Sociedad del Conocimiento


Cumple Claudia Sheinbaum a México

“La seguridad no es un fin en sí mismo, sino el cimiento sobre el cual se construye la libertad y el progreso de una nación.” Felipe Calderón Hinojosa. El domingo que cambió la narrativa mexicana. Cerca de las nueve de la mañana del domingo 22 de febrero, las redes sociales se convirtieron en el sismógrafo de una sacudida nacional.

Los reportes sobre operativos militares en Jalisco y enfrentamientos entre el crimen organizado y las fuerzas del orden saturaron el espacio digital. El rumor, con el paso de las horas, cobró una forma definitiva: soldados mexicanos habían abatido, en el fragor del combate, a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del CJNG. La tensión alcanzó su punto máximo cuando simpatizantes del grupo delictivo amenazaron con desatar el caos si el Gobierno no “liberaba” al capo antes de las dos de la tarde, alimentando la duda de si se trataba de una captura o de un deceso.

Ante la incertidumbre, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y diversas autoridades emitieron un boletín oficial que confirmó la noticia: el objetivo prioritario había sido neutralizado. El trasfondo del operativo. Existe una narrativa paralela que ha ganado atracción en la opinión pública por su verosimilitud: la posible colaboración operativa con agencias estadounidenses y la DEA.

Si bien se menciona el respaldo estratégico externo, no se debe regatear el mérito a nuestros elementos del Ejército, Marina y Guardia Nacional, quienes son los que, al final del día, ponen el pecho frente a las balas en territorio nacional. Como dice el refrán: “La victoria tiene mil padres, pero la derrota es huérfana”. En este caso, la victoria pertenece a las instituciones del Estado mexicano, aunque el origen del problema sea, como bien se sabe, un fenómeno transnacional.

Por la tarde, el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, ratificó el reconocimiento al Ejército por las acciones realizadas en Tapalpa, Jalisco. Con este mensaje, cualquier sombra de duda sobre la caída del líder criminal quedó disipada. La llegada de Claudia Sheinbaum Pardo como Presidenta de México ha traído consigo una mística de orden que parecía perdida. El Ejército y la Marina están recobrando su prestigio, no a través de discursos, sino de hechos consumados. El músculo del Estado ha vuelto a tensarse, recordándole a los grupos fácticos que nunca, bajo ninguna circunstancia, el crimen puede ser superior a la República.

La narrativa de los próximos días será de reacomodos y, posiblemente, de resistencia. Pero como bien decía Maquiavelo: “Es mucho más seguro ser temido que amado, cuando se haya de faltar a uno de los dos”. Para Colima y para México, el tiempo de la complacencia ha terminado. “La fuerza sin justicia es tiranía, pero la justicia sin fuerza es una quimera.” — Blaise Pascal.

Para reflexionar: Resulta inevitable vincular estos hechos con la autorización previa de la Cámara Alta para el ingreso de instructores militares norteamericanos. Aunque el discurso oficial lo calificó como un curso de capacitación para nuestros gendarmes, la realidad parece haber superado a la retórica. Tras las constantes advertencias del gobierno vecino sobre ir tras las cabezas del narcotráfico, los hechos del domingo sugieren que se gestaba algo de gran calado. “Cuando el río suena, es que agua lleva”.

Colima: Un nuevo horizonte de mando. En este contexto de reordenamiento nacional, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha demostrado una voluntad firme por retomar el control territorial. Sus movimientos en los mandos castrenses —priorizando perfiles de su absoluta confianza— se han replicado en las entidades. A Colima llega el Teniente de Navío Fabián Ricardo Gómez Calcáneo como nuevo encargado de la Seguridad Pública.

Colima: La cuarta es la vencida. La Gobernadora Indira Vizcaíno Silva apuesta, por cuarta ocasión, por un cambio de mando. Sin embargo, el contexto actual es distinto. Con la caída del líder del CJNG y la detención de elementos policiales colimenses que servían a intereses oscuros, la “limpia” ya comenzó. Dato Crítico: El Teniente de Navío ya ha iniciado acciones contra los “actores materiales” de crímenes internos, pero el verdadero desafío será alcanzar a los autores intelectuales que se esconden tras el fuero o el poder económico.

La Gobernadora Indira Vizcaíno Silva fue la primera en celebrar esta designación. Pero, ¿quién es realmente Gómez Calcáneo? Se trata de un militar de la Armada de México con una formación académica robusta: abogado con tres maestrías en el extranjero y autor de textos sobre seguridad. Su carta de presentación es el exitoso “Modelo Atizapán”, donde logró reducir índices delictivos y profesionalizar a la policía mediante un enfoque de disciplina y combate frontal a la corrupción.

La mano dura y la esperanza de paz. El Teniente de Navío no llega a hacer política de “abrazos”. Su reputación es la de un mando de “mano dura”, ajeno a los favoritismos políticos que suelen viciar a las corporaciones locales. Al anunciar que viene a pacificar el estado y que habrá “cero impunidad” (Tal como la mandataria estatal Indira Vizcaíno Silva se lo ha instruido, envía un mensaje claro a las estructuras de poder que han operado bajo la sombra de la complicidad y que por ellos. El voto de confianza está sobre la mesa; ahora, es cuestión de tiempo y resultados.

Hoy, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum y la operatividad de García Harfuch, las Fuerzas Armadas y las corporaciones policiales parecen estar recuperando no solo el prestigio perdido, sino el músculo institucional. Se está enviando el mensaje de que el Estado es, y siempre debe ser, superior a cualquier organización criminal. La paz definitiva aún es un horizonte lejano, pero el golpe de este último domingo de febrero marca un punto de inflexión necesario. Como bien reza la sabiduría popular: “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante”. México, y especialmente Colima, merecen un respiro.

Para despedirme, en los pueblos cercanos a donde se abatió al Mencho hubo fiestas según más de uno en redes sociales era producto de que el Gobierno había soltado por fin al Mencho, es decir para ellos el Mencho no solo está vivo, sino que se les escapó. Al día de hoy a estos simpatizantes les quedó claro: El Mencho ya no está. Es leyenda. Sobre la seguridad en Colima continuamos en otras columnas. Nos vemos en otra entrega.