Relámpagos filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

Todos los libros sagrados de todas las religiones del mundo, coinciden al afirmar, “que Dios está en todo y todo está en él”. “Que Dios es vida, energía, luz, verbo, atracción, unión, cohesión, armonía, equilibrio, paz, belleza y amor”. Sus tres brillantes valores son: Omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia”. Este último coincide con lo escrito en el proemio. Por eso es que su luz y vida están presentes en el núcleo de un microscópico átomo, ya no digamos en una enorme galaxia del inconmensurable universo.

Qué gran dicha y bendición nos otorgó a los seres humanos que a un ladito de sus huestes celestiales (dioses, arcángeles, potestades, tronos, ángeles y serafines) nos creó a su imagen y semejanza (una gota de agua del inmenso océano con sus mismas cualidades).

Cuando nosotros (hombres y mujeres), antes de actuar sometemos a la voluntad del Padre nuestras ideas y proyectos, para no salirnos del estrecho camino que conduce a nuestra alma al plano celestial, las cualidades y valores de Dios nos iluminan para ser buenos y practicar el bien.

Si al hacer uso de nuestro libre albedrío propiciamos la discordia, el odio, la guerra, el crimen, el hurto, el rencor, obedeciendo a Satanás. Enfermedad, cárcel, muerte, denigrantes reencarnaciones y tremendas penas infernales será nuestra cosecha.

En tal virtud, a todos los candidatos triunfadores con el voto de Jehová proyectado en la mente de sus hijos mayores de edad, no os apartéis de los valores y virtudes del Altísimo, para que en nuestra querida Colima y sus diez municipios, el amor, la fraternidad, la paz, el progreso y la felicidad sea la estrella que guíe vuestros pasos manifestando la presencia del creador en todos nuestros actos.

Que Nacho y Jorge Luis, conduciendo alguno de sus hijos a hacer su primera comunión se hagan compadres.

Que el pueblo y gobierno unidos, de Dios, Obama y Peña Nieto seremos bendecidos.