Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

La milenaria palabra metafísica, significa todo lo que está más allá de la percepción de nuestros cinco sentidos. Todo lo abstracto, subjetivo, que intuye nuestra conciencia, es facultad de nuestra alma (átomo de luz del Creado), nos conduce al Cristo Interno que es la verdad, el camino y la vida.

El venerable maestro ascendido Saint Germain, en sus múltiples obras literarias, nos aconseja invocar a Dios, pronunciándolo con su sagrado nombre de “Yo Soy”, que asegura conocer y aceptar su grata presencia en su aura y corazón.

Sobre este particular, Conny Méndez nos da el consejo de oro en lacónica oración que nos libera al instante de toda enfermedad, preocupación o problema. Ella nos dice: Antes de pronunciar las siete palabras, primeramente localice los latidos de su corazón, oprimiendo con los dedos de su mano derecha la muñeca de su mano izquierda. Cuando ya los perciba, repita tres veces el texto siguiente: ¡Padre nuestro, te invoco a la acción!, ¡gracias por haberme escuchado!

Si vuestra fe es firme, al instante se opera el milagro. Conny nos dice también: Al sentir cualquier cosa negativa, cualquier mal humos, ganas de criticar, poner atención a chismes, cualquier falta de caridad, todo es abrir una rendija (o un portón) a un plano que es imperativo mantener atrancado para siempre; haz la siguiente oración: Yo soy una antorcha de fuego violeta y todo lo negativo que se me aproxime es al instante transmutado.

La primera oración, mínimo debe rezarse tres veces al día. Dirán ustedes: Oiga, profe, su divina receta hará que quiebren laboratorios y farmacias y hasta doctores con consultorio.

Yo les contesto: Miles de personas leen este periódico y, otro tanto, risa y duda, los apartará del beneficio. ¡Cuide usted mucho las proyecciones de su mente! Tan, tan.