Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

Incongruencias de la vida. Existen miles de jóvenes (hombres y mujeres) de 12 a 17 años de edad que, por variadas circunstancias del destino, no les es posible asistir a la escuela (pobreza, miseria, orfandad, matrimonios rotos, padres alcohólicos, etc.) que, si por fortuna, encuentran trabajo. Las autoridades presionan a sus patrones para que los despidan. ¿Qué camino inclina a la juventud a transitar? El más común y nefasto: Drogas, hurtos, cervezas, crímenes, cárcel y muerte.

Hace días, en el enorme patio de la Secretaría de Educación Pública, unas 30 mesas estaban rodeadas de niños y niñas con sus respectivos tableros para que jugaran ajedrez, contando con la instrucción de varios maestros. ¿Qué no sería más importante que les enseñaran a cultivar hortalizas, plantar árboles frutales, atender granjas lecheras, pastorear ovejas, granjas avícolas, piscícolas y engordas de cerdos, ya no digamos asistir a fábricas para aprender a producir.

Hay estudiantes de sexto años de primaria que no saben las tablas de multiplicar, eso sí, no se apartan del celular.

Ante tales desarmonías que impulsan los precios en todo. Ruego a nuestro ilustre presidente, Enrique Peña Nieto, reforme el sistema educativo, propiciando la producción de alimentos. Dado que él y nuestro futuro gobernador “Nacho” Peralta (Enrique como gobernador del Edo. de México y Peralta como presidente municipal de Colima) realizaron una brillante labor en la atención del campo. Después de las futuras elecciones, les pido que presupuesten la creación de Ejércitos Agropecuarios-Pesqueros con miles de campesinos, pescadores y profesionistas del ramo, que se dediquen de forma directa a hacer producir la tierra, pescar y crear ganado. De no hacerlo así, estaremos jugando competencias con los africanos para sacar el primer lugar con el mayor número de muertos de hambre. En violencia y genocidios les volaríamos puntos a los desgraciados y fanáticos islamitas.

Si practicamos la oración, la meditación y la pureza de espíritu, pueblo y gobierno lograremos –con la gracia de Dios- vivir felices, gordos y cachetones, y nuestra alma, llena de amor, verá a Jehová en todo ser con vida. Amén.