Reflexiones Económicas


DINERO PUBLICO SOLO PARA ATENDER PRIORIDADES

Felipe Pimentel Pérez

En Colima, frecuentemente es recomendable revisar ideas, acciones y palabras para colocarlas en su correcto lugar; varios servidores públicos, ¿conocen o desconocen la realidad económica en la que se debiesen reorganizar asuntos prioritarios del Estado?

La educación es y seguirá siendo la palanca para impulsar la paulatina solución de los principales problemas del país y de Colima; la capacidad y actitud profesional de alumnos y profesores en universidades privadas y públicas muestra evidente deterioro; pocos alumnos logran redactar un párrafo coherente, no aprenden a escribir, sus tareas de clase no las redactan, las “bajan” de internet, de machotes informativos; abundan alumnos y profesores que no leen libros, viven “pegados” a la tableta o al teléfono, están convirtiendo las universidades en burdas agencias de colocación de empleos; la mayoría de sus egresados no estudian para saber más, sólo anhelan obtener el título para ganar altos sueldos como gerentes-vendedores en empresas transnacionales; la ciencia y tecnología de punta vienen del exterior, aviones, barcos, medicinas, tractores, estufas, refrigeradores, licuadoras, alimentos, locomotoras, computadoras, herramientas, teléfonos, televisores, automóviles, ropa, juguetes, maquinaria, equipo industrial, cientos de mercancías y artículos, de manufactura extranjera, inundan mercados locales, regionales; la impronta es ganar dinero y más dinero; se acude a la comodina fórmula de que otros estudien e investiguen; “si las cosas las venden hechas, para qué sufrir intentado hacerlas”; simplemente se llama dependencia científica y tecnológica; esa situación condiciona el crecimiento y desarrollo económico de México a patrones ajenos a su idiosincrasia.

Por ejemplo, se informa que la asamblea legislativa de la Ciudad de México cuesta mil 900 millones de pesos anuales; emite reglamentos que nadie conoce, las 16 delegaciones son un desastre jurídico-burocrático, a la principal ciudad del país, el PRD la sumergió en la ingobernabilidad, contaminación, caos vehicular, inseguridad.

La ineptitud ya se autopromueve para “dirigirla”; pobre metrópoli, antes tan bella, hoy lejana de Dios y tan cerca de la basura, el desorden y un inútil pluripartidismo que sólo genera derroche de dinero; esa gran ciudad es de todos los mexicanos, hay que impedir que la destruyan. Fortalecer la agricultura es prioridad nacional y para ello se requiere el dinero público que en otras actividades es desperdiciado.

Aquí en Colima, el Congreso cuesta 93 millones de pesos anuales; ¿cuántos diputados justifican lo que la sociedad les paga? El presupuesto anual de la Universidad de Colima rebasa los mil 300 millones de pesos; los medios informaron que el ballet folklórico de dicha universidad fue al teatro Roosevelt de Estados Unidos y ahora estará seis semanas por España y Francia; con las 42 persona que lo integran, el costo de esos viajes ¿ronda los 2 millones de pesos? Ojalá estén autofinanciados por los ingresos de sus presentaciones, pues no es bajo el precio de boletos de avión, hospedaje, transportación, alimentación, vestuario de bailarinas y bailarines; sería inadecuado, inoportuno, abusivo, en el marco de la estrechez económica de muchas familias colimenses, gastar dinero público en actos socialmente no prioritarios.

Por transparencia en el ejercicio del gasto público, se debiese informar a los colimotes quién paga los costos de operación y giras del ballet folklórico, al que se le desea éxito en su gira. Reflexione, las universidades deben aplicar más dinero a la investigación científica, tecnológica; los bailables son bellos, pero, por ahora, parece ser que no son prioritarios; Colima y su universidad deben avanzar en sus soluciones económicas y hacerle caso a Salvador Díaz Mirón: “Nadie tiene derecho a lo superfluo, mientras alguien carezca de lo estricto”; el país no está para gastos públicos superfluos.

Nota 1.- Es imperativo que las autoridades sigan todas las pistas que permitan esclarecer qué sucedió con la niña Kelsy Naomi Castañeda Córdoba, reportada como desaparecida en Tecomán; incluso, debiesen ofrecer recompensa monetaria para quien aporte información sobre esa situación.

Nota 2.- Confiamos en que el buen amigo, el profesor Salvador Olvera Cruz, recupere su salud y se reincorpore a estas páginas.

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