Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

Así como tenemos un espíritu carnal que nos induce a la ira, lujuria, codicia, apego y vanidad, infierno en vida y después de muertos. Tenemos un espíritu divino o alma que nos guía hacia el amor, la misericordia, el altruismo, la caridad, la humildad y la paciencia, estrecho camino que debemos transitar haciendo tesoros en el cielo, sinónimo de salvación y vida eterna al lado del Padre.

El equilibrio y armonía de estos dos espíritus, en el plano material que habitamos, nos hace honorables, dignos, serviciales y felices. No practicar lo malo, hacer oración y fe absoluta en la Santísima Trinidad (pues la duda y el temor echan a perder todo), lo que uno pide, Dios nos lo concede.

Hace tres años, ya estábamos a 13 de julio y no llovía en mi ejido de San Buenaventura. Fui a Armería, compré una docena de cohetes de los que truenan más fuerte, le pedí a Dios que le ordenara a Tláloc me mandase agua y los troné. Por la noche cayó un tormentón y, lo más curioso, nada más en terrenos de mi ejido.

Hoy estoy que saldo de gusto. El día siete escribí para EL NOTICIERO DE MANZANILLO un artículo invitando a mis lectores que repitieran la oración inscrita. Cosa curiosa, el día ocho que se publicó, a ustedes les consta, cayó un bendito tormentón. ¡Gracias a Dios!

Moraleja: Lo que usted pida al Padre con fe, al instante se lo concede.

Sabia, sentida y cierta advertencia. Dado que el 90% de las personas que piden trabajo son rateros, vigílelos si les da, no les preste dinero ni confíe en darles un billete grande para que luego le traigan el cambio. A los que ya nos jodieron, hay que perdonarlos hasta 70 veces siete, nos dejó dicho Jesús.

Nadie es un santo, pero eso sí, pedir perdón por nuestros pecados y no volverlo a hacer, nos libera de denigrantes reencarnaciones o miles de años en el centro de la tierra.

Sigamos el consejo del Mártir de Gólgota, que nos dejó dicho: “Buscad la verdad y ella os hará libres”. Tse fini.