A mi amigo
Esta es mi última columna del presente año. Por un periodo, cesaré mis contribuciones escritas. A pesar de las invitaciones de Pedro Castillo y Esther Gutiérrez, y de la información expuesta sobre la gestión en Villa de Álvarez, esta columna no será publicada. Expreso mi solicitud formal a Roberto González para que retenga la publicación del texto que le fue enviado, así como de cualquier otro material que aborde la situación actual de la entidad.
La amenaza sufrida por mi estimado colega Federico López Ramírez me ha llevado a la conclusión de que las autoridades en turno no manifiestan la disposición mínima para aceptar la crítica constructiva ante la problemática social. En principio, mis circunstancias personales me imponen una cautela necesaria, evitando exponerme a mí o a mi familia a situaciones de riesgo que, a la postre, no generarían un cambio sustancial.
Esta postura, citada en el párrafo de arriba, resulta inesperada proviniendo de un gobierno que se autodenomina de izquierda, al cual brindé mi voto en su momento, primero a Andrés Manuel López Obrador y ahora a Claudia Sheinbaum Pardo. De igual modo, en Colima, durante el proceso electoral de 2021, promovimos activamente el voto por la actual Gobernadora del Estado.
A la C. Gobernadora Indira Vizcaíno Silva solo le solicité dos consideraciones: la defensa irrestricta de la libertad de expresión y la valoración del desempeño académico de mi hijo. Eventualmente, mi hijo declinó que se siguiera intercediendo por él. Respecto al padre de la Gobernadora, hubo dos acercamientos. El primero fue para expresar directamente que, si la crítica social resultaba inconveniente, se haría el cese, pero que no existía justificación para ejercer agresión. El segundo, para solicitar apoyo en su asociación de productores para la venta de un predio heredado de mis abuelos, ofrecido a un precio accesible. La documentación requerida no fue presentada por limitaciones económicas para su gestión. Ambos, no obstante, aseguraron que las actividades de opinión podrían continuar.
He observado una marcada tendencia a la desarticulación de cualquier forma de oposición. Considero que la existencia de contrapesos es fundamental, ya que coadyuva al crecimiento y a la correcta evaluación de la gestión. Al percibir el escalamiento de la problemática social y la aparente soledad de la Presidenta de México, intenté orientar mi trabajo a informar sobre dichos problemas, con el fin de que los opositores permitieran el ejercicio de gobierno de la mandataria. El resultado fue un incremento de críticas, amenazas y calumnias.
El día del triunfo electoral de López Obrador, sus promesas me conmovieron profundamente. Recuerdo que, en ese momento, una menor de aproximadamente diez años me comentó: “Ese señor parece ser un mentiroso”. Mi posición no se alinea con la derecha, pues ello implicaría una formación específica, capital considerable y una adhesión incondicional y ciega. Mi naturaleza es de cuestionamiento constante; si bien soy profundamente creyente y agradezco la vida, no me adscribo al moralismo y valoro la formación educativa que promueve el pensamiento crítico y la reflexión.
A modo de reflexión: Colega sacerdote, considero que se equivocó. Durante seis años, mi cercanía con el Padre Jesús Bayardo fue prácticamente constante. Él me inculcó la fe y, simultáneamente, la práctica de la crítica social. Lo visité en diversas ocasiones en su domicilio de La Villa; siempre llegaba a nuestras reuniones en su motocicleta. La última conversación que sostuve con él, mientras recibía hemodiálisis en el ISSSTE, fue una exhortación: “Hijo, llegará el día en que ejecutarás lo que te enseñé: la crítica social”. Para aquellos interesados en su pensamiento revolucionario, sugiero revisar sus publicaciones durante el sexenio de Fernando Moreno Peña en el (PRI).
Estimado amigo, demostraré que la amistad tiene un valor primordial para mí. Sin revelar su nombre, mantendrá mi aprecio incondicional. Al igual que otros colegas que han sido criticados injustamente por su función pública, compartimos un entendimiento sobre la tolerancia y el respeto, incluso con más de uno que está en el gabinete federal o estatal. Sin embargo, en virtud de lo que usted y otros allegados han manifestado, considero pertinente suspender la crítica social mientras persistan las condiciones y los perfiles de los actuales gobernantes.
A los estimados lectores del Noticiero, de Colima Noticias, de la Revista Hermes y de Líneas delgadas, mi agradecimiento. Si las mencionadas casas editoriales me conceden nuevos espacios en el 2026, reanudaré mis escritos, pero estos se limitarán a reseñas de diálogos con personalidades, absteniéndome de comentarios políticos o análisis de la problemática social. Incluso, evitaré la publicación de material fotográfico.
Adalberto, usted es testigo de la veracidad de mis palabras me conoces desde hace 40 años. De no concretarse los espacios de diálogo con autoridades, abordaré brevemente capítulos de historia o de obras literarias que esté leyendo. Mi deseo es evitar cualquier controversia adicional y procurar un cierre de año en tranquilidad. El año anterior fue doloroso por la pérdida de mi madre, lo más valioso en mi vida, y la consecuente pérdida de la abuela de mi hijo menor.
Para despedirme. Mi gratitud a la familia de Carlos Valdez Cortés, Erick Figueroa, Roberto González y Juan Carlos Ávalos por el espacio brindado.
