; pues en el fondo se da el caso de que el Snte debe orientar su quehacer a superar conflictos que pudieron obviarse de haberse transitado por las vías legales y acuerdos para la mejora educativa.

Al respecto, los dirigentes de las Secciones 6 y 39 del estado deberán hacer el mejor de sus esfuerzos, a fin que la educación en la entidad no enfrente problemas que antes de mejorar la calidad de la enseñanza, la entorpezcan.

En ese sentido, el dirigente de la Sección 6, Javier Pinto Torres, ha dado a conocer a sus agremiados que los trabajadores que laboran con código 95, sin titular en la plaza, cambiarán a Código 10, sin perder antigüedad ni prestaciones.

A lo anterior agregó que dicho logro forma parte de los acuerdos que se alcanzaron en reuniones de trabajo con las autoridades educativas, dejando en claro con ello que por esa vía resulta posible superar todo aquello en que les asiste la razón y derecho a sus representados.

Asimismo, destacó que en la reunión de trabajo con las autoridades educativas pueden resolverse los problemas fuera de contexto, reafirmando que el Snte “no permitió ni permitirá que se afecte a ninguno de los miembros del sindicato”, ponderando que como organización sindical “se mantiene firme y en pie de lucha para respaldar a sus agremiados”.