Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

De ti, amable lector, imploro tu perdón si no coincidimos en la manera de pensar.

A mi juicio, del jardín de candidatos a importantes cargos públicos, dos que conozco y me han honrado con su amistad, cuya alma derrama el perfume de su bonhomía, excelente preparación profesional y loable inteligencia para amar a Dios y al prójimo practicando el bien, son: José Ignacio Peralta y Gabriela Benavides Cobos.

El primero logró en su labor administrativa como presidente municipal del municipio de Colima, notorio progreso integral en obras materiales y humanas.

La segunda, como diputada local y grata presencia en los Miércoles Ciudadanos al lado de Virgilio, impulsó importantes iniciativas de ley en beneficio de la ciudadanía colimense y de miles de manzanillenses de la clase humilde, que frente a su mesa se sentaron para pedirle auxilio jurídico y ayudas económicas. Su enorme experiencia adquirida como magistrada del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, y el corazón de oro con un Cristo de amor con la gracia de Dios, sus brazos, como bellos pétalos y el perfume de su cerebro, enarbolan el pendón humano del sumo bien, la bondad y misericordia.

Ambos, con nuestro voto, llegarán al trono para transitar el camino de la verdad, la justicia y el amor que el Mártir de Gólgota nos marcó.

A todos los candidatos, actuales gobernantes y pueblo en general, con gusto les obsequio las cualidades metafísica que dan mérito a nuestra alma, para su feliz retorno al Plano Divino a la diestra del Padre, y ya no más reencarnaciones en el Plano Material que habitamos. Ellas son: La serenidad, honestidad, conocimiento, sabiduría y religiosidad.

Compañeros maestros, den este alimento a sus alumnos. Tan, tan.