Retos y oportunidades para la industria de la construcción

Carlos Valdez Ramírez. | Foto: Especial

El gobierno de la Cuarta Transformación ha sacado de su zona de confort a los integrantes de la industria de la construcción, cuyos líderes suman ya varios reclamos a la actual administración federal por cambiar sus estrategias para la asignación de obras o modificar algunos planes que generalmente cubrían los constructores locales como, por ejemplo, el caso de la Escuela Digna, un programa del sexenio de Enrique Peña Nieto que entregaba recursos para mejorar la infraestructura de las escuelas y que ahora está desaparecido, al menos en los protocolos de entrega del presupuesto.

El dinero ya no baja siguiendo una trayectoria interinstitucional, en vez de eso se entrega directamente a la directiva de los padres de familia, quienes deciden el destino final de ese presupuesto. Los empresarios de la construcción señalaron que esto dejó obsoleta la sinergia entre los organismos gubernamentales locales y ellos, mientras que a los padres de familia los dejó en libertar de asignar obras a empresarios o trabajadores individuales no agremiados con ellos.

Se critica que los padres de familia no tienen los contactos adecuados para asignar obras para las escuelas con profesionales que garanticen calidad. En ese caso, la oportunidad que tienen los constructores organizados sería ponerse en contacto directamente con los padres de familia y ofrecer sus servicios como antes se cabildeaba en las oficinas gubernamentales. Quizá las bolsas de inversión no se presentarán agrupadas pero las crisis crean áreas de oportunidad para quienes las saben aprovechar.

La CMIC ha protestado recientemente en este mismo sentido contra las asignaciones de obra pública que el gobierno federal ha concedido al Ejército Mexicano porque de nueva cuenta desconecta el terreno de gestión habitual con las dependencias de gobierno que se encargarían de tales obras, pero es el mismo caso señalado anteriormente. Los líderes de las empresas de la construcción ahora deben acercarse con los militares, hacer ofertas y proponer su experiencia para participar en las grandes obras aunque por el momento no hay presupuesto para Colima en el futuro inmediato, aunque hay importantes obras anunciadas.

En el año pandémico de 2020 la recesión económica comenzó a resentirse de manera inmediata en la industria de la construcción y la CMIC reaccionó exigiendo públicamente condiciones de piso parejo a la Administración Portuaria Integral (API), para competir por las obras que se anunciaron para el puerto de Manzanillo. En este año, los retos y oportunidades para los industriales de la construcción será continuar con el camino de la demanda de participación en las licitaciones de todas las obras y el de saber vincularse con los organismos que tienen el control de las obras federales.