Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

“Vale más un grito a tiempo que cien después”. A todos los directores, catedráticos y maestros que laboran en escuelas de kínder hasta maestrías y doctorado, les suplico:

Que pongan a sus alumnos a mantener perfectamente barrida su escuela y trapeados sus salones, pues, si logran crear este hábito, cuando ellos logren integrar su propio hogar, cada, patio y banquetas, mantendrán impactando una vibración positiva de singular belleza. Algunos, si tienen dinero, pagarán a quien lo haga. El que no, lo hará con sus propias manos.

El siguiente consejo es que en los patios de su casa, escuela, parcelas ejidales y hasta terrenos comunales, los estudiantes planten árboles frutales (mango, palma de coco, guanábanos, anoneas, guayabas, camotes del cerro, hortalizas, etc.), salates e higueras para alimento de aves y animales silvestres.

Todos sabemos que la higiene –rama de la medicina- es sinónimo de salud, belleza y fortalecer nuestro cuerpo, mente y alma.

“El que siembra, cosecha”. Plantar vegetales que producen frutos alimenticios, a como va el crecimiento demográfico a nivel mundial, es asegurar el llenar nuestro estómago de alimentos buenos y saludables.

No enseñar ni practicar lo positivo en bien de la humanidad y de todos los seres con vida induce a imitar a “La Tuta” que, siendo maestro de escuela, se apartó de misión bendita, para dedicarse a crecer una mafia de criminales, muerto en vida, pero y agobiado por las llamas del infierno que él mismo atizó con su conducta.